Freno a la construcción en Valencia: Catalá recauda un 7,9% menos por el ICIO
La caída en la construcción se compensa con el resto de tasas, que crecen casi un 10%
Maria José Catalá, alcaldesa de Valencia
El Ayuntamiento de Valencia ha presentado los resultados de la liquidación del presupuesto municipal del ejercicio 2025. Los datos consolidados por la Intervención General Municipal confirman que la capital del Turia ha logrado cerrar el año con una cifra récord de ingresos reconocidos, a pesar de que uno de los motores históricos de la fiscalidad local, el sector de la construcción, ha mostrado síntomas de agotamiento respecto a las proyecciones iniciales del área de Hacienda.
La cifra más relevante del informe se encuentra en el Capítulo 3 del presupuesto de ingresos, que agrupa las Tasas, Precios Públicos y Otros Ingresos. En este apartado, la previsión definitiva se situó en 153.034.381,76 euros. Sin embargo, los derechos reconocidos netos -el dinero que el Ayuntamiento ha devengado y tiene derecho a percibir- alcanzaron los 168.165.374,41 euros. Este excedente de 15,13 millones de euros, que supone un incremento porcentual del 9,8%, ha sido el principal factor de estabilidad en las cuentas propias.
El comportamiento del Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) ofrece la lectura opuesta. Este tributo, que mide el pulso de la inversión privada en edificación y rehabilitación, se quedó notablemente por debajo de las expectativas. La delegación de Hacienda había proyectado unos ingresos de 50,36 millones de euros dentro de los impuestos indirectos, pero la realidad del mercado y de la gestión de licencias dejó la cifra en 46,35 millones.
Esta brecha de cuatro millones de euros (un defecto de previsión del 7,9%) sugiere que el ritmo de ejecución de obras mayores y el desarrollo de nuevos proyectos inmobiliarios no cumplieron con el optimismo inicial plasmado en las cuentas de 2025. Técnicamente, este desfase en los impuestos indirectos suele estar vinculado a la demora en el inicio de grandes proyectos o a una contracción en la inversión promotora. No obstante, la caída del ICIO no ha supuesto un descalabro para el presupuesto global debido al efecto compensatorio de las tasas ordinarias.
Dentro del citado Capítulo 3, la tasa por prestación de servicios de recogida de residuos (conocida popularmente como tasa de basura) ha jugado un rol central. La necesidad de adaptar los ingresos municipales a la Ley estatal 7/2022 de residuos y suelos contaminados para una economía circular obligó a un reajuste en los costes del servicio. Los datos de la liquidación indican que la actividad vinculada a la gestión de residuos y otros serviciospúblicos ha generado una recaudación superior a la estimada, absorbiendo con creces la pérdida registrada en el sector de la construcción.
El informe detalla que este incremento no solo responde a una mayor carga tributaria en algunos conceptos, sino también a una gestión más exhaustiva del padrón municipal y a una actividad económica ciudadana que demanda más servicios públicos. La tasa de basura, al ser de carácter obligatorio y recurrente para cada unidad fiscal (viviendas y locales), ofrece una estabilidad recaudatoria de la que carece el ICIO, sujeto a la volatilidad del ciclo inmobiliario.
Si bien los ingresos propios (tasas e impuestos) han mostrado una notable resiliencia, el equilibrio presupuestario final se ha visto reforzado por lo que técnicamente se denominan Transferencias Corrientes (Capítulo 4). Este apartado registra los fondos que el Ayuntamiento recibe de otras administraciones, fundamentalmente del Estado y de la Generalitat Valenciana.
La previsión inicial era de 589,26 millones de euros, pero los derechos reconocidos netos ascendieron finalmente a más de 560 millones si consideramos los ajustes de liquidación, arrojando un exceso de 28,95 millones de euros sobre la previsión definitiva. Este superávit de fondos externos ha actuado como una inyección de liquidez inmediata para la tesorería municipal, permitiendo cubrir el gasto corriente y los servicios básicos sin necesidad de recurrir a mayores niveles de endeudamiento o a recortes en las partidas previstas.
En cuanto a los Impuestos Directos (Capítulo 1), que incluyen el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), el Impuesto de Actividades Económicas (IAE) y las Plusvalías, el comportamiento fue de estabilidad técnica. Este bloque superó sus objetivos en 2,79 millones de euros, cerrando con un total neto de 330,50 millones. Aunque el incremento respecto a lo presupuestado es discreto (0,8%), el volumen total de este capítulo sigue siendo el pilar fundamental que sostiene la estructura de gastos del Ayuntamiento.
Sin embargo, el documento de liquidación también plantea un reto para el futuro de la gestión tributaria: la brecha entre los derechos reconocidos y la recaudación líquida. En el Capítulo 3 de tasas, de los 168,16 millones generados, solo se habían cobrado físicamente 100,82 millones al cierre del ejercicio, dejando 67,34 millones pendientes de ingreso. Sumando los ejercicios cerrados de años anteriores, la cantidad que el Ayuntamiento tiene pendiente de cobro en concepto de tasas asciende a 94,77 millones de euros.
Con este escenario, la liquidación de 2025 dibuja un modelo de ingresos municipales que pivota cada vez más sobre los servicios ciudadanos y las transferencias de otras administraciones, reduciendo su histórica dependencia de los ciclos urbanísticos. La solvencia demostrada por el exceso del 10% en tasas y la inyección de las transferencias corrientes ha permitido que el Ayuntamiento de Valencia mantenga su capacidad financiera operativa a pesar de la ralentización detectada en el sector de la construcción.