Actualizado
Escocia subvenciona a Navantia para que lleve su negocio de eólica marina por primera vez fuera de España
El Gobierno escocés aportará más de dos millones para ampliar el astillero de Arnish, que sumará 100 nuevos empleos y se enfocará en respaldar la industria de la eólica marina en Escocia, así como otros proyectos energéticos
La filial de Navantia en Reino Unido anunció esta semana una inversión de casi seis millones de euros para modernizar y aumentar la capacidad del astillero escocés de Arnish, uno de los cuatro centros que incorporó con la adquisición de Harland and Wolff, la compañía británica que ensambló el Titanic y que la empresa pública española rescató de la quiebra. Una agencia de desarrollo del gobierno de Escocia, Highlands and Islands Enterprise (HIE), contribuirá al plan con una ayuda pública de 2,3 millones, que ha sido recientemente aprobada. La financiación para el grupo español se anunció en paralelo a una ayuda del Gobierno escocés de más de 4 millones al Centro de Transición Energética de Ardersier (Ardersier Energy Transition Facility), en el estuario interior de Moray. El desarrollo de esta instalación está pensado para fabricar y dar soporte a las infraestructuras flotantes y fijas de parques de eólica marina, y en esa misma dirección parece caminar Navantia en Arnish.
El grupo español explicó que su inversión «aumentará la capacidad, optimizará la productividad y reducirá el consumo energético, reforzando así el papel de Arnish en el apoyo al sector eólico marino de Escocia». “Este apoyo contribuirá a acelerar nuestro programa de inversión en Arnish, una instalación con una sólida trayectoria en la fabricación compleja en alta mar y una plantilla altamente cualificada. Navantia UK está aprovechando estas fortalezas para garantizar que Arnish esté en la mejor posición para futuras oportunidades en todo el mercado energético, incluida la energía eólica marina, creando empleos de alta calidad y a largo plazo para la comunidad», dijo Donato Martínez, el CEO de la filial británica de los astilleros públicos.
Los movimientos de Navantia se encaminan, por tanto, a extender su negocio de eólica marina por primera vez lejos de las fronteras españolas, aprovechando la compra de Harland and Wolff, que originalmente tenía como principal cometido preservar el contrato con la Royal Navy del Programa FSS para construir tres buques de apoyo logístico de 216 metros de eslora y 39.000 toneladas, un encargo de casi 2.000 millones.
De Fene a Arnish
El principal centro de eólica marina para la compañía controlada por la Sepi es el de Fene, donde ensambla cimentaciones fijas y flotantes para parques offshore, con grandes clientes como Iberdrola. Ocean Winds, por ejemplo, encargó en 2022 al consorcio formado por Navantia y Windar 14 monopiles para el parque Moray West, en Escocia, que se construyeron en el astillero gallego. La compañía que preside Ricardo Domínguez también realiza trabajos para eólica marina, como monopiles o subestaciones, en su centro de Puerto Real.
Ahora, el objetivo es que esta área de negocio llegue también a Reino Unido, que a principios de este año cerró la mayor subasta de eólica marina celebrada en el continente europeo con el reparto de 8,4 GW para siete proyectos. El director general de Navantia UK, Albert Allan, dijo que la inversión en Arnish «ampliará nuestra capacidad para optar a contratos adicionales a medida que crezca el mercado de la energía eólica marina«. El crecimiento del centro se traducirá también en un aumento de plantilla, que pasará de los 150 trabajadores actuales del astillero escocés a 250, de los que 75 están directamente vinculados a esta inversión.

Astillero de Navantia en Arnish / Navantia UK
El otro astillero escocés del grupo español, el de Methil, también está enfocado a la producción de componentes de eólica marina, en un momento en el que el Reino Unido tiene interés en reforzar la cadena de suministro, ganando autonomía estratégica para el desarrollo de esta tecnología.
Navantia, Harland and Wolff y la eólica marina
La propia Navantia, en sus últimas cuentas anuales, explicaba la importancia de las renovables en las inversiones a desarrollar en Reino Unido tras la compra de los astilleros del Titanic: «Otro hito relevante son las oportunidades que ofrece la incorporación de los astilleros de Harland and Wolff a la filial británica Navantia UK. Esto incluye la posibilidad de proyectos de subestaciones, monopiles, jackets y eólica flotante para distintos clientes, entre los que se incluyen empresas españolas», decía el informe.
En 2021, antes de comprar a su socio británico, los astilleros públicos ya habían firmado un acuerdo con Harland and Wolff para desarrollar de manera conjunta proyectos de construcción de estructuras para parques offshore, en una alianza de la que también formó parte Windar. «La colaboración permitirá combinar la experiencia y la tecnología de Navantia y Windar en la construcción de cimentaciones fijas y flotantes con la capacidad productiva de Harland and Wolff, el astillero con mayor superficie industrial de Reino Unido, de cara a futuros concursos de energía eólica offshore en este país», dijo entonces la compañía.
Un negocio «en valle»
En 2024, el área de energías verdes de Navantia alcanzó una cifra de negocio de 247,7 millones, con un incremento cercano al 70% respecto al ejercicio anterior. Además, el grupo contaba a finales de diciembre con 25 ofertas presentadas y en proceso de valoración, en las que optaba a unos 6.500 millones de negocio.
A la espera de conocer las cifras de 2025, en el mercado se ve este ejercicio y el de 2026 como un periodo valle, de menor actividad, pero con la perspectiva de un fuerte crecimiento a partir de 2027. Amper, uno de los socios de Navantia en eólica marina, explica que «los principales analistas de este mercado coinciden en que 2027-2030 será un ciclo fuerte con un forecast operativo de 121 GW en 2030″.
Un representante sindical de los astilleros gallegos explicaba a este medio que no les preocupan tanto las capacidades que pueda incorporar Navantia en Reino Unido sino que haya carga de trabajo en Fene, y lo cierto es que «actualmente no la hay», porque se han acabado los encargos que estaban pendientes.