Telefónica gana la primera batalla en su guerra con Millicom por Costa Rica

La compañía de telecomunicaciones recibe un primer espaldarazo de un tribunal de Nueva York

La ofensiva judicial de Telefónica contra Millicom por Costa Rica es una consecuencia de la salida de Hispanoamérica que tantos dolores de cabeza está dando al operador. Pero en la última semana, la compañía de telecomunicaciones ha avanzado en su objetivo y ya ha recibido el primer espaldarazo por la venta fallida del negocio costarricense, uno de los que quiere deshacerse y por el que su rival se ofreció, dando la espantada en el último momento.

Un tribunal de Nueva York ha fallado a favor de la operadora al paralizar el intento de sobreseimiento de Millicom, que opera en Costa Rica y en otros países de Latinoamérica (Panamá, Bolivia y Paraguay, entre otros) con la marca Tigo. La venta llegó a acordarse entre ambas compañías hace ya casi dos años, incluyendo el visto bueno de los reguladores.

Fuentes del mercado explican a Economía Digital que Telefónica prevé cerrar el caso a finales de este iniciado 2021 (puede que incluso principios de 2022), momento en el que espera tener una resolución en firme y cuantificar el balance de daños causado por la compañía estadounidense que cotiza en el Nasdaq.

Los antecedentes

El lío judicial arrancó en 2019. Ese año, concretamente en el mes de febrero, Telefónica alcanza un acuerdo con Millicom International Cellular, S.A. para la venta de la totalidad del capital social de Telefónica de Costa Rica TC, S.A.

La operación formó parte de la desinversión en bloque del área de Centroamérica donde, a través de Telefónica Centroamérica Inversiones, S.L., la cotizada española también mantenía el 60% del capital social de las filiales de Panamá (vendida por 379 millones de euros) y Nicaragua (573 millones de euros).

Millicom se negó a cerrar la venta pese a comprometerse formalmente con Telefónica

Pero llegaron los problemas cuando Telefónica solicitó formalmente a Millicom llevar a cabo la ejecución del contrato y el cierre de la transacción. Contra todo pronóstico, la cotizada estadounidense manifestó su decisión negativa a proceder con el cierre de la venta, constituyendo, a ojos de Telefónica, “un incumplimiento de los términos y condiciones establecidos en el referido contrato”.

El primer fallo favorable a Telefónica

Más de un año después llega la primera resolución. “La moción de sobreseimiento debe denegarse en su totalidad”, afirmó el juez que instruye el caso, Andrew Borrok, en la decisión [consulta aquí la resolución] fechada el pasado 5 de enero y avanzada por el servicio de Bloomberg Law.

Telefónica, de acuerdo a las fuentes consultadas en el proceso, exige el cumplimiento del precio pactado (503 millones de euros al cambio en ese momento), más el resarcimiento de todos los daños y perjuicios que el incumplimiento haya podido ocasionarle.

El negocio de Costa Rica pasó a manos de Liberty

Pese al ruido generado en su momento, la filial de Costa Rica fue vendida meses más tarde a Liberty, la compañía que ahora también parece interesada en hacerse con otras dos filiales de Telefónica fuera de España (Ecuador y Colombia), con motivo de sus planes de expansión por el continente. Los medios locales dan por hechas ambas operaciones.

Todas estas ventas están enmarcadas en la nueva hoja de ruta de Telefónica, que fue anunciada en noviembre de 2019 por José María Álvarez-Pallete y se basaba en concentrarse en sus cuatro plazas clave: Brasil y sus tres países de Europa (España, Alemania y Reino Unido).

De momento, Telefónica ha reorganizado su mapa de Hispanoamérica. Antes se dividía en las demarcaciones Norte y Sur y ahora todas las filiales (Chile, México, Uruguay y Argentina, entre otras) reportan sus resultados trimestrales de manera conjunta al grupo.

La división de Hispanoamérica cada vez pesa menos para el negocio global de la compañía, porque los problemas regulatorios y el efecto divisa en determinados países lastran el resultado final. En comparación al resto de países del grupo, los ingresos se reducen, pero sobre todo mengua el oibda, el indicador clave en el sector que mide la rentabilidad del negocio de telecomunicaciones.

El Salvador, otra venta frustrada

La de Costa Rica, pese a que fue vendida más tarde, no es la única operación paralizada fuera de España. Uno de sus últimos intentos de venta de Telefónica fue la desinversión en El Salvador, donde el regulador tumbó sus pretensiones. La operadora ya había acordado con América Móvil, de Carlos Slim, el traspaso en bloque de su filial en el país caribeño.

Pero las condiciones del regulador, la Superintendencia de Competencia salvadoreña (equivalente a la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia en España), para dar su visto bueno abortaron el acuerdo sellado.

El pacto entre Telefónica y el operador propiedad del magnate mexicano se firmó por 277 millones por el total de la compañía. La operación se traducía en un ingreso de 169 millones para la firma española por su condición de accionista mayoritario, ya que en este país también comparte accionariado.