Cortizo gana la demanda contra Renault Trucks por venderle 12 camiones formando cártel

El Supremo rechaza el recurso de la compañía controlada por Volvo y confirma la indemnización para el productor gallego de aluminio, que recibirá una compensación media del 16% de lo que pagó por los vehículos y los intereses de demora

Planta de reciclaje de aluminio de Cortizo en Coirós / Cortizo

Planta de reciclaje de aluminio de Cortizo en Coirós / Cortizo

Cortizo, el rey gallego del aluminio, sale victorioso de su ofensiva contra el cártel de camiones. Recibirá una compensación media del 16,4% de lo que pagó por los 12 vehículos que compró a Renault Trucks, actualmente en manos del grupo sueco Volvo, más los intereses de demora. El Tribunal Supremo ha desestimado el recurso extraordinario por infracción procesal y el recurso de casación presentado por el fabricante contra la sentencia previa de la Audiencia Provincial de A Coruña, que asumió el peritaje presentado por la empresa gallega y duplicó las indemnizaciones que le había concedido inicialmente el Juzgado de lo Mercantil número 1 de A Coruña. En aquel momento, Renault Trucks debía abonar a Cortizo un 5% el coste de los 12 camiones, pero cuando el caso llegó a la Audiencia Provincial se elevó hasta una medida del 16,4%.

Y así se va a quedar, pues el Supremo, en una sentencia de la Sala de lo Civil del pasado 18 de diciembre, desestimó los argumentos del grupo automovilístico en la última bala que le quedaba para tumbar las indemnizaciones o, cuando menos, rebajar la cuantía. En realidad, no deja de ser calderilla para Volvo, algo más de 100.000 euros y los intereses en un grupo que ganó más de 1.300 millones en 2024. El problema radica en las sanciones y demandas acumuladas a nivel europeo por su participación en el cártel, del que también formaron parte MAN, Iveco,  Scania, Daimler DAF. También es calderilla para la compañía fundada por José Manuel Cortizo Soñora, que ganó 155 millones en 2024 y rozó los 900 millones de ingresos.

La arbitrariedad

El caso, eso sí, reverbera en otros que también están en marcha y que acumulan cientos de demandas, como el del cártel de coches o el cártel lácteo, en el que los ganaderos están reclamando indemnizaciones a la industria por los teóricos menores precios que recibieron por la leche en origen. Ese es el meollo de la cuestión en la concertación de precios, pues se da por hecho que las prácticas colusorias adulteraron el mercado y generaron un perjuicio al consumidor, pero no hay una fórmula exacta para calcularlo.

De hecho, Renault Trucks se quejaba ante los magistrados del Supremo de que la Audiencia Provincial redujo la cantidad reclamada por Cortizo en un 33% «sin basarse en razones técnicas o empíricas, estimando arbitrariamente el daño». Sin embargo, el Alto Tribunal colige no existió arbitrariedad alguna, sino la simple consideración de que el informe presentado por la empresa gallega «formula una hipótesis razonable, considerando su valoración del sobreprecio acertada y minorándola en un tercio en atención a sus debilidades». «Se puede no estar de acuerdo con lo resuelto y las razones que llevaron al tribunal a hacerlo, pero si la recurrente considera que la sentencia de la Audiencia Provincial aborda incorrectamente una determinada cuestión, procesal o sustantiva, habrá de formular el correspondiente motivo del recurso extraordinario por infracción procesal o del recurso de casación que denuncie la infracción de la norma reguladora de tal cuestión, pero no alegar la arbitrariedad», argumentó la Sala.

La filial de Volvo también alegó que la Audiencia se fundamentó en una presunción de daño, sin dejar que probase la inexistencia del mismo; que ello llevó a rechazar el informe pericial presentado por Renault Trucks por el mero hecho de que no detectaba perjuicio alguno para el cliente; o que existe una desconexión entre el teórico daño causado y la conducta sancionada. Cada uno de los argumentos fue rechazado por el Supremo.

Las indemnizaciones de Cortizo

MAN, IvecoVolvo-RenaultDaimler y DAF fueron sancionados por la Comisión Europea en julio de 2016 con 2.930 millones, en lo que se conoció como el cártel de camiones. Un año después se sumaría a la lista Scania, también sancionada por participar en la concertación de precios. Las prácticas colusorias, según la resolución, se extendieron durante 14 años, entre 1997 y 2011, y sus integrantes tenían una cuota de mercado del 90%, es decir, ensamblaban nueve de cada diez camiones de peso medio y pesado, en palabras de la entonces comisaria de Competencia, Margrethe Vestager.

Cortizo adquirió los 12 camiones entre el año 2000 y el 2010, ocho mediante una compra directa y otros cuatro mediante leasing financiero. En ese periodo echa a andar la alianza entre Renault y Volvo para conformar la segunda mayor compañía del sector, por detrás de Mercedes-Benz. La operación se instrumentalizó mediante la cesión por parte de la compañía francesa de su división de vehículos pesados (Renault Trucks) a Volvo, a cambio de una participación del 15% de la matriz del fabricante sueco. En aquel momento, Renault tenía la intención de destinar otros 500 millones a alcanzar el 20% de Volvo, aunque su andadura en el capital no duraría mucho, pues en 2012 se desprendió de sus últimas acciones en el grupo nórdico.

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