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Nu BCN, un nuevo giro para un futuro clásico de Barcelona
En la parte alta de la capital catalana, el restaurante Nu BCN ofrece una carta más centrada en la tradición mediterránea sin perder sus aires de glamour
El restaurante presume de elegancia con un toque de sofisticación. Foto: Nu BCN.
Hay restaurantes donde uno no solo va a comer: también va a socializar, no solo con amigos, familiares o pareja, sino también con esos conocidos que hoy ves aquí y mañana allí, que coinciden una semana en un bar de cócteles, la siguiente en una discoteca y la otra en una terraza.
Nu BCN sabe que cumple con ese cometido y lo aprovecha en una sala dividida en varios ambientes, algunos más abiertos y otros más íntimos, y con una terraza de grandes dimensiones donde se pueden disfrutar de las últimas noches agradables del otoño.
Ambiente sofisticado
La decoración de la sala central, realizada por la interiorista Estrella Salietti, presume de sofisticación, con luces tenues, lámparas que asemejan bulbos metálicos, grandes espejos, marcos vacíos y cómodos sillones. El hilo musical de un DJ aporta más de movimiento a la escena, donde muchos vienen a ver y a ser vistos.

El restaurante, antes conocido como Nuba y luego Nubar, se animó a un cambio que hace 15 años habría sido impensable: dejar los platos orientales y apostar todo a la cocina mediterránea. En esta nueva etapa, la carta es más reducida: una docena de entrantes, seis clásicos, otros tantos crudos y cuatro opciones de carne. Punto.
El restaurante ha dejado de lado la cocina oriental y se centra ahora en una carta de platos mediterráneos
Nueva carta
El cambio tiene buenas perspectivas. Así lo comprobamos con las muy ricas croquetas líquidas de rabo de toro y gamba, un entrante que revela una apuesta por el territorio, como también se ve con las alcachofas a la brasa, los tomates de temporada, el langostino crujiente o el puerro asado, y con otros productos más alejados pero igualmente interesantes, como la ostra Gouthier nº 3 o la anchoa del Cantábrico.

De aquella carta con numerosos platos internacionales han quedado un suave ceviche de lubina salvaje, el tiradito de pez limón y el crujiente de sashimi de atún rojo; platos de «crudos» entre los que también se encuentran el steak tartar de solomillo y el de atún rojo.
Los clásicos de Nu BCN mantienen el elevado listón que cultivaron durante una década y media. Lo hemos probado con un exquisito rodaballo salvaje a la bilbaína, plato para compartir, como el chateaubriand, o sea, solomillo de ternera con salsa Café de París; la lubina de costa; la gran milanesa trufada y, para los que presumen de voracidad, el chuletón de Nebraska, que llega en versiones de 400 y 800 gramos.

Motivos para brindar
El remate dulce tiene algunas opciones para golosos, como el «mucho helado de vainilla con toppings» o la cookie XL recién horneada, que llega con chocolate fundido y cremas de pistacho y de cacahuete. Para nosotros era demasiado, así que fuimos más cautos y optamos por un coulant de pistacho con helado de chocolate blanco y un tiramisú.
En la carta de bebidas se mantiene una propuesta de una veintena de cócteles clásicos y un par de autor, como el Nu (con sake, licor 43, fruta de la pasión y zumo de manzana).

La selección de vinos viaja por varias DO españolas, como Ribera del Duero, Priorat, Rioja, Rueda o Rías Baixas, y también hay algunos productos premium, como el Château La Fleur-Pétrus, que supera los 1.000 €. Y ni hablar de los champagnes: entre varias referencias de Moët & Chandon o Louis Roederer, emerge un Dom Pérignon Lady Gaga de 3 litros a nada menos que 10.000 €. Más vale que haya un buen motivo para comprarlo y brindar con él.