Feijóo equipara su galleguismo al catalanismo moderado para convencer a los empresarios de la región

La empresa catalana recibe con buenos ojos la visión "mucho más territorial" del nuevo PP, que aspira a "multiplicar por 5" sus resultados

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La estrategia del Partido Popular para resurgir en Cataluña se está cocinando a fuego lento, pero de manera continuada: la gira que el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, que viaja con asiduidad a la comunidad autónoma, tiene como objetivo no sólo multiplicar exponencialmente los resultados de la formación -que actualmente cuenta con 3 diputados de los 135 que componen el Parlament-, sino también convertirse en la opción preferida de un estrato donde tienen un amplio predicamento tradicionalmente: los empresarios.

Así, este viernes, Feijóo se reunió con la patronal de la micro, pequeña y mediana empresa catalana, PIMEC, en un encuentro que duró 5 horas, según narran fuentes presentes en el evento a Economía Digital. La baza que ha optado por jugar el PP es su nueva visión territorial del partido, a diferencia de la anterior dirección, y precisamente, ese galleguismo del que hasta hace unos meses era el presidente de una comunidad autónoma bilingüe y con identidad histórica es lo que más puede convencer a este sector.

Tras una comida con un menú compuesto por gambas de Palamós, rodaballo y tarta tatín de postre, de la mano de una pyme catalana, Catering Sauleda, los empresarios le trasladaron al líder de la oposición que «el PP no puede decidir todo desde Madrid, se tiene que acercar más al territorio», algo con lo que Feijóo concuerda. Fuentes cercanas al presidente popular explican a este periódico que ese camino ya lo están explotando en su estrategia: el dirigente no es hostil, no puede serlo dada su trayectoria, a las diferencias territoriales, sino que «las respeta».

El PP catalán «no es una sucursal de Génova»

«Desde que hemos llegado a la presidencia del partido tenemos una sensibilidad especial hacia Cataluña, porque tenemos que intentar que la sociedad no nos vea como un elemento político ajeno a la política catalana», razona una persona de la dirección del partido en charla con este periódico. «No podemos dejar que se consolide la idea de que el PP catalán es una sucursal de Génova, así que estamos implementando una política de deshielo, que nos haga ser un partido con cierta presencia e implantación».

El método de entrada en estos sectores no es otro que «el sentido común: el punto de encuentro entre el independentista cansado del procés y el constitucionalista que se siente huérfano es que a ambos les suben los tomates cuando van a hacer la compra». De este modo, el PP piensa volver a explotar su mayor fortaleza, la confianza de los electores en su gestión económica, para hacer de la economía «el punto de encuentro».

Los empresarios, no sólo los de PIMEC, ya le han ido trasladando a Feijóo sus impresiones durante esta gira. Y algo que destacan, según dicen desde el entorno del presidente popular, es que tiene experiencia de gestión -«no es un indocumentado»- y que en Galicia consiguió «una desinflación del sentimiento independentista». «En la prudencia y en la moderación encuentra un elemento en el que la gente nos vota, o al menos no nos rechaza. El impacto de la izquierda ideologizada es menor», proyectan las fuentes.

Absorber de Cs, Vox y PSC

«La sociedad catalana lleva una década con la independencia, y ahora se encuentra con un mensaje de gestión pública razonable, donde podemos encontrar una alternativa», indican los populares. «Además, podemos absorber el voto constitucionalista, que puede estar en Cs, que está diluido; en Vox, que en su momento era un desahogo, pero ahora el PP es un desahogo que además puede servir de palanca para echar a Sánchez; también del PSC, que ya está en otros postulados». 

A ojos del PP, ellos tienen posturas claras y marcadas, «a diferencia del PSOE». «No tenemos que dedicar ni un minuto a explicar qué es vivir con dos idiomas, que es ejecutarlos al 50%. En Galicia es un elemento de convivencia normal, es de normalidad en las calles, cada uno habla lo que quiere. Ni estigmatizar, ni promover el uso de uno en concreto».

«Ese tipo de planteamientos en Feijóo son muy creíbles. En él está testado. No hemos menoscabado el gallego, hemos defendido las lenguas cooficiales«, enumeran. «Estamos encontrando mucho interés en nosotros, en conocernos, receptividad muy importante en la figura de Feijóo. Le ven como un CEO de potencia».

Por eso creen los populares que van en la buena dirección. «La gente no votará en masivo, pero lo que hay está garantizado». De momento, las predicciones van por multiplicar por 5 los escaños actuales, según el CIS catalán, y eso es tener diputados por encima de los dos dígitos. En definitiva: apostar por un producto que puede implicar la resurrección de la marca en Cataluña. Que no es poco.

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