Finsa abre la puerta a extender al resto de España y Portugal su nuevo ERTE en Galicia

La escalada de las materias primas y la caída de la demanda han forzado el segundo ERTE de la compañía en seis meses

Sede central de Finsa en Santiago / Finsa

Sede central de Finsa en Santiago / Finsa

Finsa negocia su segundo expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) en seis meses. El líder maderero gallego tiene abierto hasta el viernes 23 de septiembre el periodo de negociación de una medida que se ha visto obligada a activar ante la tormenta perfecta que atraviesa.

Si en marzo era la huelga en el sector del transporte la que desencadenaba el ERTE, ahora, seis meses después, es la crisis desatada por la inflación la que fuerza esta decisión. «La empresa ha alegado causas productivas. Ya en los últimos meses éramos conscientes de que hay un deterioro de la actividad», revelan fuentes del comité de empresa.

«Con la subida de los costes de las materias primas y la energía y con la inflación disparada, parece que está habiendo más dificultad para dar salida a los productos en el mercado», añaden desde los sindicatos antes de continuar con las negociaciones con la compañía. Está previsto que el comité intercentros y la dirección de Finsa vuelvan a reunirse el próximo miércoles para acordar posturas sobre un ERTE todavía pendiente de concretar.

Los sindicatos marcan como prioridad que la medida impacte en el menor número posible de trabajadores. Las previsiones apuntan a un máximo de 1.500, cifra que, previsiblemente, se moverá a la baja y que, en todo caso, no implicará que todos ellos se vean afectados al mismo tiempo. Los representantes de la plantilla también piden que el ajuste se distribuya de manera lineal entre las distintas categorías de trabajadores y que no afecten únicamente al personal de las líneas de producción.

La incógnita de las fábricas afectadas

Por el momento, este ajuste laboral recaerá en las cuatro fábricas de tablero de Finsa en Galicia (Padrón, Santiago de Compostela, Rábade y San Cibrao das Viñas). Sin embargo, fuentes conocedoras del proceso dejan la puerta abierta a que se acuerden medidas similares en alguna otra de sus factorías en la Península Ibérica cuyos productos se vean igualmente amenazados por el adverso escenario macroeconómico

Además de estas cuatro factorías, Finsa también cuenta con dos plantas en Teruel. Se trata de Cella I, especializada en la fabricación, empaquetado, almacenamiento y distribución de kits de muebles, así como de Cella II, que produce tablero aglomerado de partículas. La compañía completa su red de fábricas en la Península ibérica con su centro de producción en Portugal. La compañía despliega en Viseu la fábrica de Nelas, recientemente ampliada, que cuenta con capacidad para producir fibra, aglomerado y tablero híbrido como el que fabricaba en su ya clausurado centro de Jomar.

«Por el momento, la empresa no ha citado a los comités de empresa de las otras fábricas. No sabemos si en un futuro lo va a hacer o si se van a inspirar en este ERTE para aplicarlo también en otros lugares», precisan fuentes del comité de empresa. De estos potenciales ajustes sí quedaría al margen, en principio, Xilonor, la empresa impulsada por Finsa y Maderas Goiriz para lanzar el primer centro de CLT (madera contralaminada) de Galicia.

Segundo ERTE en lo que va de año

De esta forma, Finsa se asoma a su segundo ERTE en seis meses como consecuencia de una inflación y un encarecimiento de las materias primas de las que ya advirtió en la presentación de sus resultados de 2021. La firma revelaba que sus costes globales habían aumentado un 32% respecto al año del Covid-19.

Esta escalada no impidió, sin embargo, que el gigante maderero gallego elevase su beneficio de explotación desde los 52,5 millones de euros registrados en un 2020 en el que se vio lastrada por la pandemia hasta los 108,4 millones. Finsa alcanzó esta cifra tras alcanzar sus mejoras cifras de ventas desde el año 2008 al llevar su cifra de negocio hasta los 1.119 millones de euros.