El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, dejará su cargo en otoño. EFE/ Viginia Mayo / Pool
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Caixabank, Santander, BBVA y Bankia aprovechan la caída de la rentabilidad de los bonos para colocar multimillonarias emisiones de deuda anticrisis

Cristina Triana

Economía Digital

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, dejará su cargo en otoño. EFE/ Viginia Mayo / Pool

22 de junio de 2019 (04:55 CET)

No hay mal que por bien no venga, incluso para la banca. A pesar del duro mazazo que ha supuesto para el sector ver cómo se alejaba en el tiempo la expectativa de que los tipos de interés iban a subir en la zona euro, el sector financiero español ha hecho de tripas corazón y ha aprovechado el momento para lanzar multimillonarias emisiones de deuda no preferente.

En total, la banca española ha captado 6.550 millones para engordar su colchón anti-crisis, repartidos entre Caixabank, Santander, BBVA y Bankia.

La deuda no preferente es un tipo de bono, que, en caso de resolución o de problemas del banco, queda por detrás en el orden de cobro de la deuda normal (senior) y que el regulador permite utilizar para dotar el colchón del MREL (Minimum Requirement of Elegible Liabilities) porque servirían para absorber pérdidas.

Justo por ese componente, son emisiones más caras que las tradicionales, pero a las que los bancos deben recurrir para aumentar la reserva del MREL. La banca española llevaba meses esperando conocer exactamente cuáles eran sus requisitos de MREL, que son diferentes dependiendo de cada entidad, y las cartas no han dejado de llegar hasta este año; por lo que ahora el tiempo es oro porque, además, hay mucha competencia.   

El oportuno momento post-Draghi

El desembarco de los bancos españoles en el mercado de deuda se ha producido en dos semanas distintas, pero con el mismo detonante: el cambio en el escenario de tipos de interés planteado por el Banco Central Europeo (BCE) el 6 de junio. En aquella reunión el organismo presidido por Mario Draghi retrasaba la subida de tipos de interés hasta el primer semestre de 2020.

Aunque con ese paso golpeaba la línea de flotación de parte de los planes estratégicos de la banca española, por la inmediata caída del euribor, también abarataba los intereses en el mercado de deuda. Seis días después, Caixabank, BBVA y Santander probaban el mercado y lo hacían con éxito.

El banco liderado por Gonzalo Gortázar colocaba 1.250 millones en deuda no preferente, con un demanda de 4.000 millones. BBVA decidió ampliar hasta 2.600 millones la suya para aprovechar del apetito de los inversores y Santander, que llegó un poco después, optó por lanzar dos emisiones con distinto plazo por 2.500 millones de dólares en total (2.200 millones de euros)

Seis días después Bankia hacia lo mismo y también aprovechando la ventana abierta por el presidente del BCE. En Sintra, Draghi iba más allá y confirmaba que el organismo estaba dispuesto a retomar las medidas de estímulo e incluso a valorar colocar los tipos en negativo si el entorno económico en la zona euro continuara deteriorándose.

Con este escenario, el banco presidido por José Ignacio Goirigolzarri emitía 500 millones en bonos no preferentes, pagando un cupón de apenas el 1%, y con una demanda que rozó los 3.500 millones. Ese mismo día el bono español marcaba su mínimo histórico por debajo del 0,4%.

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