Las futuras inversiones en Cuba, en vilo ante el embargo y el nuevo presidente de EEUU

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El acuerdo entre ambos países podría romperse con la llegada de algún candidato republicano a la Casa Blanca. El Congreso es el único que puede levantar el embargo

Vista del hotel Riviera en La Habana (Cuba) / EFE

EEUU, 06 de marzo de 2016 (01:00 CET)

Cuba y Estados Unidos están intentando pasar página y olvidarse, al fin, de la antipatía que se han profesado durante más de cinco décadas. El presidente estadounidense, Barack Obama, ha impulsado una serie de medidas para reestablecer las relaciones entre ambos países y dejar atrás esa enemistad del pasado.

Entre las últimas decisiones destaca el acuerdo para reestablecer los vuelos comerciales a la isla. Además, el propio Obama visitará en breve Cuba. Será la primera vez que un presidente de EEUU aterriza en la isla en casi un siglo.

Un republicano en la Casa Blanca 

Este acercamiento es un paso más para facilitar las inversiones americanas en Cuba. Sin embargo, todavía existen ciertas restricciones, como el embargo, que dificultan estas inversiones. Y a ello se le suma la llegada de un nuevo presidente a finales de este año.

En noviembre, la Casa Blanca albergará a un nuevo inquilino. Si se trata de alguno de los candidatos republicanos, el acercamiento entre Cuba y EEUU podría volver a ser cosa del pasado.  

"Obama ha buscado normalizar la relación con Cuba. Ha tomado varias medidas en esa dirección. Pero la ley de EEUU todavía le impide avanzar en muchos otros sentidos. La clave la tendrá el futuro presidente. Si se trata de Donald Trump u otro republicano, como Marco Rubio, este proceso de normalización podría cambiar en otra dirección", subraya a Economía Digital el asesor de la firma Akerman especializado en Cuba, Matthew Aho.

Trump, Cruz y Rubio

Y es que aunque, recientemente, el magnate Trump haya asegurado que "está bien" el acercamiento entre ambos países, la verdad es que en otras ocasiones el empresario ha cargado, duramente, contra el gobierno cubano. Como propietario de una cadena de hoteles que lleva su nombre, a finales de los 90 Trump llegó a asegurar en el Miami Herald que aunque él podría ganar millones de dólares haciendo negocios en la isla con algunos socios europeos, prefería perder esos millones a perder el respeto a sí mismo.

Sin embargo, ahora Trump se muestra algo más comedido y prudente. Aunque ha confesado que el acuerdo podría ser mejor, no ha querido profundizar en este asunto. No obstante, si se convirtiera en el nuevo presidente, su postura podría ser bien distinta.

Y en el caso de que fuera Marco Rubio, que tiene menos posibilidades que Trump, la situación empeoraría. Rubio se ha mostrado, abiertamente, más crítico y reacio a este acercamiento entre ambos gobiernos. Tampoco facilitaría las cosas que saliera elegido el senador cubano-estadounidense, Ted Cruz, que se opone a las medidas de Obama. Por el contrario, si, finalmente, alguno de los candidatos demócratas --Hillary Clinton o Bernie Sanders-- se convirtiera en el nuevo presidente de EEUU, el acuerdo que ha propiciado Obama estaría a salvo. Ambos abogan por levantar el embargo y las restricciones a viajar a la isla. 

El embargo

"En el último año, las grandes compañías de viajes, tecnológicas, bancos y empresas exportadoras se han interesado en desarrollar nuevos negocios en Cuba pero el embargo, todavía vigente, no facilita las cosas. Siguen habiendo ciertas restricciones. Durante décadas, esta isla no ha tenido relación alguna con EEUU, lo que ha propiciado que otras compañías europeas y asiáticas se hayan instalado allí y sus relaciones con el Gobierno no van a cambiar porque la situación con EEUU sea ahora diferente", añade Aho.

El embargo estadounidense es una de las principales losas. Sólo lo puede levantar el Congreso y, de momento, no hay previsión de que eso ocurra.

Nueva competencia a la vista 

Entonces, ¿deben temer las compañías españolas instaladas en la isla la futura competencia de EEUU? Las grandes cadenas instaladas desde hace años en Cuba aseguran que no hay nada que temer.

"Es lógico que las compañías norteamericanas tengan su vista puesta en un sector como el cubano. La competencia es muy sana y está trayendo un impulso de mejora de la calidad y de renovación de la oferta. Creemos que será un incentivo para seguir creciendo allí, aun con mas fuerza", explican fuentes del grupo Meliá a este diario.

Asimismo, esta cadena con 28 hoteles operativos en Cuba y con tres más previstos, insiste en que el propio gobierno cubano ha subrayado que no dará la espalda a aquellas compañías que ya estuvieron apostando por Cuba desde el principio. "Se estima que entre un millón y dos millones de norteamericanos podrían visitar Cuba cada año, una vez que se levante el embargo", añaden estos mismos interlocutores.

Precios al alza

De la misma manera, Greg Geronemus, el co-fundador de la compañía smarTours con sede en Nueva York, asegura que todavía falta tiempo para que la industria hotelera de EEUU pueda instalarse en Cuba por el embargo. "De momento eso no es posible. La industria de los cruceros será la primera en beneficiarse. El turismo de Cuba ha sufrido un rápido incremento de la demanda. Todo el mundo quiere ir allí. El problema es el espacio. Cuba no tiene suficientes habitaciones. Los precios se han disparado y continuarán subiendo debido al enorme aumento de la demanda y el reducido aumento de la oferta", concluye.

Por ahora, las empresas de EEUU han puesto el foco en Cuba y si el nuevo inquilino de la Casa Blanca sigue dando pasos hacia delante en busca de un mayor acercamiento entre ambos países, en un futuro no muy lejano, algunos nuevos proyectos podrían, al fin, materializarse. Porque como dijo la propia secretaria de Comercio de EEUU, Penny Pritzker, "el interés de hacer negocios en Cuba es muy alto".
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