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Amancio Ortega entra en el negocio de la eólica marina con un proyecto de 250 millones de PD Ports
El grupo portuario, participado en un 49% por Pontegadea, prevé poner en marcha en 2028 el mayor centro de fabricación y ensamblaje de parques de eólica marina en los puertos de Reino Unido para que sirva de plataforma a los 6 GW a instalar en la costa noreste de Inglaterra
Amancio Ortega, fundador y mayor accionista de Inditex, en un montaje en el que puede verse la zona portuaria del río Tees y un aerogenerador
Amancio Ortega desembarcará al fin en el negocio de la eólica marina, después de que el proceso de diversificación de sus inversiones lo haya llevado a otro tipo de tecnologías renovables. Pontegadea, el holding familiar del fundador de Inditex, tiene en su cartera proyectos eólicos y fotovoltaicos, la mayor parte en alianza con Repsol, y entró en el desarrollo del hidrógeno verde como accionista de Enagás Renovable, donde controla un 5% del capital. Los parques offshore, sin embargo, se habían mantenido al margen de las inversiones del hombre más rico de España.
Esto cambiará a partir de 2028, la fecha en la que PD Ports prevé poner en funcionamiento la instalación portuaria para parques eólicos marinos más grande y con mayor capacidad del Reino Unido. La compañía prevé invertir unos 230 millones de euros en adaptar sus muelles en el río Tees, en el noreste de Inglaterra, y convertirlos en un gran centro de fabricación y ensamblaje para parques de eólica marina. Pontegadea compró el año pasado el 49% del grupo portuario británico a Brookfield por un importe no desvelado –menos de 500 millones, según fuentes empresariales–. Aunque se trataba de una inversión logística, similar a la que acaba de hacer en la australiana Qube, PD Ports ya había presentado, apenas unos meses antes, el proyecto Teesport Offshore Gateway, que encaja con los intereses del grupo gallego en el sector de las renovables.
Amancio Ortega no entrará, por tanto, en la producción renovable offshore, pero sí en la industria de la eólica marina británica, un sector en el que está también tomando posiciones Navantia o Associated British Ports, el mayor operador portuario de Reino Unido, con un proyecto que recibió 70 millones en ayudas para construir en Port Talbot el mayor hub de eólica marina flotante del país.
PD Ports y el trampolín de la eólica marina
Aunque el proyecto se había formulado antes de la entrada de Pontegadea, algo cambió a finales de marzo. PD Ports, que tiene en su consejo al jefe de la family office de Amancio Ortega, Roberto Cibeira, puso fecha para la entrada en funcionamiento de la instalación coincidiendo con un anuncio de Crown Estate que confirmaba una sexta subasta de concesiones para parques eólicos marinos, con la perspectiva de adjudicar unos 6 GW en la primera mitad de 2027. Esta nueva potencia se ubicaría en la costa noreste de Inglaterra, en la misma área donde se situará el Teesport Offshore Gateway.
La participada de Amancio Ortega emitió un comunicado en el que celebraba los planes de la institución, propietaria del lecho marino de Reino Unido, y señalaba que su proyecto podrá estar listo en 2028, llegando a tiempo para la fase de fabricación de los parques, a pesar de que todavía no ha confirmado la decisión final de inversión. «Este proyecto constituiría la instalación portuaria para parques eólicos marinos más grande y con mayor capacidad del Reino Unido, con muelles de hasta un kilómetro de longitud, 16 metros de profundidad y más de 300 acres de terreno de apoyo», señalaba PD Ports.
Añadía que Teesport Offshore «proporcionaría la escala y el acceso a aguas profundas de los que actualmente carece el Reino Unido para el ensamblaje, la fabricación y el despliegue de parques eólicos marinos fijos y flotantes». Esta iniciativa, en la práctica, representa la principal inversión que tiene en el horizonte PD Ports y supondría un espaldarazo en la diversificación de sus ingresos, que se anclaban tradicionalmente en el carbón, el acero o el petróleo, y que ahora caminan hacia las energías renovables, los contenedores o los productos agrícolas.
Las renovables de Brookfield y Pontegadea
Amancio Ortega, que destinó buena parte de los dividendos percibidos de Inditex a construir su imperio inmobiliario, puso en las infraestructuras energéticas y en las renovables para diversificar su cartera. Entró en la eólica y la fotovoltaica de la mano de Repsol, con el que comparte el proyecto eólico Delta en Zaragoza de 335 megavatios; el proyecto solar Kappa en Ciudad Real, de 136,7 megavatios; y una cartera de 618 megavatios formada por doce parques eólicos y dos plantas fotovoltaicas. Además, compró a la pública EDF tres eólicos que suman otros 160 megavatios. En infraestructuras energéticas, es accionista de Redeia, Enagás y la lusa REN, es decir, de los gestores de las redes eléctricas y gasistas de España y Portugal; mientras que está presente en el capital de Enagás Renovable, que desarrolla proyectos de hidrógeno verde.
Brookfield es un inversor todavía más intenso en renovables. El fondo cuenta con una capacidad instalada de 47 GW, a lo que suma más de 200 GW en desarrollo. Su principal apuesta fue la hidroeléctrica, que supone el 44% de su cartera, seguida de la eólica (20%) y la fotovoltaica (16%).
Un clúster de eólica marina
PD Ports asegura que ya dispone de los permisos para el desarrollo del muelle de aguas profundas de su nuevo complejo y que está en proceso de modificación de la planificación urbanística que permitirá el despliegue del proyecto de eólica marina. La compañía destaca que su ubicación se enmarca en un clúster de producción para esta tecnología renovable, ya que en los puertos de Teesport y Harlepool se encuentra la planta de cables submarinos de JDR Cables; la base de operaciones de eólica marina de EDF; y empresas como la surcoreana SeAH Group o la británica Able. «Se está en conversaciones avanzadas con desarrolladores, fabricantes y socios de instalación, ante el fuerte interés del mercado por Teesport Offshore Gateway», asegura el grupo.
Según sus estimaciones, Teesport Offshore Gateway aportaría 270 millones de libras esterlinas (valor añadido bruto) anuales a la economía británica y contribuiría a la creación de más de 2.200 puestos de trabajo entre directos e indirectos.