Los anticuerpos de un catarro protegen a los niños del coronavirus

Los científicos han descubierto que algunos niños tienen anticuerpos reactivos al SARS-CoV2 en la sangre pese a no haber estado nunca infectados de Covid-19

El escudo de los niños frente al coronavirus ha demostrado ser más fuerte que el de los adultos. Su nivel de contagio ha sido mucho menor y los científicos intentan averiguar el por qué. Y han encontrado numerosas respuestas, pero la última de ellas es que algunos de los anticuerpos generados durante un resfriado común son capaces de atacar al virus, por lo que le dan al cuerpo cierta protección.

Este estudio, realizado por investigadores del Instituto Francis Crick y la University College de Londres y publicado en la revista científica Science, concluye que algunas de estas defensas permanecen en la sangre durante un tiempo para poder volver a combatir el virus en caso de reinfección.

Los científicos han descubierto que algunas personas, niños principalmente, tienen anticuerpos reactivos al SARS-CoV-2 en la sangre, a pesar de no haber estado nunca infectados con el virus. Esto se debe a que probamente las personas han estado expuestas previamente a otros coronavirus con similitudes estructurales con el SARS-CoV-2 que les han provocado tan solo un simple resfriado.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores compararon más de 300 muestras de sangre recolectas antes de la pandemia, entre 2011 y 2018, con la de pacientes de con Covid-19. Es así como comprobaron que, sorprendentemente, algunas personas que no habían estado expuestas al SARS-CoV-2 tenían anticuerpos en la sangre que reconocerían el virus.

En particular, estos anticuerpos de reacción cruzada se encontraron con mucha más frecuencia en muestras de sangre tomadas de niños de 6 a 16 años – en el 43,8 % frentea al 5,3% en los adultos. Actualmente no está claro por qué la presencia de los anticuerpos difiere en adultos y niños.

“Estos resultados muestran que los niños tienen muchas más probabilidades de tener estos anticuerpos de reacción cruzada que los adultos”

“Estos resultados muestran que los niños tienen muchas más probabilidades de tener estos anticuerpos de reacción cruzada que los adultos. Se necesita más investigación para comprender por qué esto es así, pero podría deberse a que los niños estén expuestos con mayor regularidad a otros coronavirus”, ha explicado Kevin Ng, autor principal y estudiante de posgrado en el Laboratorio de Inmunología Retroviral en Crick.

“Estos niveles más altos que observamos en los niños también podrían ayudar a explicar por qué tienen menos probabilidades de enfermar gravemente con el covid-19”, agregó Ng, subrayando que “todavía no hay evidencia” de que estos anticuerpos prevengan la infección o la propagación del SARS-CoV-2. 

Los anticuerpos de un catarro protegen a los niños del coronavirus

La vacuna del tétanos también protege a los niños de la Covid-19

Otra de las explicaciones que encontró Pedro A. Reche, miembro del departamento de Inmunología de Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, para justificar por qué el virus atacaba en menor medida a los niños es que éstos están protegidos ante la Covid-19 por la inmunidad obtenida con otras vacunas

En concreto, este investigador puso de manifiesto que la inyección pediátrica del tétanos, difteria y tosferina provoca una inmunidad cruzada que activa respuestas protectoras mediadas por linfocitos T CD8 y CD4 y por linfocitos B, en individuos vacunados.

La inmunidad cruzada permite reconocer secuencias de un virus e identificarlas en el futuro en otro agente infeccioso. Por lo tanto, según su trabajo, publicado en la revista Frontiers in Immunology, esto explica que esta inmunidad sería la responsable de que la Covid-19 afectara de manera diferente a niños y adultos.

El SARS-CoV-2 apenas daña a los más pequeños, que suelen pasar la enfermedad con síntomas muy leves en comparación con los mayores. Por lo tanto, la conclusión a la que llega Reche es que los niños ya estarían protegidos frente al coronavirus gracias a la inmunidad obtenida a través de las vacunas.