Megasa, Celsa, Cristian Lay… ¿Turno para la recuperación del sector del acero?

Los analistas predicen una mejora en el sector el año que viene tras las medidas de Bruselas para blindar la industria siderúrgica europea mientras la mayor empresa del ramo en Galicia cerró 2024 con un menor retroceso en sus ventas y beneficios

Imagen de la sede de Megasa, la primera siderúrgica de Galicia, en Narón. EFE

Imagen de la sede de Megasa, la primera siderúrgica de Galicia, en Narón. EFE

Los analistas creen que el sector de acero europeo recuperará el pulso a partir del año que viene debido, en buena medida por las propuestas de la Comisión Europea para reforzar su protección comercial. Esta misma semana Deutsche Bank apostó por elevar los precios objetivos de dos de las principales cotizadas españolas del sector, ArcelorMittal y Acerinox. Pero, ¿Cuál es la situación de las otras grandes del sector que no están en bolsa? Megasa, el imperio siderúrgico de la familia Freire, con base de operaciones en Narón (A Coruña) cerró el ejercicio 2024 como el segundo consecutivo con retroceso de ventas y beneficios, aunque moderó la caída. También el gigante Celsa, con fábrica en A Laracha espera, en su caso, salir de pérdidas el próximo ejercicio y este año saneó el balance de la filial que sostiene su negocio gallego.

Hace unas semanas, la Comisión Europea presentó una propuesta para tratar de proteger la industria siderúrgica europea de los efectos de la sobrecapacidad global, fenómeno que amenaza su competitividad. Entre las principales medidas del plan destacan tres: la limitación del volumen de importaciones libres de aranceles a 18,3 millones de toneladas anuales, un 47% menos que las cuotas de 2024; el aumento del arancel fuera de cuota al 50% (en la actualidad está al 25%) y la introducción de un requisito para rastrear el origen del acero.

Previsiones al alza para las cotizadas

La medida fue bien acogida por la patronal de las empresas siderúrgicas, Unesid, que “valoró muy positivamente” la medida, considerando que se trataba de un paso decisivo “para garantizar la competitividad, la sostenibilidad y el empleo en la industria siderúrgica española y europea” por lo que urge a su rápida adopción para que entre en vigor a comienzos de 2026. “Restablece un marco de competencia justa, impulsa la capacidad productiva y ofrece estabilidad y confianza a las inversiones”, apuntaba su directora general, Carola Hermoso.

De momento, esta semana, Deutsche Bank decidió elevar el precio objetivo de las acciones de ArcelorMittal y Acerinox y mejorar de forma significativa sus perspectivas sobre el sector del acero europeo en su informe Steel Outlook 2026. La financiera destacó que “un giro relevante hacia una política industrial más favorable al acero” permitirá que los gigantes del sector vuelvan a un entorno “de retornos mayores y menor riesgo estructural”. El banco recomienda, en este escenario, comprar tanto los valores de Arcelor como Acerinox. A la primera le elevó el precio objetivo de la acción de 38 a 42 euros (en la actualidad se intercambia a 37), mientras que la segunda pasa de 14 a 16 euros.

Empresas con presencia en Galicia

En este escenario, la foto fija de Megasa, la primera siderúrgica gallega, avanza ya una recuperación. La compañía ha publicado recientemente los resultados correspondientes a su ejercicio 2024. Aunque volvió a retroceder en ventas y beneficios, el impacto fue menor que en 2023. Tal y como informó Economía Digital Galicia, la compañía de la familia Freire finalizó el año con unas ventas consolidadas de 1.797 millones de euros, un 5,5% menos, y con una ganancia neta de 71,2 millones de euros, un 37% por debajo de los 113,7 millones del año precedente.

Con factorías en Narón (A Coruña), Zaragoza, Portugal, Valencia y Francia, el grupo, que consolida sus resultados a través del holding Bipadosa, retrocedió menos que en 2023. Ese ejercicio, su cifra de negocio se retrajo un 15% mientras que los beneficios se contrajeron un notable 16%.

En el informe de gestión que acompaña su balance, los administradores de la compañía exponen que “el descenso de actividad económica de determinados sectores en Europa, como la construcción, ha afectado especialmente a los mercados de centro Europa, que en la segunda mitad del año 2024 mostraron una importante contracción de la demanda y una reducción de los precios y márgenes de venta”. Para el grupo, este es el origen del descenso de la cifra de negocio.

