Abad lidera la rebelión empresarial contra el alcalde de Terrassa

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Asociaciones y gremios de la ciudad firman un manifiesto contra la municipalización de la suministradora local de agua, la empresa privada Mina

El alcalde de Terrassa, Jordi Ballart, en un acto de campaña. / PSC

Barcelona, 22 de diciembre de 2016 (12:45 CET)

La decisión del alcalde de Terrassa, Jordi Ballart, de municipalizar la compañía Mina Aigües de Terrassa, ha levantado la rebelión del sector empresarial de la cocapital del Vallès. Quien lidera este movimiento es la Cecot y su polémico presidente, Antoni Abad, que ambiciona dar el salto a una organización que abarque toda Cataluña aunque está a punto de ser expulsado de Foment.
  
Quince patronales, asociaciones y gremios de Terrassa han firmado el "Manifiesto empresarial para una Terrassa de oportunidades y crecimiento industrial y económico", en el que, a raíz del caso Mina, critican duramente la gestión y el modelo de ciudad de Ballart. Le acusan de ir contra las empresas y de ahuyentar las inversiones con decisiones como las de municipalizar un servicio privado.
 
Los empresarios se muestran "sorprendidos" por las decisiones del ayuntamiento respecto al agua, y creen que Ballart ha creado un relato "que quiere hacer creer que todo lo que sea público es bienvenido y todo lo que suena a empresarial tiene que ser puesto bajo sospecha". Le acusan de "falta de estrategia sobre la ciudad" y de perderse en temas como el del agua en lugar de resolver "uno de los problemas más graves que arrastra la ciudad, el paro".    

El precio subirá si se municipaliza

Respecto a la gestión del agua, este grupo de empresarios encabezados por Abad instan al alcalde de Terrassa a "preocuparse por garantizar el suministro de agua, que hasta ahora se percibe como de calidad, y por mantener los precios actuales". Sin embargo, creen que le costará. "Habría que hacer menos ejercicios de ideología y echar más cuentas en este tema".

Los firmantes del manifiesto argumentan que la municipalización encarecería los costes de Mina, ya que habría que equiparar los sueldos de su plantilla al de los funcionarios del ayuntamiento. Con unos beneficios de 500.000 euros y la promesa de congelar el precio del agua, la compañía no sería sostenible, aseguran, por lo que antes o después habría que subir tarifas.

El texto termina apostando por la colaboración público-privada y pidiendo que Terrassa sea "una ciudad atractiva para el crecimiento empresarial y económico". Con "un discurso homologable internacionalmente, que genere confianza a empresarios y emprendedores". "Justo lo contrario de lo que estamos percibiendo", lamenta.

Próximos a Convergència  

El manifiesto lo firman una amalgama de asociaciones empresariales, desde el gremio de los panaderos hasta el de la química, de las asociaciones de floristas a los pintores, pasando por la industria y la metalurgia, sectores importantes en la zona. La única patronal no sectorial es la Cecot, cercana a PDECat, la antigua Convergència. Se da la paradoja de que este partido apoya al alcalde socialista y forma parte del equipo de gobierno, aunque discrepa sobre la gestión del agua.

Liderando este manifiesto, Abad y la Cecot suman otro frente a los muchos que tienen ya abiertos. El más importante, su posible expulsión de la patronal de patronales catalana, Foment, por su expansión fuera del Vallès. Esta posible expulsión no ha frenado la ambición de Abad, que quiere presidir Foment en 2018.
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