El coronavirus deambuló por España dos meses antes de su mutación más infecciosa

La mutación con mayor capacidad infectiva se convirtió en dominante a finales de marzo y sigue siéndolo a día de hoy, según investigadores del ISCIII

Los primeros casos del nuevo coronavirus en España se conocieron oficialmente a comienzos de febrero, pero el primer conjunto o clúster de transmisión local habría surgido el 21 de enero, según una investigación del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) publicada en una nueva edición del Journal of Virology.

En una crónica detallada de la evolución genética en España del coronavirus —causante de la enfermedad de la Covid-19—, los investigadores explican que el del 21 de enero fue el primero de cuatro clústers de transmisión local que tuvieron lugar ese y el siguiente mes, “lo que confirma que el virus producía infecciones puntuales varias semanas antes del gran aumento de casos detectado a principios de marzo”.

La mayoría de estos primeros episodios de transmisión local fue protagonizada por variantes genéticas que no tenían una mutación llamada “D614G“, asociada a una posible mayor infectividad. Los investigadores hablan de la labor de esas primeras variantes como “efecto fundador“, término de biología para referirse a cuando surge una nueva población a partir de un número muy reducido de individuos.

Los primeros pasos del coronavirus en España

Las variantes genéticas menos infecciosas deambularon por España durante casi dos meses, entre el 21 de enero y mediados de marzo, cuando aquellas con la mutación “D614G” empezaron a coger fuerza, coincidiendo además con la declaración del primer estado de alarma por parte del Gobierno, que derivó en un confinamiento total de tres meses.

Para finales de marzo, explican los científicos del ISCIII, esa mutación vinculada a una mayor capacidad infectiva era dominante en España. Y así sigue siendo a día de hoy. “De hecho, desde finales del mes de junio sólo se secuencian variantes D614G”, afirma el organismo dependiente del Ministerio de Ciencia.

Este estudio llega poco después de una investigación del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que narró cómo el coronavirus se esparció por todo el país desde mediados de febrero y concluyó que las medidas de la primera ola llegaron muy tarde.

La mutación ‘mató’ a las variantes genéticas más débiles

La investigación del Instituto de Salud Carlos III se propuso establecer un “mapa” de la transmisión de las variantes genéticas del coronavirus a lo largo de la geografía española, para así “explicar la dispersión” y “su evolución a lo largo de la pandemia”.

Para ello, detectaron los diferentes “clados” o “familias” del virus, como se llama a cuando comparten historia evolutiva y tienen un antepasado común. Al comienzo de la pandemia, en España hubo una alta frecuencia de variantes incluidas en el clado llamado “19B“. Pero conforme el virus circulaba surgieron otras variantes con una mutación en la posición 614 de la espiga del virus, llamada “D614G“.

Los virus con esta mutación fueron progresivamente sustituyendo a las variantes que no la tenían, toda vez que se trata de una ventaja evolutiva que “puede que les otorgue una mayor capacidad infectiva”. Esta ventaja “le ha permitido imponer su circulación a lo largo del tiempo y llegar a ser la variante dominante”.

Las ventajas evolutivas de la mutación dominante de coronavirus

Para comprobar que esta mutación “confiere algún tipo de ventaja evolutiva al virus”, han experimentado con “pseudovirus” que la poseen y que no la poseen, y han hallado que es posible que haya facilidades de infectividad asociadas a “D614G”.

“Esta mayor capacidad infectiva en esta mutación es una de las hipótesis que podrían explicar la sustitución de las variantes más antiguas, que carecen de dicha mutación, observada en España a lo largo del inicio de la epidemia de SARS-CoV-2“, señala el ISCIII.