La inesperada guerra por el fin de las mascarillas

El PP intenta afear el tanto que se anotó Pedro Sánchez al anunciar el fin de las mascarillas al aire libre, lo mismo que hicieron antes Feijóo o García-Page

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y su homólogo en Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, acusan al Ministerio de Sanidad de improvisar las medidas de Semana Santa. EFE/ Salvador Sas

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y su homólogo en Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, acusan al Ministerio de Sanidad de improvisar las medidas de Semana Santa. EFE/ Salvador Sas

Pedro Sánchez anunció por sorpresa el fin de la obligatoriedad de las mascarillas al aire libre el 26 de junio, después de que varias comunidades autónomas llevaran el asunto a la comisión interterritorial de salud sin que llegara a tratarse en profundidad ni esté sobre la mesa el protocolo que reclaman varios territorios, entre ellos Galicia.

La mascarilla no es solamente un accesorio más o menos incómodo, es también una imagen simbólica de la pandemia, que protege del ambiente nocivo a costa de impedir ver los rostros. Lejos del debate sobre la conveniencia o no de usarla de aquel dramático comienzo de la crisis sanitaria, la retirada del accesorio de protección desembocó, como casi todo, en una disputa política.

El PP: celebración con el cuchillo entre los dientes

Así quedó evidenciado ya el viernes, pero con particular intensidad este sábado, cuando el PP salió en tromba a reprocharle a Sánchez un anuncio con “fines electoralistas” y basado en criterios “políticos más que científicos”. Ese fue el primer mensaje que envió Núñez Feijóo el viernes y que repitieron este sábado Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso en la toma de posesión de la presidenta madrileña.

Tanto Feijóo como Ayuso habían reclamado al Gobierno levantar la obligación de usar mascarilla al aire libre, pero de otra forma. Sánchez intenta «hacer mérito electoral» o «tapar otros escándalos», dijo Casado en alusión a los indultos. «El Gobierno no ha tenido ningún rigor y ninguna transparencia» con la pandemia, enfatizó el presidente del PP.

La presidenta madrileña, que se mostró a favor de la medida, duda de que se haya tomado «pensando en los porcentajes, las distancias y la vacunación» y cree que se ha hecho «más bien por efectos demoscópicos y titulares, que es como gestiona este Gobierno absolutamente todo«. «Para las cosas buenas él está al frente y para las malas noticias no hay presidente», sentenció Ayuso.

Feijóo y García-Page anuncian el fin de la mascarilla en la calle

Alberto Núñez Feijóo esgrimió argumentos parecidos. “Lamentablemente, ahora comprendemos por qué esto no se quería debatir durante todas estas semanas, porque se convierte una decisión sanitaria en una decisión política”, dijo el presidente de la Xunta este viernes. Y prosiguió: Todo parece indicar que hay políticos que intentan utilizar políticamente la pandemia y hay otros políticos que hacen caso a los sanitarios en la gestión de la pandemia”. El dirigente gallego fue de los primeros en augurar el final de la mascarilla en la calle, de hecho, incluso aludió al mes de julio para adoptar la medida.

García-Page escogió el Día de Castilla-La Mancha para hacer tan significado anuncio y apuntó que estaba determinado a “suprimir la obligatoriedad de la mascarilla en los espacios al aire libre” de cara a julio, aunque ya señalaba el presidente socialista que quería plantearlo ante el resto de autonomías en el marco de la comisión de salud.

Díaz Ayuso, por su parte, propuso que se retirara la obligatoriedad cuando la inmunización alcanzase al 50% de la población. Lo hizo ya en mayo.

Más mensajes desde Galicia

El vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, también se pronunció este sábado para pedir a Sánchez un «protocolo de desescalada» y ha insistido en que en Galicia esta retirada de las mascarillas se hará «basada en criterios objetivos y datos sanitarios». La precisión no es baladí, pues Feijóo apuntó el viernes que cumplirían el protocolo del Gobierno central –si se hace—si tenía rigor científico y, en caso contrario, lo modificarían.