Números rojos en el holding del segundo gran empresario de la moda gallega

Tapru, la sociedad cartera de Jesús Domínguez, uno de los propietarios de Lonia y consejero de Bimba y Lola, acusó el año de la pandemia el hachazo de dividendos de las textiles

Jesús Domínguez, uno de los grandes empresarios de la moda gallega y fundador de Textil Lonia, que explota la marca Carolina Herrera. Fotos: STL y EFE

Jesús Domínguez, uno de los grandes empresarios de la moda gallega y fundador de Textil Lonia, que explota la marca Carolina Herrera. Fotos: STL y EFE

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El año de la pandemia golpeó con fuerza a todas las empresas de la moda sin excepción. También a las grandes, de Inditex a Textil Lonia. Lo sabe bien Jesús Domínguez, dueño, junto a sus hermanos Francisco y Josefina, de la histórica compañía ourensana que explota las marcas de Carolina Herrera y Purificación García. El empresario también es consejero de Bimba y Lola, la firma de lujo asequible capitaneada por sus hijas, Uxía y María Domínguez. Miembro de una saga empresarial ligada a la moda –es hermano de Adolfo Domínguez, el modisto de la arruga– pilota sus inversiones a través del holding Tapru. Las cuentas correspondientes al ejercicio 2020 de esta sociedad, recientemente depositadas ante el Registro Mercantil, reflejan el impacto del Covid.

Domiciliada en Zamora, Tapru es una sociedad cartera de la que Jesús Dominguez posee más del 90% del capital. Su mujer, la empresaria Hermesinda Rodríguez, ostenta un 9,63% mientras que las hijas de ambos, María y Uxía, poseen una pequeña participación de un 0,8% cada una.

Los negocios más allá de Lonia

De Tapru cuelgan como participadas las distintas empresas creadas o adquiridas a lo largo de los años por Jesús Domínguez y su mujer. La antigua sicav Albero Cartera, las consultoras empresariales Habana 56 e Investigación y Desarrollo de Proyectos, las inmobiliarias Paseodos y Curros Enríquez, Dehesa de la Guadaña y Abadía, dedicada a la explotación de establecimientos hoteleros y explotaciones agrícolas y Abacería del Monasterio, de productos alimentarios. Además, la joya de la corona: la participación de la familia en Sociedad Textil Lonia. Por otro lado, Tapru también posee un 5% en Bimba y Lola Studio.

Según las cuentas remitidas al Registro Mercantil, el 2020 no fue un buen año para los negocios de la gran familia de la moda gallega (con permiso del clan de Amancio Ortega). Tapru cerró el ejercicio con unos números rojos de 503.000 euros frente a las ganancias de 2,3 millones de euros registradas en 2019.

Adiós a los dividendos

El secreto radica en el hachazo de los dividendos de Lonia y Bimba y Lola durante el Covid. La cifra de negocio de la sociedad se derrumbó desde los 7,8 millones hasta los 1,2 millones de euros. Esa es la cantidad que la sociedad percibe en concepto de prestación de servicios y se mantiene en línea con lo ingresado el ejercicio precedente. No obstante, en 2019, Tapru contabilizó 6,3 millones de euros como ingresos financiaros procedentes de los dividendos de Lonia y de Bimba y Lola.

Lo deja claro la memoria de la compañía que acompaña a su balance, que indica que en 2019, la sociedad obtuvo dividendos de Lonia por valor de seis millones de euros, así como 375.000 euros de Bimba y Lola Studio.

Con todo, a pesar de los números rojos con los que cerró Tapru, la sociedad contabiliza cerca de un millón de euros en gastos de personal. Se espera que en los siguientes ejercicios, con la recuperación del sector textil, los dividendos vuelvan a engordar el balance del holding del segundo gran empresario de la moda gallega después de Amancio Ortega.

Recuperación

El año de la pandemia, y según este miércoles adelantó modaes, Textil Lonia vio cómo sus ventas se contraían un 44% hasta los 209 millones de euros. Tras años de bonanza, cerró el ejercicio con un resultado negativo de 31,4 millones de euros, frente al beneficio por encima de los 40 millones contabilizado doce meses antes. Las cuentas depositadas en el Registro Mercantil también indican que, para asegurar su liquidez, la textil de Pereiro de Aguiar recurrió a dos créditos con el aval de ICO por unos 100 millones de euros.

También Bimba y Lola cerró el año de la pandemia en pérdidas. Las cuentas consolidadas de la textil reflejan unos números rojos de cinco millones de euros, frente a los beneficios de 18,2 millones de euros de 2019. La cifra de negocio retrocedió un 27% hasta los 164,5 millones de euros.

No obstante, tanto la una como la otra compañía están ya, a estas alturas del año, sobrepasando las cifras prepandémicas en niveles de ventas.

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