Naturgy, Iberdrola, Endesa… el Gobierno tiene a tiro una docena de centrales gallegas que finalizan concesión

Un total de 12 centrales hidráulicas gallegas se enfrentan al fin de su concesión en los próximos 20 años y se ponen en el radar del Gobierno ante su plan impulsar una empresa pública que gestione la hidroeléctrica

Belesar

Imagen de la central hidráulica de Naturgy en Belesar, cuya concesión vence en 2038

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El Gobierno ha puesto en la diana a las compañías eléctricas por los sucesivos récord que ha marcado el precio de la luz a lo largo de la última semana. La ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, ha iniciado una ofensiva para que sea una empresa pública la que gestione las centrales hidroeléctricas una vez que terminen sus concesiones.

Ribera ha criticado a Iberdrola y el presunto vaciado de los embalses de Ricobayo (Zamora) y Valdecañas (Cáceres) al asegurar que «no es tolerable reducir el agua de un embalse en seis semanas en un 70%» y ha abierto la puerta a crear una nueva empresa pública que asuma las concesiones que van venciendo. Según ha deslizado, el objetivo a «medio plazo» pasa por poner en marcha una empresa de titularidad estatal que gestione aquellas centrales hidroeléctricas a las que les venza el plazo.

En el radar del Gobierno se situarían, en el caso de Galicia, un total de 12 saltos de agua que cumplirán su 75 aniversario a lo largo de las próximas dos décadas y, con ello, habrán superado el plazo máximo fijado por ley.

Naturgy, la más afectada

Serían en total 1.099 megavatios de potencia los que recibiría el Estado hasta 2041 por esta vía, de los cuales 627 se corresponderían a las centrales de Naturgy que se verían afectadas. De acuerdo a los datos del Observatorio de la Sostenibilidad, la compañía se aproxima al fin de la concesión de cuatro saltos de agua en la comunidad.

En este listado figura la central hidráulica de Belesar. Es la segunda mayor de toda Galicia, con 310,2 megavatios de potencia, una cifra solo superada por los 313,1 megavatios de la de Ponte-Bibei (propiedad de Iberdrola). Las instalaciones de Belesar pasarían a manos del Estado, según los cálculos del Observatorio de la Sostenibilidad, en 2038, pero ocho años antes (en 2030) lo hará el salto de agua de Os Peares, que cuenta con 181 megavatios de potencia.

A estas dos instalaciones se suman la de Velle (86,5 megavatios de potencia) y As Conchas (49,4 megavatios), cuya concesión caduca en los años 2030 y 2024, respectivamente.

En el caso de que el Gobierno siga adelante con su plan para recuperar estas centrales una vez finalice su concesión, esta empresa pública pasaría a gestionar una cuarta parte de la potencia hidroeléctrica de Galicia en un horizonte de 20 años. Serían 1.099 de los 3.758 megavatios de potencia instalada a través de este tipo de tecnología en estos momentos en Galicia los que pasarían a ser gestionados por la firma estatal.

De Endesa a Iberdrola y la antigua Ferroatlántica

Los 627 megavatios de potencia que recibiría de manos de los embalses de Iberdrola se a sumarían los 332,6 megavatios que le llegarían procedentes de Iberdrola. La compañía presidida por Ignacio Sánchez Galán ve próxima la finalización de la concesión de sus centrales hidráulicas de Montefurado, San Esteban y San Pedro. La primera, de 44,3 megavatios de potencia, expira en 2029, mientras que la segunda (que cuenta con 253,9 megavatios) hará lo propio en 2030. La concesión de la central de San Pedro (de 34,4 megavatios), por su parte, tocará a su fin en 2034, según las estimaciones del Observatorio de la Sostenibilidad.

A Endesa, por su parte, le expiran entre 2033 y 2036 las concesiones de sus centrales de Presa da Ribeira y Eume (ambas se ubican en As Pontes y cuentan con 60,4 megavatios de potencia total), así como la de Prada, en A Veiga.

Al margen de las grandes hidráulicas, la fecha de caducidad en las concesiones amenaza también a otras minicentrales. Se trata de la de Cabo (propiedad de Adelanta Corporación y con 4,9 megavatios de potencia) y la de Fervenza (de 3,6 megavatios). Esta última, ubicada en Dumbría, era propiedad de Ferroatlántica, pero hace dos años cambió de manos tras la compra por parte del fondo TPG Sixth Street Partners, que también se hizo con el control de otros nueve saltos de agua en los ríos Xallas y Grande, así como del complejo de Cee-Dumbría.

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