Pharma Mar da por enterrados 15 millones por el fiasco del fármaco contra el Alzheimer

Noscira, antigua filial de Pharma Mar ahora en liquidación, se deshace de su último activo y entierra 15 millones en préstamos de la compañía de origen gallego

José María Fernández de Sousa

El presidente de Pharma Mar, José María Fernández de Sousa

Pharma Mar da carpetazo definitivo a su plan para lanzar un tratamiento contra el Alzheimer. Su antigua filial Noscira se encuentra en proceso de liquidación sin ningún activo en su haber después de vender los derechos a los royalties del Tideglusib (como se llamaba su compuesto para tratar esta enfermedad degenerativa) por un total de 50.000 libras esterlinas (unos 55.000 euros al cambio actual) a ASD Therapeutics Partners, que en julio de 2014 adquirió los derechos sobre este proyecto.

Esta venta de royalties con la que se entierra definitivamente a Noscira se produjo una vez desencadenada la pandemia, motivo por el cual el liquidador de la compañía justifica la necesidad de ejecutar este movimiento. “Con el trasfondo de la dramática situación provocada por el coronavirus y la máxima incertidumbre así sobrevenida, en ese momento se estimó que no podía dejarse pasar esa oportunidad y se aceptó, con la finalidad de poner fin a la mayor brevedad al proceso de liquidación y la subsiguiente extinción de la sociedad, evitando así el menoscabo de su patrimonio a la espera de un retorno para los accionistas que podía -y puede- calificarse de ilusorio”.

Pharma Mar,a ccionista y acreedora

La caída de Noscira, que vio su trayectoria truncada en 2012 tras no haberse alcanzado los objetivos del ensayo Argo de Fase IIb en pacientes con Alzheimer, golpea a Pharma Mar por su doble condición de principal accionista y acreedor de la compañía. En concreto, la compañía presidida por José María Fernández de SOusa controlaba una participación del 73,3% en Noscira y, además, había concedido en el pasado dos préstamos a la compañía por valor de 7,7 y 7,6 millones de euros.

Este último se llevó a cabo en 2013, cuando Zeltia subrogó dos créditos que el Centro de Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI) tenía concedidos a Noscira y para los cuales la empresa gallega había prestado aval en su momento.

A este préstamo se sumaba el que Noscira había sellado con Zeltia en 2010 y que, pese a que su importe inicial se situaba en 1,2 millones de euros y su vencimiento en diciembre de 2012, posteriormente se fue elevando hasta los 7,72 millones de euros, unas cantidades que Pharma Mar dio por irrecuperables y ante las cuales decidió provisionar 44,3 millones de euros para cubrir el deterioro de uno de sus activos.

Sucesivos retrasos

Tras sellar la cesión de sus royalties por 50.000 euros, Noscira se queda sin su único activo, pero el liquidador de la sociedad recalca que, con este movimiento, se evita “prolongar” la incomodidad que a los accionistas supone el coste de mantenimiento de cuentas de valores con acciones de valor actual cero y (casi seguramente) nula expectativa de revalorización, ya que, a su juicio, “el cumplimiento de objetivos en 2022, habida cuenta la nueva situación mundial provocada por el coronavirus, es rayano en lo ficticio”.

En este sentido, el actual administrador de la antigua filial de Pharma Mar constata nuevos retrasos en el proyecto para resucitar este ensayo clínico y asegura que los motivos “han sido diversos, si bien cabe destacar las recomendaciones de la agencia reguladora americana (Food and Drug Administration); la negativa de las autoridades inglesas a la introducción en Reino Unido de tideglusib bajo la calificación de prometedora medicina innovadora en el marco del Plan de Acceso Temprano a los Medicamentos, ni bajo una aprobación condicional en el marco de los medicamentos huérfanos; así como por la captación de nueva financiación, algo que en 2019 ha supuesto el core de los esfuerzos de ASDT-AMO y la ralentización de la actividad propiamente investigadora”, argumenta.