Diversos expertos cuestionan los rankings sobre economía sumergida

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El PIB y la inflación de los países son variables importantes, ¿pero cómo se valora la cultura y la transparencia informativa?

24 de febrero de 2013 (00:00 CET)

El anuario sobre competitividad mundial 2012 de la prestigiosa escuela de negocios Institute for Management Development (IMD) sitúa a España como uno de los países con mayor economía sumergida, a nivel de Rumania o Hungría. E inmediatamente, los medios se hicieron eco de la clasificación.

Y es que de 59 países analizados, España se posiciona en el número 51 del ranking encabezado por Chile. Por encima de España también se encuentran otros países como Estonia, Eslovenia y Republica Checa.

Transparencia y cultura

Pero, ¿realmente en España la situación de corrupción y los pagos en ‘B’ es más habitual que en estos países? Según los expertos, es importante analizar el Producto Interior Bruto (PIB) o la inflación de un país como hace la escuela de negocios para elaborar estas clasificaciones. Pero también hay que ver cuál es el nivel de transparencia de los estados, la cultura política y social, y la tradición industrial.

No es lo mismo dedicarse al sector textil, que cuenta con una mayor facilidad para ‘ocultar’ parte de su actividad económica que dedicarse a la producción de la industria pesada. Y según cual sea el sector industrial principal del país, la economía sumergida puede aflorar con más o menos facilidad.

Elección de las variables

Seguramente, si la pregunta se plantea en estos momentos en una céntrica calle española la respuesta unánime sería que sí, que ahora el estigma de España son los pagos en negro. De hecho, la primera encuesta de 2013 del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) indica que las principales preocupaciones de los catalanes son el paro seguida de la crisis política.

Datos que también avala el último barómetro Real Instituto Elcano. según el cual se desprende que los españoles percibimos un mayor grado de corrupción que en Grecia, Marruecos o China. Uno de cada dos encuestados cree que la imagen de España en el exterior es mala por estos casos.

Dificultad del análisis


Pero este tipo de estudios se deben valorar con mucha cautela a la hora de hacer comparaciones mundiales. La profesora experta en economía sumergida del Graduate School of Economics (GSE) y de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), Judith Panadès, destaca la dificultad para comprobar los pagos en ‘B’ en una economía. “Está claro que la naturaleza propia de esta actividad que se sumerge es difícil de medir”.

Considera que los estudios de este tipo tienen un punto de partida sesgado. Una explicación sencilla para una cuestión compleja. En esta materia sólo destaca a nivel internacional el profesor Friedrich Schneider. Y ni siquiera él ha podido dar una explicación númerica concreta.

Según las estimaciones, la economía sumergida en España supera la media europea junto con Italia. La cifra oscila entre el 20% y el 23% del PIB español.

Datos interpretables

Pero según los expertos, si países de Europa del Este o estados como Chile tienen un nivel inferior de economía sumergida puede deberse a la falta de transparencia informativa.

El IMD analiza el Producto Interior Bruto (PIB) y la inflación de los 59 países, la eficiencia del Gobierno, la productividad, así como las infraestructuras. Lo cierto es que el país andino tiene un 1,5% de inflación frente al 2,9% de España. Y su tasa de paro se sitúa en el 6,4%, mientras que la tasa española supera el 25%.

Realidad desconocida

Pero Panadès apunta que el hermetismo con el que se puede tratar asuntos como los pagos en negro puede hacer pensar que no existe. Algo erróneo porque el desconocerlo no significa que no sea una realidad.

El profesor de la Universitat de Barcelona (UB) Gonzalo Bernardos también pone en entredicho el ranking, sobre todo si es Chile quien lo lidera. Principalmente porque la minería y la pesca son dos de las principales actividades del país que alimentan su economía sumergida cuando en Suecia son inexistentes los pagos en negro y en cambio queda relegada al segundo puesto.

Cuestión cultural


A una falta de transparencia informativa y al origen industrial de los países se añade un tercer factor: la cultura política y social. Dependerá de si los ciudadanos y clase política son más o menos permisivos con estas prácticas y participan de una manera más o menos directa.

Panadès destaca que “una actividad computa en el PIB cuando se pagan impuestos. En el caso contrario no suma. De ahí que una economía esté sumergida”. Y en este sentido, los países nórdicos son lo que lideran la práctica inexistencia de economía en negro por la carga impositiva y el escaso fraude fiscal.

Pero no solo se trata de pagar más impuestos. También repercute la mayor inversión en Investigación y Desarrollo (I D) de sus respectivos gobiernos. Además, son economías mucho más productivas y su sistema educativo es el mejor valorado a nivel mundial.
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