Andalucía Aerospace descarta un frente común en Defensa: «El Ministerio contrata empresas, no clústeres»

El presidente de la entidad, Antonio Gómez-Guillamón, ha recordado que la comunidad ya supone el 36% del empleo militar en España

Antonio Gómez-Guillamón, presidente de Andalucía Aerospace y de la comisión de defensa de la CEA.

Antonio Gómez-Guillamón, presidente de Andalucía Aerospace y de la comisión de defensa de la CEA. Imagen: AACE

El sector aeroespacial y de defensa andaluz ha marcado distancias con las recientes iniciativas de otras comunidades autónomas, como la Comunitat Valenciana, que buscan articular propuestas conjuntas y unificadas para captar fondos y contratos del Ministerio de Defensa.

Antonio Gómez-Guillamón, presidente del clúster Andalucía Aerospace y de la comisión de defensa de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), ha descartado replicar este modelo en el sur de España: «El Ministerio de Defensa español contrata empresas, no clústeres o asociaciones».

La principal diferencia entre ambas estrategias, desde su punto de vista, radica en el punto de partida industrial. Gómez-Guillamón ha recordado que Andalucía «ya tiene carta de presentación en el Ministerio de Defensa por sí misma», ya que la comunidad autónoma concentra actualmente más del 30% de la facturación nacional y el 36% del empleo de la industria de defensa española.

Además, cuenta con la presencia consolidada de grandes empresas tractoras en todos los dominios operativos, como Santa Bárbara, Escribano, Navantia y Airbus. Gracias a este ecosistema que Gómez-Guillamón considera maduro, las capacidades andaluzas están «perfectamente radiografiadas» por el Gobierno central y aparecen reflejadas de forma clara en la estrategia industrial nacional.

Por ello, el rol de agrupaciones como Andalucía Aerospace no consiste en presentar ofertas en nombre de sus asociados empresariales, ha explicado el también presidente de Aertec. Su función real, en cambio, se centra en mostrar a las pymes el camino normativo para convertirse en proveedores militares, acercarles el conocimiento sobre los programas europeos e internacionales, y ayudarles a solventar problemáticas de seguridad.

Presupuesto estatal sin efecto directo en la región

Más allá del debate territorial y burocrático, el representante del clúster andaluz ha analizado el impacto del actual incremento histórico del presupuesto militar en España. Según ha reconocido, este flujo económico no se está viendo reflejado en las cuentas de resultados de las pequeñas y medianas empresas de la región de la forma en que desearían.

Los grandes beneficiados iniciales de los recientes Programas Especiales de Modernización (PEM) son las compañías tractoras, ya que el volumen de trabajo es «tan grande que ninguna de las pymes es capaz de hacer el programa que les ha correspondido por sí misma». No obstante, el sector confía en que, conforme maduren los proyectos, las firmas adjudicatarias principales comiencen a derivar carga de trabajo mediante subcontrataciones hacia los diferentes eslabones de la cadena de suministro y ecosistemas innovadores.

En paralelo a la defensa pura, la industria aeroespacial afronta lo que Gómez-Guillamón ha calificado como una crisis «de crecimiento». El principal cuello de botella operativo actual reside en la dificultad de la industria auxiliar para crecer y expandirse al mismo ritmo que exigen grandes fabricantes mundiales como Airbus, fuertemente impulsados por el auge de pedidos de los vectores civiles y militares.

Unificación de la producción

Para diversificar riesgos y aprovechar las capacidades productivas, algunas empresas andaluzas están comenzando el trasvase de tecnología entre sectores industriales aparentemente distintos, como el naval, el ferroviario, el logístico y el aeroespacial. Gómez-Guillamón ha señalado que existen «muchas analogías» entre la fabricación de aviones, buques y trenes.

El motivo, según ha detallado, es que todos estos ámbitos trabajan con series de producción muy cortas, sistemas altamente integrados y cadenas de suministro trazables bajo estrictos procesos de homologación tecnológica. En este sentido, ha destacado que ya existen compañías, como la gaditana Titania, que ya operan de esa manera en diferentes sectores.

En el plano geoestratégico y comercial, el clúster ha instado a las empresas andaluzas a asumir como obligación prioritaria convertirse en «industrias europeas» para reducir su vulnerabilidad ante las incertidumbres globales, abriendo también la puerta a mercados con fuerte tracción como Turquía, Estados Unidos, México o el norte de África.

Desarrollo del negocio espacial

Finalmente, el presidente ha fijado como gran objetivo estratégico a medio plazo la equiparación del volumen de la industria del espacio con el de la aeronáutica tradicional. Mientras que el peso de Andalucía en el sector aeronáutico nacional ronda el 25%, en el ámbito espacial apenas alcanza el 6%.

Pese a esta brecha, la implantación de la sede de la Agencia Espacial Española en la capital hispalense ha inyectado un notable dinamismo al sector, permitiendo a la comunidad autónoma aspirar a liderar proyectos de gran envergadura tecnológica, como el reciente consorcio formado por varias entidades para desarrollar el primer sistema satelital andaluz.

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