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Repsol, Elawan y Capital Energy, promotores con más proyectos en la incierta carrera de la eólica marina en Galicia
El Gobierno da el primer paso para la convocatoria de las subastas de eólica marina en un momento de cierto enfriamiento del sector por los largos plazos de los proyectos; la Xunta pide que la primera subasta sea en Galicia y plataformas del sector pesquero que se paren
Montaje que muestra la ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, con un parque eólico marino de fondo
Antes de que el nuevo orden geopolítico y el rearme sacaran del primer plano el desarrollo renovable, Galicia se posicionó como uno de los territorios de referencia para la implantación de la eólica marina, recibiendo muestras de interés de más de una docena de grupos que presentaron proyectos frente a la costa gallega ante el Ministerio para la Transición Ecológica. Entre todas las iniciativas suman más de 12.000 megavatios, bastante por encima del objetivo del Gobierno de tener instalados entre 1 y 3 GW de esta tecnología en 2030, pero, lógicamente, no se desarrollarán en su totalidad, pues ni está claro que se mantenga el interés de los promotores ni hay sitio para todos.
Desde la aprobación de los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo en 2023, con cinco áreas potenciales para la implantación de parques frente a la costa gallega, la eólica marina atravesó un periodo de adormecimiento, hasta que este miércoles el Gobierno la despertó. El departamento que dirige Sara Aagesen ha lanzado a consulta pública previa la orden por la que se aprueben las bases del primer procedimiento de concurrencia competitiva de las instalaciones eólicas marinas, lo que supone el pistoletazo de salida para llevar a cabo la primera subasta de esta tecnología en España. El inicio del procedimiento para el reparto de concesiones y derechos de conexión coge al sector en una fase de cierto enfriamiento, especialmente por parte de los inversores extranjeros, ante los largos plazos para poder poner en marcha los proyectos. «Desde la avalancha de proyectos iniciales que se presentaron, el interés ha menguado mucho, pues es difícil mantener en reserva una inversión de estas características durante periodos tan largos de tiempo, desde que se inició la implantación hasta que se puede poner en operación un parque», señalan fuentes empresariales.

Zonas de potencial implantación de la eólica marina identificadas en los POEM
Repsol, Elawan y Capital Energy
Esa «avalancha inicial» de proyectos y el goteo posterior dejan a Repsol, Capital Energy y Elawan, del grupo japonés Orix, con las propuestas más ambiciosas. El grupo de Josu Jon Imaz presentó cuatro parques frente a la costa gallega que sumarían 3.200 megavatios. Capital Energy lanzó otras tres iniciativas, que sumarían 1.840 megavatios. La compañía japonesa presentó Elawan NOR 2, Elawan NOR 3 y Elawan NOR 4, tres instalaciones de 495 megavatios de potencia cada una ubicadas en las aguas frente a las Lugo y A Coruña.
Por encima de los 1.000 megavatios proyectados está también Ferrovial, repartidos en dos parques; y la francesa Qair, que sumaría 1.200 con las instalaciones Breixo (Lugo, 648 MW) y Roleira (Pontevedra, 594 MW). La mayor instalación offshore planeada en Galicia lleva la firma de Cobra, antigua filial de ACS ahora integrada en Vinci. Promovido por la filial Instalaciones y Servicios Moscardó III, el parques Galwind alcanzaría los 1.000 megavatios frente a las provincias de A Coruña y Lugo de desarrollarse plenamente. Hubo otro complejo offshore con mayor capacidad, el parque Nordés promovido por Bluefloat, Sener y ENI, pues de realizarse al completo podría alcanzar los 1.200 megavatios frente a la costa de A Coruña y Ferrol. Sin embargo, los promotores ya advirtieron que la apuesta inicial sería menor, de 500 megavatios.
Iberdrola, grupo con experiencia en la construcción y operación de parques offshore, fue el primer grupo en mostrar interés por las aguas gallegas, proyectando dos instalaciones que sumarían 980 megavatios. Abey Energy también trasladó al Ministerio su interés por desarrollar dos complejos con una capacidad instalada conjunta de 915 megavatios. Finalmente, Iberblue, en alianza con Amper, pensó en poner en funcionamiento 2.000 megavatios en la frontera con Portugal, de los que 522 corresponderían a la parte gallega.
