Una profesora aplica gel hidroalcoholico en las manos de un niño durante la reapertura de la escuela infantil Las Viñas en Pozuelo, Madrid. Foto: Efe

La teoría que avala la vuelta de los niños al colegio en otoño

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Según se ha constatado en varios estudios, los niños transmiten el coronavirus entre sí y a los adultos con poca frecuencia

Lorena Martín

Una profesora aplica gel hidroalcoholico en las manos de un niño durante la reapertura de la escuela infantil Las Viñas en Pozuelo, Madrid. Foto: Efe

Barcelona, 10 de julio de 2020 (12:36 CET)

Cerrar las escuelas para evitar un contagio masivo a través de los niños —en su mayoría asintomáticos— fue la primera medida tomada de manera unánime alrededor del planeta de cara a la pandemia del coronavirus. Sin embargo, a día de hoy, los pediatras recomiendan que las escuelas abran el próximo otoño.

Esto se debe a que numerosos estudios de países como China, Francia o Australia indican que realmente existe muy poca frecuencia de contagios entre los niños y de éstos con los adultos. 

Lo indica así un informe publicado en la revista Pediatrics, la revista oficial revisada por la Academia Estadounidense de Pediatría. Éste defiende que la transmisión a través de los niños será baja siempre y cuando se sigan las pautas de distanciamiento social apropiadas y se tomen en cuenta las tasas de transmisión en cada comunidad. Si todo acompaña, las escuelas deberían abrir en otoño.

El artículo titulado Transmisión y niños Covid -19: El niño no tiene la culpa fue llevada a cabo por Benjamin Lee y William V. Raszka, Jr., especialistas en enfermedades infecciosas pediátricas de la Facultad de Medicina Larner de la Universidad de Vermont, en Estados Unidos. Sus conclusiones se basan en un estudio publicado en la edición actual de Pediatrics, y cuatro informes recientes que examinan la transmisión de la Covid-19 por y entre niños.

Uno de los estudios en los que se basa analizó los hogares de 39 niños suizos infectados con la Covid-19. La pediatra Klara M. Posfay-Barbe, miembro de la Facultad de la Escuela de Medicina de la Universidad de Ginebra (Suiza), y sus colegas determinaron entonces que solo en tres casos (el 8%) fue un niño el caso cero causante de otros contagios. Los otros adultos del hogar presentaban normalmente síntomas de la enfermedad anteriormente.

Otro de los estudios, esta vez en China, demostró que de los 68 niños con coronavirus ingresados en el Hospital de Mujeres y Niños de Qingdao del 20 de enero al 27 de febrero de 2020, el 96% se habían contagiado antes de adultos en el hogar. Además, nueve de cada diez niños ingresados en hospitales provinciales fuera de Wuhan se habían contagiado también de un adulto. Solo uno de estos casos habían sucedido de un niño a otro.

Un estudio en Francia reveló también la poca transmisibilidad al analizar los contagios de un niño que estuvo en contacto con más de 80 compañeros de clase. Ninguno de los infantes contrajo la enfermedad entonces. 

De la misma manera, en Nueva Gales del Sur (Australia) nueve estudiantes infectados y nueve miembros del personal de 15 escuelas expusieron a un total de 735 estudiantes y 128 miembros del personal al coronavirus. Sin embargo, solo dos personas resultaron contagiadas a raíz de estos casos. Uno de los dos casos ocurrió de un adulto a un niño.

"La congregación de los adultos es lo que hace crecer la curva"

Tras seis meses de estudios, los especialistas se muestran sorprendidos con estos datos. “Tenemos una gran cantidad de datos acumulados que muestran que los niños tienen menos probabilidades de infectarse y parecen menos infecciosos. Es la congregación de adultos que no siguen los protocolos de seguridad quienes son responsables de conducir la curva ascendente", indica Razca, doctor y autor del estudio.

Los pediatras avisan de que el distanciamiento social y las mascarillas son mucho más eficaces a la hora de reducir la propagación de la enfermedad, a lo que el cierre de las escuelas agrega poco.

Además, estos presionan para la reapertura de las escuelas este otoño por su importancia para el desarrollo adecuado de los más pequeños: "Al hacerlo, podríamos minimizar los costos sociales, de desarrollo y de salud adversos potencialmente profundos que nuestros hijos seguirán sufriendo hasta que se pueda desarrollar y distribuir un tratamiento o vacuna eficaz, o en su defecto, hasta que alcancemos la inmunidad colectiva".


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