El presidente de CaixaBank, Jordi Gual (d); el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri (i), y el presidente de Mapfre, Antonio Huerta (c). EFE/ Román G. Aguilera

Caixabank y Bankia despliegan su artillería contra los tipos negativos

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Gual y Goirigolzarri mantienen que la política del BCE no les impedirá cumplir los ejes de su plan estratégico: rentabilidad y dividendo, respectivamente

Cristina Triana

Economía Digital

El presidente de CaixaBank, Jordi Gual (d); el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri (i), y el presidente de Mapfre, Antonio Huerta (c). EFE/ Román G. Aguilera

Madrid, 20 de junio de 2019 (04:55 CET)

La banca, y concretamente Caixabank y Bankia, continúa defendiendo sus planes estratégicos, a pesar de que el contexto de tipos de interés con los que los elaboraron han quedado más que absoleto ante el nuevo escenario de tipos que ha dibujado en los últimos meses el Banco Central Europeo (BCE). Desde principios de 2019 se ha pasado de descontar un escenario alcista del precio del dinero en Europa, a la posibilidad incluso de que se coloquen en negativo y las entidades españolas están tirando de sus planes b para no decepcionar a los inversores.

En noviembre, cuando la entidad presidida por Jordi Gual hizo pública su hoja de ruta, el euribor cerraría 2019 en el 0% y que subiría al 0,4% en 2020. Ahora, con una expectativa de doce meses, la previsión es que este indicador hipotecario se coloque en el -0,22%, tal como explicó este miércoles, José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia.

Para la banca, este cambio de ritmo es un golpe directo a su línea de flotación, porque le complica que el ciclo ayude a su negocio. Bankia -aunque todavía se ha resistido a reconocerlo- tiene muy complicado poder alcanzar el objetivo de lograr un beneficio de 1.300 millones. Es algo que el mercado tiene plenamente aceptado y que desde hace meses se nota en las expectativas de beneficios. De acuerdo con Bloomberg, con el escenario actual, el banco español ganaría 710 millones en 2020. En las ultimas cuatro semanas, la expectativa se ha reducido más de un punto porcentual.

Aunque Goirigolzarri se resiste a reducir (todavía) el objetivo de rentabilidad a 2020 de Bankia, la realidad es que desde hace ya varios meses solo defiende como inamovible, el reparto de 2.500 milones en dividendos. El grueso de ese desembolso vendrá de un extraordinario procedente del exceso de capital. Se ha comprometido a devolver a los accionistas -el Estado es el más beneficiado- todo el capital por encima de un ratio CET 1 Fully Loaded del 12%. 

No existe una fecha para ese desembolso, pero se concretará cuando Bankia tenga visibilidad sobre la normativa de capital: lo más probable es que no se abone hasta 2020.

Con los reguladores manteniendo un discurso cada vez más duro respecto a la solvencia de la banca, y en vista de de que no ayudan los tipos de interés, Bankia dio ayer pistas de cómo está optimizando su capacidad de generar capital para asegurar que ese colchón estará bien nutrido, incluso aunque los reguladores sean más exigentes con los requerimientos.

"Este año ya vamos a capturar todas las sinergias previstas en tres ejercicios para la integración de BMN", adelantó. Además, el buen ritmo en venta de activos no productivos (NPA) le ayuda a reducir las provisiones y a limpiar la cartera. "Solo el año pasado, tras desprendernos de 6.600 millones, de los 9.000 comprometidos hasta 2020", explicó.

El otro pilar es la actividad comercial. En paralelo a Caixabank, hace pocos días el banco reforzó su oferta de productos de gestión de activos, que impulsan los ingresos por comisiones. Pero, además, está "cambiando el mix de crédito, dando más peso al crédito al consumo y empresarial, e incrementando el negocio de fondos de inversión y de seguros", apuntó.

Otra vía para generar resultados positivos son las desinversiones; por ejemplo, la de Caser. La aseguradora está en proceso de venta y Goirigolzarri insistió en que no es un "activo estratégico".

El objetivo de rentabilidad no se toca

En el caso de Caixabank, entre sus compromisos con el mercado, lo que no se toca es el objetivo de alcanzar un ROTE (retorno sobre el capital tangible) por encima del 12%. Jordi Gual confirmó este miércoles que esa era la intención del banco y pondría todas sus armas comerciales para hacerlo. 

El consejero delegado de Caixabank, Gonzalo Gortázar, ya había destacado que la entidad no se iba a resignar a asumir una menor rentabilidad por el contexto de los tipos. En este sentido, Gual, de acuerdo con Expansión, se mostró confiado en cumplir el objetivo gracias al ajuste de sus políticas comerciales y a las diferentes características de sus negocios, como el asegurador, que les permiten compensar los tipos negativos.

El grupo, además, se encuentra inmerso en un proceso de ajuste de la red, y de plantilla, que le permitirá reducir costes.

De acuerdo con fuentes sindicales, Caixabank cerró este miércoles todas las adscripciones a su ERE, alcanzando las 2023 salidas previstas.

El banco ya tuvo la mala experiencia de tener que revisar a la baja algunos de los objetivos de su plan estratégico para 2015-2018 y el tiempo corre a su favor, ya que la hoja de ruta existente se prolonga hasta diciembre de 2021. Hoy los analistas anticipan que en 2021 la entidad ganará 2.300 millones. En 2018, su beneficio neto fue de 1.985 millones de euros

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