La filial comercial de Sargadelos suma tres años con ventas de más de ocho millones pese a la crisis del grupo
El dueño de la histórica compañía cerámica anuncia un ERTE en la factoría de Cervo debido a su particular enfrentamiento con Inspección de Trabajo y pese a los números saneados de las distintas sociedades del grupo
Segismundo García, el actual dueño de las cerámicas de Sargadelos, que inició una guerra con Inspección de Trabajo luego de la sanción de este órgano, que detectó deficiencias en la factoría de Cervo. Foto: Europa Press
No cesan las turbulencias en Sargadelos, la histórica cerámica gallega creada en 1806 por Antonio Raimundo Ibáñez, el Marqués de Sargadelos, y refundada a finales de los sesenta del siglo pasado por los intelectuales galeguistas Isaac Díaz Pardo y Luís Seoane. El viernes, el actual dueño y administrador único de la compañía, Segismundo García, notificó el inicio de un expediente de regulación temporal de empleo, un ERTE, de fuerza mayor de 15 días, hasta el 15 de diciembre, para un total de 86 trabajadores de la fábrica de Cervo.
El ERTE se ampara en la particular guerra de Segismundo García con Inspección de Trabajo y no está motivado por los números de la compañía. La misma no consolida las cifras de sus distintas sociedades y negocios en Galicia, por lo que es complicado tener un dato exacto de su negocio. No obstante, la filial dedicada a la venta, Porcelana de Sargadelos, acaba de remitir sus cuentas al Registro Mercantil. La misma, con una veintena de trabajadores fijos, cerró 2024 con unos activos que se elevaron de los 3,5 a los 4,3 millones de euros y con un patrimonio neto que se elevó de los 1,1 millones a los 1,4 millones.
La cifra de negocio se mantuvo estable, rozando los 8,3 millones de euros, con un resultado prácticamente plano con respecto a 2023. De hecho, según la documentación consultada por este medio a través de la plataforma analítica Insight View, se trataría del tercer año consecutivo de Porcelana de Sargadelos se anota unos ingresos superiores a los ocho millones de euros.
El resultado del ejercicio fue positivo, de cerca de 300.000 euros, en la misma línea que el año anterior.
Mejora en la gestión de costes
Los administradores de la compañía indican en su informe de gestión que la sociedad, domiciliada en Cervo. Cerró 2024 consiguiendo “una mejora en la gestión de costes y logrando, no sin esfuerzo, mantener el resultado positivo en la cuenta de resultados, habiendo afrontado la situación sin aumentar el endeudamiento”. Añade que “el pasivo corriente a corto plazo asciende a 2,9 millones, no existiendo pasivos a largo plazo”.
Además de anunciar el ERTE, el empresario también ha comunicado al Juzgado de lo Mercantil número 2 de A Coruña su “dimisión como gestor o CEO” del a fábrica de cerámica de la que se hizo cargo en 2014, cuando se encontraba en situación concursal. La otra planta de producción, en el concello coruñés de Sada, en O Castro, queda al margen.
Enfrentamiento con Inspección de Trabajo
La drástica medida se debe, otra vez, a los enfrentamientos de García con Inspección de Trabajo. En abril ya amagó con el cierre de la planta de Cervo a raíz de un expediente abierto tras detectarse que varias trabajadoras habían desarrollado silicosis. La nueva explosión del directivo se debe a la visita de tres inspectores, que acudieron a comprobar el estado de las instalaciones pasado el plazo determinado para que hubiera ejecutado las mejoras requeridas para incrementar la seguridad laboral en la fábrica. Al estar declarado el edificio Bien de Interés Cultural (BIC), Trabajo, con la mediación de la Xunta, dio un plazo más amplio para cumplir con sus obligaciones.
Si bien en abril, el directivo de Sargadelos contó con el apoyo de la Xunta para tratar de mediar con Inspección de Trabajo, en este caso no ha sido así. El Gobierno gallego rechaza la argumentación para el ERTE e insta a la reanudación de la actividad “cuando antes” en defensa de los derechos de las personas trabajadoras.
Como autoridad laboral, el Gobierno gallego ha informado de que aprecia «incongruencia» en la solicitud presentada al no ajustarse a la normativa aplicable y demanda información y documentación adicional a la dirección de la empresa. Asimismo, reafirma que, «como no puede ser de otro modo», velará por el cumplimiento de la legislación laboral y denunciará cualquier ilegalidad que se detecte.
Fábricas rentables
A falta de conocer los últimos resultados anuales de la dos grandes plantas del grupo, el negocio de Cervo y el de la fábrica de O Castro, parece claro que la crisis abierta por la dirección del grupo viene motivada únicamente por su particular cruzada con Inspección de Trabajo, toda vez que la sociedad Porcelana de Sargadelos mantiene su rentabilidad.
La sociedad Fábrica de Cerámica de Sargadelos, enclavada en Cervo y con cerca de un centenar de empleados finalizó el ejercicio 2023 –último año del que hay datos en el Registro Mercantil— con unos activos de 4,73 millones de euros y con un patrimonio neto que se estiró casi un 15% hasta los 3,1 millones. Con una cifra de negocio que se elevó ligeramente, de los 3,43 a los 3,57 millones, el resultado de explotación de la compañía aumentó un 32%, hasta los 417.000 euros. El beneficio neto de la sociedad lucense se incrementó de los 229.000 a los 321.000 euros.
La fábrica de Cerámicas de O Castro, en Sada, cerró el ejercicio 2023 con una cifra de negocio de 2,3 millones y un beneficio neto de 150.000 euros.
«Una empresa sin deudas»
Segismundo García, que continúa siendo administrador único del negocio de Sargadelos pese a su anuncio de dimisión, escribió esta semana una misiva para anunciar su decisión, algo que ya hizo en abril. En la misma, recuerda que la compañía ya no está en concurso de acreedores, que superó en 2016, y asegura que la planta de Cervo «ha satisfecho la totalidad de los créditos privilegiados y ha abonado la práctica totalidad de los créditos ordinarios devengados hasta la fecha».
«Se deja una empresa sin deudas, con amplia y recurrente tesorería, prestigiada en el mercado y en plena época de expansión», manifiesta quien, en todo caso, continúa siendo el dueño de la factoría.