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Oesía irrumpe como gran contratista de Defensa con encargos de 200 millones, casi lo que factura en un año
La tecnológica arranca el año con la firma de nuevos contratos con Santa Bárbara y Lockheed Martin para componentes de tanques y misiles
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Oesía, el grupo tecnológico que preside Luis Furnells, se consolida en el ecosistema de empresas de defensa, uno de los objetivos que se había marcado cuando diseñó su plan estratégico 2023-2025, con la vista puesta en el incremento de la inversión pública en esta área. La apuesta de la compañía, cuyo principal accionista es el empresario catalán, se ha traducido en un volumen importante de contratos de Defensa, que rozan los 200 millones. No es una cifra en absoluto desdeñable si se tiene en cuenta que la contratación del grupo, en todas sus áreas, fue de 315 millones en 2024, mientras que la facturación se situó en aquel ejercicio en los 256 millones. Las adjudicaciones del rearme en 2025 se quedan cerca de esa cifra.
El avance de la tecnológica en seguridad y defensa tiene un matiz, pues el principal contrato obtenido por su filial Cipherbit, especializada en comunicaciones cifradas y ciberseguridad, deriva de una alianza con Epicom. Y en la antigua filial de defensa de Duro Felguera, también especialista en soluciones criptográficas, Furnells no está solo. El grupo público SEPI controla un 40% del capital, mientras que un 30% está en manos de Indra y el otro 30% en las de la propia Oesía.
Los contratos de Oesía
Esta alianza, según detalla el informe Rearme del Observatorio de Seguridad Nacional de la consultora Opina360, ganó uno de los mayores contratos del año del Ministerio de Defensa, 167 millones para el desarrollo de capacidad cripto multipropósito y multidominio (CCMM) para las Fuerzas Armadas. La parte de los ingresos que acabará en las arcas que custodia Ángel Escribano se compensa por la participación de Oesía en otros grandes contratos, como en los programas de defensa aérea asignados a Airbus por 3.680 millones — fue designada para el diseño y fabricación del equipo cifrador–, o la modernización de los vehículos de combate de infantería y caballería Pizarro, tarea asignada a Santa Bárbara por 264 millones.
El mismo documento detalla que Oesía, en solitario, se llevó otros 25,2 millones en contratos del Ministerio de Defensa durante 2025. Por lo tanto, las adjudicaciones alcanzan los 192 millones, más la participación en otros dos grandes programas del rearme que impulsó el Gobierno con la activación del Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y Defensa. Con este volumen, la compañía se situó como la novena mayor adjudicataria del año, por detrás de Indra, Airbus, Navantia, Escribano, Telefónica, Urovesa, Santa Bárbara y Volvo.
Los trabajos encajan en la hoja de ruta de Furnells, que tenía como primera línea de actuación «posicionar Oesía como una empresa clave de sistemas de defensa completos, ampliando los productos actuales sobre la base de las líneas tecnológicas y capacidades básicas propias mediante el establecimiento de ecosistemas con operaciones corporativas o partenariados», según recoge el plan estratégico. Nada extraño, toda vez que el grupo ya trabajaba con Navantia, en el Eurofighter o en el helicóptero de ataque Tigre. Desde 2024, con la incorporación de Cipherbit y UAV Navigation, Oesía tiene todas sus marcas en Tedae, la Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio, y la patronal más representativa del sector de la defensa.

Principales contratistas del Ministerio de Defensa en 2025 / Opina360
Alianzas con Santa Bárbara y Lockheed Martin
En el nuevo año, Oesía ha seguido por el mismo camino. Este mes de enero ha firmado dos acuerdos relevantes, uno en el marco de los Programas Especiales de Modernización del Gobierno y otro internacional. El primero lo firmó con Santa Bárbara, en el único contrato que la filial de General Dynamics consiguió en los cerca de 30.000 millones adjudicados a dedo por el Ejecutivo y que han sido impugnados, al menos parte de ellos, por esta misma compañía. Santa Bárbara encargó a Tecnobit, filial de Oesía, actualizar la optrónica del vehículo de combate Pizarro, dentro del proceso de modernización integral que ejecuta en sus instalaciones de Alcalá de Guadaíra, en Sevilla. Este fue el contrato más relevante que consiguió SBS (Santa Bárbara Sistemas) y asciende a 264 millones.
Tecnobit, que ya modernizaba los sensores de conducción de los Pizarro, firmó también en el arranque del año con Lockheed Martin, multinacional estadounidense que se convirtió en uno de los gigantes de la industria de la defensa, y proveedor de las Fuerzas Armadas. Con una cifra de negocio por encima de los 70.000 millones de dólares, la compañía confió en Oesía para el desarrollo de una línea de producción especializada del programa de misiles Patriot Advanced Capability – PAC3 Missile Segment Enhancement (MSE), que está considerado uno de los sistemas de misiles más avanzado del mundo. Tecnobit producirá cables y arneses «altamente especializados», según dijo la propia empresa, para el PAC‑3 MSE en España.

El presidente del Grupo Oesía, Luis Furnells, y el director general de Santa Bárbara Sistemas y vicepresidente de General Dynamics European Land Systems, Alejandro Page / General Dynamics
Los números de Oesía
A la espera del desarrollo de estos contratos, Oesía ha experimentado una evolución muy positiva de sus números. En 2024, las últimas cuentas anuales presentadas por el grupo, incrementó los ingresos en un 16%, hasta los 256,1 millones; mientras que la contratación aumentó un 5%, alcanzando los 315,5 millones. El avance es muy relevante si se compara, por ejemplo, con 2021, cuando los contratos se situaban en poco más de 168 millones.
También mejoró el ebitda, con un avance del 39%, que le permitió acariciar los 37 millones. Oesía finalizó el ejercicio con unos beneficios de 13,6 millones, frente a los 9 millones de 2023. Eso sí, la deuda financiera creció a lo largo del curso, sobre todo debido a una emisión de pagarés de un máximo de 30 millones que comenzaron a colocarse en 2024. El pasivo financiero se situaba en los 60,8 millones, tras engordar 10 millones en un año, aunque con un apalancamiento menor al del ejercicio previo, de 1,65 veces el ebitda.
Dos ‘ex’ de la Xunta
A esta progresión contribuyeron dos antiguos altos cargos de la Xunta, que dejaron las tropas de San Caetano para enrolarse en el grupo de Luis Furnells. El primero en hacerlo fue un exdirector de la Amtega (Axencia para a Modernización Tecnolóxica de Galicia), Víctor Coladas, que en 2023 se incorporó a Oesía como director de Negocio. Ingeniero informático por la Universidade da Coruña, Coladas estuvo al frente del Centro Informático para a Xestión Tributaria Económico-Financeira e Contable (CIXTEC) de la Xunta, antes de convertirse en director de Soluciones Tecnológicas y director del área de Transformación Digital de la Hacienda Autonómica en la Amtega.
Un año más tarde hizo las maletas la que durante siete años dirigiera la Axencia Galega de Innovación (GAIN), la lucense Patricia Argerey, que se incorporó a Cipherbit.