Los Fernández Somoza enderezan TDN con los primeros beneficios tras cuatro años de pérdidas

Tras una profunda reestructuración, condonación de préstamos y ampliaciones de capital, la firma de paquetería industrial vuelve a la rentabilidad con las hijas de Luis Fernández Somoza, Susana y Belén, en la administración

TDN cierra 2021 con unos beneficios de apenas 400.000 euros, el primer resultado positivo con los Fernández Somoza al frente de la empresa / TDN

TDN cierra 2021 con unos beneficios de apenas 400.000 euros, el primer resultado positivo con los Fernández Somoza al frente de la empresa / TDN

Uno de los brazos inversores de Luis Fernández Somoza, antiguo propietario de Azkar, se hizo en 2017 con la totalidad del capital de la firma de paquetería industrial TDN, una empresa que opera 205 rutas en España y Portugal con una flota próxima a los 700 vehículos, de los que tiene el 65% en propiedad. La entrada de los Fernández Somoza en la compañía estuvo cargada de significados. Por un lado, supuso su primera inversión conocida en el sector que los hizo millonarios desde su salida del gigante del transporte Azkar, que pasó a manos del grupo alemán Dachser en 2012; por otro, entraron en la administración de su nueva adquisición las hijas de Luis Fernández Somoza, Susana y Belén Fernández Paradela.

La tarea implicaba un reto considerable, pues TDN encadenaba ejercicios en números rojos, hasta el punto de que la continuidad de las operaciones estaba en duda. Cuatro años después, la firma logró sus primeros beneficios tras un periodo de inyecciones de capital, condonaciones de préstamos y profunda reestructuración societaria. Carteson, el brazo inversor de la familia que controla TDN, llegó a quejarse en su memoria de ejercicio correspondiente a 2017 del anterior propietario, Carlos Aremayo, quien controlaba la empresa desde 2010 a través de la sociedad Cafrayo y cuya participación acabó laminada por las ampliaciones de capital y por una operación acordeón. El documento señalaba que la situación de TDN era la de «una compañía que durante los últimos seis ejercicios no ha sabido gestionar sus recursos para adaptarse al entorno, que ha desatendido los principios básicos de una correcta gestión empresarial y que ha abocado a la empresa a una situación de desequilibrio patrimonial”.

Los primeros beneficios

Los resultados del grupo en 2021 muestran otro escenario. TDN SA, que ejerce como matriz tras absorber a un puñado de filiales regionales, cerró el año con 395.000 euros de beneficio, nada que permita lanzar las campanas al vuelo, pero sí poner fin a una década de números rojos y conseguir el primer resultado positivo desde que los Fernández Somoza se pusieron al mando. El año anterior, la empresa había perdido 2,2 millones. Carteson ya controlaba el 49% de la sociedad en 2015, pero no fue hasta dos años después cuando se hizo con la totalidad del capital.

El de 2021 fue también el primer resultado de explotación positivo, de algo más de medio millón. Afectado por el Covid, el ejercicio anterior había deparado unas pérdidas de explotación de 1,9 millones, pero la situación era bastante peor en 2019, con casi ocho millones en números rojos.

La cifra de negocio se situó en 61,8 millones, más que en el año de la pandemia pero por debajo de los datos previos a la crisis sanitaria, pues en 2019 se había elevado hasta los 63,4 millones. La clave de la mayor rentabilidad parece estar en los menores costes que asumió TDN. Los gastos de personal fueron cinco millones menos en 2021 que en 2019; y los aprovisionamientos también descendieron en cinco millones.

A cierre de ejercicio, la empresa de transportes mantenía una deuda con Carteson de 2 millones de euros, dentro de un pasivo de un total de 14 millones, la mayor parte con proveedores. Los activos acariciaban los 20 millones a cierre de 2021 y el patrimonio neto se situó ligeramente por encima de los 3 millones.

TDN renace tras tapar un agujero de 10 millones

Antes de llegar a estos números, los Fernández Somoza inyectaron fondos, limpiaron deuda y aplicaron una reorganización societaria que llevó a TDN SA a absorber cuatro filiales: TDN España, TDN Cantabria, TDN León y TDN Zaragoza. A estas operaciones, realizadas entre 2019 y 2020, se sumó posteriormente la absorción de TDN Lugo y TDN Segovia Ávila, filiales que llevaban tiempo sin actividad. El grupo solo mantiene como subsidiaria a TDN Alicante, que generó más de seis millones de la cifra total de negocio, algo menos del 10%.

Más allá del adelgazamiento del perímetro, la empresa realizó varios enjuagues contables para mantenerse a flote. El más relevante fue una operación acordeón en la que los Fernández Somoza redujeron a cero los 12,7 millones de capital con los que contaba TDN en 2018 e inyectaron simultáneamente otros cuatro millones. Estos fondos se sumaron a una aportación anterior de 18,5 millones que permitieron a la compañía sostener las cuentas tras llegar a acumular un agujero patrimonial de 10 millones.

El año pasado, TDN liquidó una cuenta pendiente con Carteson por valor de 2 millones de euros, comprometiéndose los Fernández Somoza a capitalizar ese importe. El movimiento se pudo consumar a principios del pasado verano, cuando la empresa amplió el capital social en 2 millones de euros.

De las pérdidas a los beneficios

La memoria de TDN resume las desventuras del periodo de cuatro años que le permitió volver a la rentabilidad: «El grupo venía presentando en ejercicios anteriores pérdidas recurrentes y fondo de maniobra negativo, como consecuencia de la caída de actividad y pérdidas generadas, respectivamente. Los administradores han decidido formular las presentes cuentas siguiendo el principio de empresa en funcionamiento al entender que esta situación no supone incertidumbre sobre la aplicación de dicho principio debido a los siguientes factores mitigantes: el grupo ha generado beneficios y ebitda positivo en el ejercicio 2021; el fondo de maniobra de TDN y sociedades dependientes al 31 de diciembre de 2021 es positivo; el accionista único ha manifestado su intención de continuar prestando el apoyo financiero y operativo necesario para garantizar el cumplimiento del presupuesto elaborado por la dirección para el ejercicio 2022, el cual prevé igualmente la generación de beneficios y ebitda positivos».