La plantilla de Alcoa advierte: el mercado comienza a notar la escasez de aluminio por la huelga

El comité de empresa asegura que, a fin de mes, las toneladas de aluminio primario almacenadas en San Cibrao llegarán a las 38.000

Protestas Alcoa

El presidente del Comité de Empresa de Alcoa, José Antonio Zan, durante una manifestación por el futuro industrial de A Mariña / Europa Press

El comité de empresa de Alcoa en San Cibrao pone números al peso de la huelga que lleva a cabo como medida de presión ante la falta de entendimiento de Gobierno y empresa. Aseguran los representantes de los trabajadores que “se empieza a notar” la escasez de aluminio primario en el mercado nacional como consecuencia del paro indefinido. En este momento hay unas 30.000 toneladas almacenadas, que podrían llegar a 38.000 a final de mes.

La huelga indefinida comenzó el pasado 27 de septiembre y, desde entonces, la fábrica ha continuado produciendo, dado que las cubas no se han parado, pero no se permite la salida de aluminio del complejo industrial de San Cibrao.

“Vamos a aguantar”

“Nosotros no queremos dejar a la industria farmacéutica, alimentaria o al sector de la construcción sin aluminio”, dijo a EFE el presidente del comité, José Antonio Zan, pero recuerda que los trabajadores tampoco pueden suspender la huelga, porque la inacción del Gobierno los ha situado “entre la espada y la pared”.

En ese sentido, aseguró que la intención del comité es mantener la huelga indefinida hasta que el Gobierno dé los pasos necesarios para facilitar el traspaso de la fábrica a un comprador industrial que tenga un proyecto definido para mantener la producción de aluminio primario y los puestos de trabajo.

Vamos a aguantar hasta que no podamos más”, dijo Zan, porque «es el futuro de la fábrica y de la propia comarca de A Mariña lo que está en juego».

Presión sobre el Gobierno

De hecho, afirmó que “es triste” que con “todos los representantes de Galicia y de Lugo que hay en el Congreso” fuese “solo el Partido Popular el que presentase una enmienda a los presupuestos generales del Estado para facilitar la venta de la planta” mediante una intervención pública y temporal de la SEPI, cuyo coste fue cifrado de forma simbólica “en un euro”.

“Ahora esperamos que todos los grupos apoyen esta enmienda”, dijo Zan, quien en todo caso también aclaró que “si el Gobierno, a pesar de todo, insiste en abstenerse” en ese proceso de venta, va a ser “responsable, por omisión, del cierre de la fábrica”.