Endesa y Naturgy solo garantizan su negocio eólico tras el cierre de las térmicas gallegas

Endesa buscará proyectos de reindustrialización para As Pontes y Naturgy valora construir una planta de hidrógeno, pero las inversiones comprometidas hasta el momento se limitan a parques eólicos

Protesta de trabajadores y contratistas de Endesa en As Pontes

Protesta de trabajadores y contratistas de Endesa en As Pontes

Endesa comunicó este lunes su decisión de cerrar la central térmica de As Pontes, desde hace tiempo fuera de rentabilidad por la escalada del precio del CO2 que la expulsó del mix de generación eléctrica. El naufragio de las pruebas como biocombustibles para tratar de viabilizar la central, aunque fuera con una actividad parcial, dio el golpe de gracia a las instalaciones cuando pocos confiaban en que pudiera resucitar.

Como sucedió con Naturgy cuando anunció el cierre de Meirama, la Xunta reaccionó airada a la decisión de Endesa, a la que acusó de “faltar al respeto a Galicia” e incumplir sus compromisos al determinar la clausura de la central de manera “unilateral”.

Con el cierre de As Pontes, para el que Endesa pidió formalmente autorización en 2019, se apagará toda la térmica de Galicia y se abrirá un agujero económico de grandes proporciones en la comarca y en todo Ferrolterra. De paso, se agrava la crisis industrial en el norte gallego, con Siemens-Gamesa echando el cerrojo en la planta de As Somozas; Xeal (Ferroatlántica), Aluibérica y Alcoa presas de la incertidumbre; y Navantia esperando carga de trabajo en Ferrol.

Qué es Futur-e, lo que ofrece Endesa para As Pontes

Uno de los factores que explica el agobio del Gobierno gallego es la falta de un plan industrial sólido para dar el relevo a las centrales, por lo que, si la transición es justa o no, se verá sobre la marcha. Endesa tiene en su agenda la instalación de 1.505 megavatios de nueva capacidad eólica en Galicia entre 2021 y 2026 con una inversión de 1.581 millones. La construcción de los parques generaría, estima, más de 1.250 empleos directos de media anual durante 6 años, pero una vez acabados de construir, la plantilla se reduciría a unos 125 operarios.

Esta inversión, que en realidad forma parte del desarrollo estratégico de Endesa para compensar la descarbonización con la instalación de renovables, es parte del llamado plan Futur-e, que puso en marcha para los territorios que sufren el cierre de centrales. El objetivo es “paliar las consecuencias que pueda tener este cambio de modelo en el ámbito económico, ambiental y social”.

No hay ninguna inversión industrial en esta estrategia, sino el compromiso de poner en marcha un concurso internacional para buscar proyectos de reindustrialización y el de no despedir a los trabajadores directos, que se prejubilarán o se encargarán del desmantelamiento de las instalaciones. En el caso de As Pontes, este compromiso se extiende a los 81 operarios y a 130 trabajadores de contratistas de la central.

Naturgy: ¿una planta de hidrógeno?

El cierre de Meirama, que se hizo efectivo en junio de 2020, transita por un sendero parecido. Naturgy se comprometió a construir dos parques eólicos que sumarán 70 megavatios en la localidad y que tienen los mismos defectos y las mismas virtudes que los de Endesa: no sostienen empleo a medio plazo, pero contribuyen a la apuesta por las renovables de la compañía de Francisco Reynés ante el proceso de descarbonización.

La antigua Gas Natural, que recibió duras críticas de la Xunta por el cierre, tiene sobre la mesa dos proyectos para Meirama al margen de los aerogeneradores. El primero es la construcción de una planta de biogás, que ya anunció cuando confirmó el cierre de las instalaciones, pero que fue perdiendo peso en la agenda de la compañía. El otro en fase de valoración es la instalación de una central de hidrógeno.