La Caixa allana el camino del Gobierno en la opa a Naturgy

Pedro Sánchez conocía las intenciones de Isidro Fainé, con quien quería pactar mantener la españolidad de la energética

Isidro Fainé conversa con Pedro Sánchez tras la conferencia de “España Puede”. EFE

Los movimientos de Isidro Fainé suelen ser sumamente calculados. Lo ha sido el que anunció este martes, que La Caixa no venderá su participación de Naturgy a IFM y además comprará acciones hasta un máximo del 30%. Y estos cálculos los compartió con Pedro Sánchez, a quien ha allanado el camino para que apruebe la operación sin sobresaltos.

Criteria, el holding de participadas de la Fundación Bancaria La Caixa, despejó la duda de su posición en la opa de IFM sobre el 22,7% de Naturgy seis meses después. No solo no acudirá sino que reforzará su posición de primer accionista con el 24,8% hasta un máximo del 30%. Una decisión que se lo pone algo más difícil al fondo australiano y más fácil al Gobierno. 

El mandamás de las torres negras de la Diagonal se adelantó así al Consejo de Ministros, que debe decidir si da luz verde a la operación, pese a que fuentes cercanas al directivo de Manresa siempre dijeron que esperaría a Sánchez. Fuentes de Moncloa aseguraron a Economía Digital que el presidente conocía la decisión de Fainé y, además, la comparte. De hecho, estarían negociando un acuerdo para mantener la españolidad de Naturgy, algo que podría también incluir como condición a la opa de IFM.

Como hemos contado, el Consejo de Ministros de Pedro Sánchez está dividido ante la posibilidad de que otro fondo de inversión tome una participación significativa en la energética, pues sería segundo accionista y entre tres fondos sumarían cerca de dos tercios del capital de la cotizada. Sin embargo, si inicialmente se inclinaba por oponerse a la operación, las tornas cambiaron. 

Teresa Ribera (izquierda) y Nadia Calviño (derecha) son las dos vicepresidentas que tienen algo que decir en la opa de IFM sobre Naturgy. EFE

Iván Redondo era –y sigue siendo– el adalid del no a IFM, con el apoyo de los ministros de Podemos, como han manifestado públicamente. Nadia Calviño capitanea el , con el ya clásico argumento de que en Europa no se entendería un veto, y cuenta con el apoyo de Teresa Ribera y Reyes Maroto, que aunque se inhibió de la decisión por conflicto de intereses, su ministerio ha elaborado un informe favorable a la operación. 

La posición de las dos vicepresidentas y la ministra de Industria es ya la de Sánchez, aseguran fuentes consultadas, pero la división en el Gobierno sigue. La posición de Criteria, sin embargo, ayudará al presidente a pacificar su gabinete. El compromiso de La Caixa con mantener el rumbo y la españolidad de Naturgy convencería a los díscolos y calmaría a Podemos, que ya sin Pablo Iglesias, está optando por minimizar las disputas con el PSOE en el Ejecutivo

El Gobierno considera la energética que preside Francisco Reynés estratégica porque es la que transporta el gas que llega a España desde Argelia a través de dos gasoductos. Uno de ellos, por cierto, pasa por Marruecos. Después de que Naturgy resolviera algunos problemas con las autoridades locales, el Gobierno teme ahora que con la compañía en manos de fondos pueda especular con el precio del gas y venderlo más caro a terceros. 

Se trata de un sector regulado y el propio Ejecutivo puede limitar la gestión y comercialización de dichas infraestructuras, pero el hecho de que La Caixa se haya comprometido con “mantener la seguridad de suministro energético a España” tranquiliza a los ministros de Sánchez y facilita un sí a la opa de IFM, aunque sea condicionado, sin división interna ni voces discrepantes. 

IFM confía en el éxito de la opa pese a las cifras

Si la jugada de Fainé pone las cosas fáciles a Sánchez, se las complica al fondo IFM. Si bien es cierto que los australianos siempre se han manifestado favorables a la continuidad de Criteria, ese mismo hecho reduce sus posibilidades matemáticas de éxito. Y cada acción que los catalanes compren hasta que arranque formalmente la opa –este mismo martes anunciaron la compra de un paquete– es una acción menos que puede adquirir el fondo. 

Con algo más del 20% en manos de GIP y un porcentaje similar en las de Rioja Bidco –CVC y los March–, si La Caixa acapara entre el 25% y el 30%, el free float de Naturgy se reduce a un 30% del capital de la energética. IFM lanza la opa para el 22,7% pero será válida si supera el 17%, por lo que fuentes cercanas al fondo consideran que todavía conservaría margen más que suficiente para el éxito. 

Francisco Reynés, presidente de Naturgy. EFE
Francisco Reynés, presidente de Naturgy. EFE

De hecho, las mismas fuentes han valorado como una “muy buena noticia” la decisión de Criteria pues, como ya expresaron, consideran que comparten objetivos, tanto estratégicos como de permanencia en Naturgy, con el grupo catalán. También coinciden en su confianza en Reynés como capitán del barco que tiene que llevarles a la transición energética dejando unos generosos dividendos por el camino. 

Los dividendos y el plan estratégico, en ‘stand by’ 

Los dividendos son precisamente uno de los alicientes que ha considerado Fainé para no solo no vender Naturgy sino incrementar participación. Y es que lo que percibe anualmente por los beneficios de la energética nutren la mitad de la obra social de la fundación, como destacó este martes en un comunicado. También son lo que valoran GIP y CVC, que desde el inicio expresaron que no venderían ni una acción. 

Pese a todo, los dividendos a medio plazo son una incógnita. La razón es que la compañía tiene congelada la presentación del nuevo plan estratégico desde octubre. Entonces, la pospuso a febrero, cuando la volvió a retrasar hasta la resolución de la opa. No hay noticias acerca de una fecha, pero lo que sí ha dejado claro la energética es que no compromete su giro de los últimos meses. 

La energética sigue ya línea marcada por Reynés hacia la transición energética, con inversiones en renovables y economía circular. No es original; todas las grandes del sector lo hacen. Pero sí que es decidida. De hecho, la compañía trabaja en un centenar de proyectos que optan a 13.000 millones de los fondos europeos. Pero para eso sí que tienen que esperar a Pedro Sánchez.