Crisis en Navantia y Barreras en el séptimo aniversario de los contratos de Pemex

Siete años después de la adjudicación de los famosos barcos de Pemex a Navantia y Barreras, llamados a salvar la situación del naval en Ferrol y Vigo, la crisis perdura con el agravante de la pandemia

Imagen de archivo del astillero vigués Hijos de Barreras. EFE/Salvador Sas

Imagen de archivo del astillero vigués Hijos de Barreras. EFE/Salvador Sas

Hace justamente siete años, el 29 de enero de 2014, Pemex, el gigante del petróleo mexicano, hizo público el nombre de los astilleros que se encargarían de construir sus dos buques hoteles. Los contratos fueron para Navantia e Hijos de Barreras, que consiguieron alzarse como adjudicatarios de la mano de una de las filiales del grupo azteca. En aquella altura, como ahora, el naval gallego se desangraba y los floteles, publicitados por la propia Xunta de Galicia, estaban llamados a ser un revulsivo que precedería a otros nuevos encargos de ultramar. Sin embargo, no fue así. Los titulares de prensa acerca de la situación del naval gallego de ahora se parecen a los de entonces. La crisis y la falta de encargos sigue golpeando a un sector clave en la economía gallega, tanto en el norte como en el sur de la comunidad. Esta semana, el presidente Feijóo manifestaba que los astilleros de Ferrol necesitaban de un barco, un nuevo contrato mientras no llegaban las prometidas fragatas de la Armada Española, que no comenzarán a construirse hasta mediados de 2022 . “Ferrol no tiene carga de trabajo porque las corbetas eran para el sur (en referencia a Andalucía) y las fragatas para el norte, pero no han llegado”, avisó el mandatario, que indicó que llevaría este asunto a su despacho con Pedro Sánchez.

Tampoco en Pontevedra la situación es mejor que en Ferrolterra. Hijos de Barreras logró el pasado año evitar el concurso de acreedores gracias a un acuerdo con la banca y a que la compañía hotelera Ritz Carlton pasó de ser cliente a dueña (tomó las riendas de la compañía tras la crisis desencadenada por los sobrecostes millonarios en los que incurrió el astillero para la construcción del crucero Evrima). Sin embargo, su delicada situación económica, unida al parón que supuso la irrupción del Covid, no han dado un respiro a la ataranza.

Las cuentas correspondientes a 2019, recientemente depositadas en el Registro Mercantil, evidencian que Hijos de Barreras cerró ese ejercicio unos números rojos de 16,4 millones de euros (cuatro veces más que en 2018) y con un pasivo que se incrementó de 68 a 110 millones de euros. Con un patrimonio neto negativo de 9 millones de euros (es decir, estaba en causa de disolución) la firma se vio abocada a solicitar su entrada en preconcurso de acreedores. Logró salir del mismo mediante un proceso de refinanciación que se cerró en los primeros meses de 2020 y en el que se reconocieron unos sobrecostes de 80 millones de euros en la construcción del gigantesco crucero.

Barreras: ERTE y otro sobrecoste de 49 millones

Sin embargo, el astillero no fue capaz de remontar el año debido a la irrupción del Covid, que la obligó a poner en marcha un ERTE para 114 trabajadores entre los meses de abril y junio, según se relata en su memoria de actividad. En el mes de octubre, ya con Ritz Carlton al frente de la compañía, una revisión de los costes pendientes para la construcción del crucero Evrima afloró una nueva desviación sobre los precios iniciales de 49 millones de euros (se estableció, no obstante, un memorándum de entendimiento para ampliar el precio de venta en 33,5 millones).

Si bien los nuevos administradores de la compañía insisten en su vocación de permanencia (no solo han revertido el desequilibrio patrimonial, sino que aseguran en las propias cuentas que trabajan activamente para incrementar la cartera de pedidos) la situación de Barreras evidencia que la crisis naval no da tregua a Galicia siete años después de la llegada de los contratos de Pemex, ni en el sur ni en el norte.

Sangría en la industria pontevedresa

La foto fija del naval gallego realizada por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Galicia (Asime) no es buena. Su secretario general, Enrique Mallón, indica que en Pontevedra la industria de la construcción y la reparación de barcos perdió un 26% del empleo (unos 2.200 puestos de trabajo) y entorno a un 20% de facturación en 2020. La organización industrial pronostica que la tendencia a la baja continuará, al menos, durante el primer semestre del año.

En lo relativo a Barreras, Mallón apunta que la caída del empleo «es tremenda» en el astillero, donde hay 250 trabajadores -entre empleados propios e industria auxiliar- respecto a los más de 1.200 que llegó a tener en los periodos de máxima actividad, y ha lamentado la «situación de indeterminación» en la que se encuentra.

Además, Asime explica que varias empresas de la industria auxiliar presentaron una demanda para reclamar el cobro de la deuda contraída por dos proyectos. «Es obligatorio que fortalezca la confianza con la auxiliar, a través de esos pagos necesarios», apunta. «La dirección del astillero tiene que convencer a las administraciones públicas de que su plan de viabilidad es seguro y tiene garantías», indica, a la vez que exige a los gobiernos de la Xunta y de España que dialoguen con la empresa.

Ferrol: carga de trabajo y dique exterior

En lo que respecta a Ferroltera, el análisis no mejora. Asime indica que en la actualidad hay  en el sector del metal de esta comarca unos 3.800 trabajadores,  “de los que un 72% están vinculados al sector naval y eólica marina, y de los que un 90% perderían su empleo si no se producen cambios».

Ante este panorama, Asime demanda al Gobierno central «impulsar las inversiones del Astillero 4.0 y un esfuerzo para construir el dique cubierto que tanto se demanda para Navantia».