El diputado de la CUP Carles Riera y el presidente del Parlament, Roger Torrent, en su última reunión. Foto: Efe
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Roger Torrent aplaza el pleno de investidura de este lunes después de comunicar la CUP que sostiene el veto a Jordi Sànchez

Marcos Pardeiro

Economía Digital

El diputado de la CUP Carles Riera y el presidente del Parlament, Roger Torrent, en su última reunión. Foto: Efe

Barcelona, 10 de marzo de 2018 (04:55 CET)

Los partidos soberanistas prolongarán durante unos días más su agonía, pero difícilmente el pacto de gobierno y de legislatura que trabajan desde hace dos meses y medio logrará superar su estancia en la uci. La CUP comunicó durante la tarde de este viernes que mantiene su veto a la elección de Jordi Sànchez como presidente de la Generalitat y, unas horas después, al filo de las 21h, el presidente del Parlament, Roger Torrent, confirmó su decisión de aplazar el pleno, una decisión que barruntaba desde el miércoles, tal y como avanzó este medio

 Junts per Catalunya se temía lo peor, aunque durante la tarde del viernes todavía se agarraba a la maniobra que habían realizado los huidos a Bélgica. Carles Puigdemont aseguró que no temía unas nuevas elecciones y Toni Comín, por su parte, sostuvo que ninguno de los dos pensaba renunciar a su acta de diputado por muchas presiones que recibiesen de los suyos. Ambas decisiones pretendían servir para presionar a la CUP para levantar el veto a la investidura de Sànchez, ya que los antisistema exigen ser fieles al principio de "restitución" del gobierno anterior y a la implementación del referéndum (ilegal) del 1 de octubre.

Pero las maniobras de Puigdemont y Comín no surgieron efecto. Tampoco surgió efecto el lavado de cara que Junts per Catalunya (JpC) y ERC realizó a su pacto de gobierno para satisfacer a la CUP, ya que los antisistema continúan sin apreciar un compromiso claro con la vía unilateral y con la desobediencia.

Los argumentos de la CUP

"Del documento presentado por JpC y ERC no extraemos diferencias de fondo respecto a la propuesta que nuestro consejo político ya rechazó el pasado 3 de marzo", comunicó la CUP. Y añadió: "Pensamos que la propuesta continúa teniendo carencias importantes y decisivas en el ámbito de la materialización republicana".

Pese a todo, los antisistema quieren prolongar unos días más la agonía y, siguiendo sus esquemas de decisión y sus ritmos, convocarán a su consejo político el próximo día 17 para que se pronuncie definitivamente sobre la propuesta de pacto de JpC y ERC.

A la vista de las decisiones de la CUP, Torrent se movió rápido en horario de mínima polémica (viernes noche) y comunicó el aplazamiento del pleno de este lunes con el pretexto de esperar a la decisión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TDEH) sobre el recurso presentado por Jordi Sànchez, quien exige poder salir en libertad para acudir a la sesión de investidura (cosa que le prohíbe el Tribunal Supremo).

El soberanismo se resiste a asumir públicamente la degradación e inviabilidad de su estrategia, mientras, en privado, el susurro de unas nuevas elecciones se ha convertido en hilo musical. Todos trabajan ya con esta hipótesis a la espera de un milagro que permita una salida a su laberinto.

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