En cuanto a la evolución, en sus cuentas, la compañía explica que, pese a la situación del sector, tiene una “sólida situación financiera” y “sigue apostando por el crecimiento apoyado en la maximización de la productividad y eficiencia, mediante un proceso continuo de modernización y optimización de las instalaciones, la optimización de los costes de producción y la diversificación de mercados”.

Más allá de Megasa, también el gigante Celsa, antes en manos de la familia Rubiralta y ahora de los fondos acreedores, tiene fábrica en Galicia, concretamente en A Laracha. El grupo controla esta planta así como la que posee en Vitoria a través de la sociedad Celsa Atlantic. La misma finalizó 2024 de vuelta al negro, con un beneficio neto de 4,28 millones, frente a la pérdidas de 96 millones de 2023.

La filial del grupo siderúrgico salió de números rojos pese a que su cifra de negocio retrocedió un 12,6% hasta los 202,7 millones. El descenso, según se indica en su última memoria anual, se debe a “la evolución de precios en el sector del acero, así como la desaceleración de la economía global”.

Si bien es cierto que a finales de diciembre de 2024, la sociedad Celsa Atlantic presentaba un patrimonio neto negativo de 183,5 millones de euros, el grupo destaca el apoyo financiero que ha prestado a la firma, que en esa fecha acumulaba préstamos participativos de 300 millones de euros.

Adicionalmente, los accionistas de Celsa Atlantic acometieron una ampliación de capital por importe de 81 millones de euros en diciembre de 2024 y otra más de 28 millones en marzo de 2025 con el objetivo de poner en marcha un “plan de creación de valor” que “incluye múltiples inciativas de mejora e inversiones destinadas a incrementar la competitividad de la compañía en áreas estratégicas.

De esta forma, la filial que sostiene el negocio gallego de Celsa enfrenta el periodo de previsible recuperación del sector del acero con sus cuentas saneadas.

La refinanciación de Celsa

El grupo en su conjunto, según ha publicado El Economista, prepara la refinanciación de toda su deuda para principios del próximo año. El pasado octubre, los fondos accionistas anunciaron una inyección de 800 millones. El grupo presidido por Rafael Villaseca indicó que los actuales propietarios inyectarán 200 millones además de otros 600 en condición de crédito subordinado.

La reestructuración, previsiblemente, se completará a principios del año próximo con una emisión de bonos al mercado, que esperan sea receptivo, entre otras cuestiones, por el impulso al sector de los nuevos aranceles europeos. Además, la compañía, que ya anunció una recuperación este 2025 espera regresar a beneficios el año que viene.

Cristian Lay

Fuera de Galicia, otras compañías del sector del acero experimentaron también una mejoría de sus números el año pasado pese a los problemas generalizados del sector. Por ejemplo, la división siderúrgica del grupo extremeño Cristian Lay, con base de operaciones en Jerez de los Caballeros. La compañía fundada por Ricardo Leal llegó a estar, junto a Megasa, en las quinielas del sector como posible socio industrial de Celsa que, no obstante, desistió de buscar uno en mayo de este año tras fracasar la opción sobre la mesa de la entrada de Criteria Caixa con una participación de un 20%.

El conglomerado industrial Cristian Lay nació como una empresa de venta por catálogo que, ahora mismo, diversifica negocios en los sectores del acero, energía, productos para animales, packaging, química y consumo. El grupo tenía una plantilla total a cierre del año pasado de más de 3.200 personas fijas. Según la documentación consultada por este medio, cerró el ejercicio con unos activos de 1.300 millones de euros y con una cifra de negocio que llegó a los 1.541 millones, frente a los 1.455 del año anterior.

El grupo fue capaz de revertir las pérdidas de 14,8 millones de euros que se anotó en 2023 y pasar a un beneficio de 39,9 millones.

En 2023, año en el marcó números rojos, la compañía indica que gran parte del impacto pivotó alrededor de su división de acero, Gallardo Balboa, cuyo principal activo es una metalúrgica en Jerez de los Caballeros que adquirió en 2020 y por la que también pujó Megasa.

En 2024 esa división, el grupo Gallardo Balboa, vio cómo su cifra de negocio menguaba de los 830 a los 790 millones de euros. No obstante, gracias a anotarse unos ingresos de explotación de 22,8 millones, logró enderezar su balance, con un beneficio consolidado de 16,4 millones frente a las pérdidas de 17 millones del año anterior.

Así, con mejoras en sus balances y a falta de conocer sus números correspondientes a 2025, el sector de la siderurgia se prepara para la llegada de un salvavidas de la Unión Europea que reduzca su competencia y mejore sus rentabilidades.

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