La firma del plan integral de mejora de la prevención, el bienestar laboral y la reincorporación saludable al trabajo 2026-2029 supone un nuevo ejemplo de los resultados que puede ofrecer el trabajo conjunto entre la Xunta de Galicia, el empresariado y los sindicatos. Desde la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG) ponemos en valor la firma, junto con la Xunta de Galicia y UGT-Galicia, de un acuerdo que representa un avance significativo en la construcción de entornos laborales más saludables y en la búsqueda de soluciones compartidas a algunos de los retos que afronta actualmente el mercado laboral gallego.
El documento, suscrito el pasado 7 de agosto por el conselleiro de Emprego, Comercio e Emigración, José González; el secretario general de UGT-Galicia, Cristóbal Medeiros, y el presidente de la CEG, Juan Manuel Vieites, es fruto del trabajo desarrollado durante las últimas semanas en el marco de la Mesa del Diálogo Social de Galicia, institucionalizada este año y concebida como un espacio permanente de concertación entre la Administración y los agentes sociales.
Para la CEG, el valor de este acuerdo trasciende las medidas concretas que contempla. La firma demuestra que cuando administración, empresas y representantes de los trabajadores comparten diagnóstico, escuchan las distintas realidades y buscan puntos de encuentro, es posible alcanzar acuerdos que benefician al conjunto de la sociedad.
El avance del diálogo social es fundamental para el empresariado y el conjunto de la sociedad y el plan constituye una gran iniciativa para los derechos de los trabajadores, una cuestión que debe avanzar de la mano de la competitividad y la productividad de las empresas.
Un acuerdo que pone a las personas en el centro
El Plan integral aborda una cuestión especialmente relevante para Galicia: cómo mejorar la salud y el bienestar de las personas trabajadoras y, al mismo tiempo, reducir las ausencias evitables y el impacto que determinadas incapacidades temporales tienen sobre las empresas y sobre el conjunto de la economía.
El documento se articula alrededor de tres grandes ejes: el refuerzo de la prevención y el bienestar laboral; la mejora de la atención y de los procesos de gestión de las incapacidades temporales por contingencias comunes; y el impulso de la corresponsabilidad y del uso responsable del sistema de protección, siempre desde el respeto a los derechos de las personas trabajadoras y al criterio clínico de los profesionales sanitarios.
Uno de los elementos más innovadores será el desarrollo de un mecanismo de acompañamiento a la reincorporación al trabajo después de una baja laboral, con el objetivo de favorecer una vuelta saludable y contribuir a evitar recaídas. Galicia aspira así a situarse a la vanguardia en esta materia, convirtiéndose en la primera comunidad autónoma en impulsar un mecanismo de estas características.
Desde la CEG consideramos especialmente relevante este enfoque, porque permite superar una visión exclusivamente centrada en el momento de la baja para prestar atención también a la prevención, al bienestar, a las condiciones organizativas y a una reincorporación adecuada de las personas a sus puestos de trabajo.
Prevención, bienestar y productividad: objetivos compatibles y complementarios
La mejora del bienestar laboral no debe entenderse como una cuestión separada de la competitividad empresarial. Al contrario, empresas más saludables, organizaciones mejor gestionadas y trabajadores con mejores condiciones para desarrollar su actividad son también empresas más productivas y resilientes.
El plan apuesta, además, por acompañar al tejido productivo gallego, formado mayoritariamente por personas autónomas, pequeñas empresas y microempresas, para que puedan avanzar voluntariamente en la adopción de medidas de prevención y bienestar que vayan más allá de los mínimos establecidos legalmente.
Para la CEG, este planteamiento resulta especialmente importante porque permite adaptar las políticas públicas a la realidad empresarial de Galicia y evita soluciones uniformes que no tengan en cuenta las diferentes capacidades, dimensiones y características de las empresas.
La mejora de la prevención, del clima laboral y de la salud en el trabajo puede traducirse en menos accidentes y enfermedades relacionadas con la actividad laboral, menores interrupciones de la actividad, mayor estabilidad de las plantillas, mejor organización y, en definitiva, una mayor productividad.