Los obstáculos del camino
Sobre todos estos proyectos, que no dejan de ser una propuesta inicial todavía por concretar, pesan varias incertidumbres. Por un lado, su implantación dependerá del diseño que haga el Gobierno de la subasta; por otro, afrontan largos plazos de construcción y amortización para iniciativas que exigen una elevada financiación. Además, ha pasado el tiempo suficiente como para que las compañías se replanteen su interés en instalar los parques.
A esto se suma que algunas de ellas han atravesado crisis relevantes. Bluefloat, propiedad del fondo Quantum, vivió un intento fallido de venta y la salida en bloque de parte de sus principales ejecutivos. Capital Energy tampoco lo está pasando bien para gestionar su deuda. De hecho, vendió una cartera de proyectos por 1.000 millones a Equitix y logró varias refinanciaciones de su pasivo.
El «desesperante» ritmo de la eólica marina
Como la cosa va lenta, la Xunta reclama que, al menos, las subastas empiecen por Galicia. La conselleira de Economía, María Jesús Lorenzana, consideró «desesperante» el ritmo que lleva el Ministerio para la Transición Ecológica en el desarrollo de esta tecnología. Destacó «la importancia» de que se desarrolle energía eólica, «siempre que repercuta» en las industrias y en el abaratamiento de las facturas eléctricas de los ciudadanos. «Reclamamos que en estas subastas que acaban de ser anunciadas Galicia sea de las primeras comunidades donde empiecen a desarrollarse y, por tanto, empiece también la producción de la energía», aseveró.
La conselleira explicó que «lo que ahora está en tramitación es una consulta previa para procedimiento a las órdenes de subastas» y ha dicho que «en esta consulta previa el Gobierno gallego va a participar reclamando en primer lugar que se hagan las subastas en Galicia». «En segundo lugar, que se tenga en cuenta el territorio, compensaciones para los afectados y por supuesto también la repercusión necesaria de los beneficios económicos y sociales en nuestro territorio», resaltó.
Como se desprende de las palabras de Lorenzana, no hay certezas sobre dónde comenzará la eólica marina en España, si bien en el sector hace tiempo que se da por hecho que será en las Islas Canarias.
El temor de la pesca
El sector pesquero no tiene demasiada prisa. Más bien al contrario. La plataforma en defensa de la pesca y de los ecosistemas marinos aseguró que el pistoletazo de salida a las subastas es una «la maniobra» del Gobierno para «acelerar» la implantación de la eólica marina en España, que «prioriza los intereses comerciales de las multinacionales energéticas sobre la evidencia científica y la supervivencia de las comunidades costeras». Coincidiendo con la consulta pública del segundo ciclo de los planes de ordenación, el sector, a través de un comunicado de prensa, alerta de «una contradicción flagrante». «Se pretende subastar el mar basándose en una planificación que está siendo cuestionada y revisada por sus graves carencias técnicas», afirman.
Esta «prisa» por desplegar una tecnología que, advierte el sector, «según el propio ministerio, no está madura» responde «exclusivamente a la presión de los lobbies promotores, ignorando el principio de precaución que debería regir toda actuación con potencial impacto ambiental». «Resulta temerario proponer una expansión masiva de nuevos usos industriales cuando no se han monitorizado los efectos del ciclo anterior de planificación ni se dispone de estudios concluyentes sobre el impacto en los ecosistemas marinos», avisa esta plataforma.
Asimismo, denuncia que el Ministerio está «ordenando el espacio marítimo sin una fotografía real de la actividad pesquera», puesto que «no existe una cartografía actualizada que refleje la realidad de la flota artesanal y de bajura, ni se han completado los estudios socioeconómicos necesarios». «No aceptaremos un modelo de transición energética que se construye destruyendo la pesca sostenible. Exigimos que se revisen las actuales Zonas de Alto Potencial para excluir aquellas que se solapan con caladeros tradicionales y que se condicione cualquier desarrollo a la finalización de los estudios de impacto medioambiental y socioeconómico, ER2 Y ER3 puestos en marcha por el propio Gobierno», concluye en un comunicado.