Finorri, una elegante sorpresa de aires retro en el Gótico de Barcelona
Este nuevo restaurante, en los bajos de un centenario hotel, ofrece una cocina de calidad guiada por el producto de temporada
La sala recuerda a los restaurantes del Nueva York de los años ’40. Foto: Finorri.
Cada tanto, como una preciosa seta que crece en medio de las hojas, nacen en el Barrio Gótico restaurantes que apuestan por el buen gusto y la cocina de calidad, y que resisten el tsunami de locales de empanadas, wok hecho en segundos y helados con diseños de dudoso gusto estético. Este es el caso de Finorri (Boquería 23, Barcelona), un elegante restaurante que dialoga con la historia del legendario Hotel Condal, que abrió en 1893 y en proceso de convertirse en un coqueto hotel boutique.
La sala de Finorri, luminosa y amplia, presenta una decoración levemente art decó que recuerda al Nueva York de los años ’40, con sus grandes lámparas de media esfera y sus sillones bajos tapizados de rojo, y con una larga barra con taburetes y vistas a la cocina abierta.

La necesidad de un lugar diferente en el Gótico
Finorri surgió cruzando ideas entre copas y platos entre el empresario Santiago Roma y el chef Josep Nicolau, que, en cuanto el emprendimiento se puso en marcha convocó a los cocineros Albert Sotera y Marc Vitega para estar al frente de los fogones, a Lluís Roig en la sala y al sumiller Rubén Pol (de Partners in Wine) para elaborar la carta de vinos, donde dialogan selectas bodegas familiares que ofrecen tintos, blancos, rosados y espumosos de alta calidad. Muy acertado el detalle de poner a mano la añada en la carta para elegir entre las opciones disponibles.
Este grupo de gastrónomos se marcó un credo: “producto de gran calidad, conectado con el territorio y sus productores, y respeto por la temporada”.
Así lo pudimos comprobar cuando probamos los primeros entrantes, una exquisita cecina de Wagyu -se recomienda acompañarla con pan con tomate, para rebajar su grasitud-, dos gildas Finorri (por suerte, la piparra no estaba tan picante) y una ensalada de tomate de colgar confitado, con mojama, requesón y dátiles.

Las anchoas Sanfilippo, la brandada de bacalao gratinada, los mejillones de roca con salsa donostiarra y la pulga de pan con cristal son otros de los entrantes, donde aquí también se encuentra un plato que, por su contundencia, debería casi ser considerado un principal: son los exquisitos macarrones Finorri, con trozos de butifarra y costilla de cerdo Duroc, gratinados con queso Idiazábal y emmental. No dejen de pedirlos.
Con vocación de clásico, con su queso gratinado, butifarra y costilla de cerdo, los macarrones Finorri son ideales para compartir
En tanto, en plan picoteo de fritos, se ofrecen croquetas de rustido, buñuelos de bacalao con puré de ajos, la minibomba de butifarra de Perol, y las croquetas melosas de jamón ibérico.

Brasas y guisos
La sección de brasas cuenta con media docena de platos pensados para compartir, opciones de mar y montaña como el pez limón con panceta Maldonado, el rodaballo con romesco de remolacha, el magret de pato con brioche, la brocheta de pollo de corral con gambas o el solomillo de vaca gallega a la mostaza.
Pero en lugares así siempre me tientan más los platos de cuchara y guisos, por eso no dudamos en probar el recomendado arroz de Pals con trompetas de la muerte y papada a la brasa (tienen otro con pescado, sepia y gamba roja). Aquí también se encuentran los canelones gratinados, la paletilla de cordero con tupinambur, la lubina con suquet de anchoas o la carrillera de ternera con puré de boniato y setas confitadas.

Tengan muy en cuenta las sugerencias fuera de carta, que cambian “casi cada día”, según nos apuntan, según lo que se encuentre en las lonjas y los mercados. Por ejemplo, en nuestra visita, ofrecían la parpatana de atún con consomé de ceps, la tortilla abierta con alcachofas y panceta ibérica, la alcachofa frita y los guisantes con butifarra negra y papada, entre otros.
Cualquier hora vale para un cóctel
En el cierre dulce, salimos con un rico mousse de chocolate con piña al vermut y crumble picante, y un bizcocho de café (quizás un poco recargado de ese ingrediente) con helado de coco-hinojo y coco garrapiñado; en un apartado donde también se pueden pedir las trompetas de sorbete de pomelo o el corte de helado de carquinyoli con espuma de moscatel.

Finorri se presta para comidas sin prisas, cenas de sobremesa larga o también para probar cócteles en el sector de mesas y sillas rojas, con preparaciones que homenajean a la tradición catalana, como Cala Secreta, Costa Brava, Correfoc, Espresso Català o Sant Jordi. Y para estas preparaciones de autor, cualquier hora del día es válida.