Un problema que requiere respuestas compartidas
El acuerdo llega después de un proceso de análisis y diálogo sobre el absentismo laboral y sus causas. Un informe elaborado por investigadores de las universidades de Santiago de Compostela y Vigo puso de manifiesto la dimensión económica y empresarial del fenómeno: más del 60 % de las empresas consultadas considera que el absentismo afecta de manera alta o muy alta a su rendimiento operativo. En 2024, el coste directo estimado alcanzó casi 985 millones de euros para la Seguridad Social y 964 millones para las empresas, mientras que el impacto sobre el PIB gallego se situó en torno a los 2.268 millones de euros.
Estas cifras explican la importancia de abordar el problema desde una perspectiva amplia y rigurosa, sin reducirlo a una única causa ni plantear respuestas exclusivamente desde uno de los ámbitos implicados.
Precisamente, una de las principales aportaciones del diálogo social consiste en incorporar a la misma mesa las diferentes perspectivas y responsabilidades: la protección de los derechos y la salud de las personas trabajadoras, las necesidades de las empresas y del tejido productivo, y la responsabilidad de las administraciones en la gestión eficiente de los recursos públicos.
La propia CEG ha defendido durante los últimos años que el diálogo social constituye un instrumento esencial para configurar las relaciones laborales y avanzar hacia acuerdos realistas, posibles y adaptados a las necesidades tanto de las empresas como de la parte social. Hemos reivindicado también la negociación colectiva como un elemento fundamental para la paz social y ha reclamado reforzar el papel del diálogo social frente a decisiones unilaterales.
El diálogo social demuestra su utilidad cuando se traduce en acuerdos
La firma de este plan integral supone, en este sentido, un ejemplo concreto de lo que puede aportar una cultura de concertación. La Mesa del Diálogo Social de Galicia comenzó su nueva etapa con el objetivo de abordar conjuntamente retos estratégicos del mercado laboral y, en particular, cuestiones como el bienestar laboral, la prevención de riesgos y el impacto del absentismo. Durante las semanas de trabajo se incorporaron las aportaciones de empresas, especialistas en prevención y salud laboral, profesionales sanitarios y otros agentes vinculados a la gestión de las incapacidades temporales.
Este proceso demuestra que dialogar no significa renunciar a las posiciones propias, sino ponerlas en común para encontrar soluciones que puedan ser compartidas y aplicadas. El resultado es un acuerdo que incorpora las preocupaciones del tejido empresarial, las legítimas demandas de los trabajadores y la responsabilidad de la Administración de diseñar políticas públicas eficaces.
Para la CEG, éste es precisamente el sentido que debe tener el diálogo social: convertir la discrepancia legítima en capacidad de acuerdo y el diagnóstico compartido en medidas concretas.
Una apuesta por una Galicia más saludable, productiva y competitiva
El bienestar de las personas trabajadoras y la competitividad de las empresas forman parte de una misma ecuación. Una economía que protege mejor la salud de sus trabajadores, previene los riesgos, facilita reincorporaciones saludables y mejora la organización de las empresas está también creando las condiciones para una mayor productividad y para un crecimiento económico más sostenible.
En este sentido, el plan integral constituye una oportunidad para avanzar hacia una cultura preventiva más desarrollada, reforzar el papel de las empresas en la promoción de entornos laborales saludables y mejorar la coordinación entre los distintos actores implicados.
La CEG valora especialmente que la Xunta haya impulsado este proceso y haya apostado por escuchar y trabajar conjuntamente con los agentes sociales, así como el compromiso demostrado por UGT-Galicia y por el conjunto del tejido empresarial representado por la organización empresarial gallega.
El siguiente paso será la tramitación administrativa del documento, con la concreción de las medidas y de la correspondiente dotación presupuestaria, para su previsiblemente aprobación por el Consello da Xunta en septiembre.
La Confederación considera que el verdadero valor del acuerdo estará ahora en su desarrollo y aplicación, y apuesta por mantener el espíritu de cooperación que ha permitido alcanzarlo para evaluar resultados, introducir mejoras y continuar dando respuesta a las nuevas necesidades que surjan.
Porque mejorar la salud y el bienestar de quienes trabajan en Galicia es mejorar también la salud de sus empresas, la productividad de su economía y, en definitiva, el bienestar del conjunto de la sociedad. La experiencia de este plan demuestra que cuando el diálogo social se convierte en una herramienta de trabajo y no solo en un espacio de encuentro, Galicia avanza.