Megasa completa su sucesión: Lucía Freire asciende a consejera delegada del holding familiar

Presidenta de Metalúrgica Galaica desde 2021, la hija de Enrique Freire fue nombrada consejera delegada de Bipadosa, el grupo que controla la mayor siderúrgica gallega, en marzo, cuando también se incorporó como vicepresidenta María Montalvo, su prima y presidenta de Freire Hermanos

Enrique Freire en la planta de Megasa en Narón durante una visita del ministro de Industria, Jordi Hereu

A la derecha, Enrique Freire Artera, jefe del clan familiar y padre de Lucía Freire, en la planta de Megasa en Narón durante una visita del ministro Jordi Hereu, en una de las escasas imágenes del empresario, difundida por el Ministerio de Industria

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El relevo generacional en Megasa, un proceso cocinado con mimo desde hace una década, sube su último peldaño. Lucía Freire, la hija de Enrique Freire Arteta, ha sido nombrada consejera delegada de Bipadosa, la cabecera del grupo familiar y, por tanto, la sociedad que controla la mayor siderúrgica gallega, con 2.228 millones de cifra de negocio en 2022.

La nieta del fundador, Bartolomé Freire Lago, asumió el nuevo cargo en marzo, según los datos que constan en el Registro Mercantil, pero antes, en 2021, ya fue nombrada presidenta de Metalúrgica Galaica, la sociedad comercializadora, y de la nueva planta francesa Societé Rouennaise de Déroulage (SRD), adquirida por Megasa el año pasado para “diversificar e intensificar su presencia en Europa”.

En la práctica, los galones de Lucía Freire la convierten en el cargo más relevante de una compañía que generó 372 millones de ebitda y 260 millones de beneficios con sus plantas de Narón, Zaragoza, Valencia, Francia y Portugal. La presidencia de Bipadosa, donde se integran las distintas ramas familiares, sigue estando en manos de Inver Oitavos, la sociedad cartera del núcleo familiar, donde Enrique Freire continúa como administrador único y su mujer y su otra hija, Inés, figuran como apoderadas.

El movimiento sucesorio en Megasa comenzó a ser palpable en los años 2015 y 2016. En esos ejercicios, Lucía e Inés se incorporan a la gestión diaria de la empresa, siendo la hija mayor la que asume mayores responsabilidades mano a mano con su padre. Paulatinamente, esta situación se fue plasmando sobre el papel, llegando ahora al holding familiar.

María Montalvo, vicepresidenta

El aterrizaje de la tercera generación tiene desde 2022 a una nueva representante: la abogada María Montalvo Freire. Hija de María Petra Freire Arteta, hermana de Enrique, se convirtió en presidenta de Freire Hermanos aquel año. Se trata de una sociedad emblemática, pues fue el germen del actual grupo siderúrgico.

Coincidiendo con el nombramiento de su prima como consejera delegada, Montalvo Freire ascendió a la vicepresidencia de Bipadosa, reemplazando en el cargo a otra de las sociedades de la familia, Certaratio, en este caso bajo la administración de Francisco Javier Freire Arteta, hermano de Enrique.

La abogada había entrado recientemente en el consejo del holding familiar, en el año 2023. Entonces sustituyó a su hermana Elena como consejera. La compleja arquitectura societaria de Megasa responde también a los equilibrios entre las distintas ramas de la familia.

Un relevo exitoso

La sucesión a fuego lento de Megasa está jalonada por el éxito de las cuentas de resultados que presenta la compañía, marcando cifras récord tanto en ingresos como en beneficios. En el mercado, la firma tiene fama de ofrecer una buena relación calidad precio y de responder con agilidad en el suministro.

Lejos quedan los tiempos del final de la crisis financiera cuando los Freire amenazaban con bajar la persiana de Megasa Siderúrgica, la planta de Narón, por los costes energéticos. De hecho, acabaron por reducir la producción prácticamente a la mitad. Sin embargo, el proceso sucesorio estuvo marcado por la expansión, con la adquisición primero de la planta de Arcelormittal en Zaragoza, la actual Megasider, y el año pasado con la extensión de la actividad a Francia.

Megasa integra todas las fases del proceso productivo siderúrgico, desde el tratamiento y fragmentación de chatarra a la fabricación de perfiles comerciales y estructurales, así como la producción de mallas y separadores. A cierre de 2022 contaba con 1.283 empleados y una capacidad de más de 3 millones de toneladas de producto al año, a las que hay que sumarle la nueva planta de Societé Rouennaise de Déroulage (SRD), en Normandía. Al frente de todo, cada vez más, la tercera generación.

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