Navantia y Urovesa encaran el año del boom en gasto defensa con 9.000 millones en contratos

El incremento del gasto público y el avance de los grandes programas de defensa sitúan al 2026 como un ejercicio clave para la industria, que ambas compañías afrontan impulsadas por el pico de producción de proyectos como las fragatas F-100 o los vehículos de exploración y reconocimiento terrestre (VERT)

Botadura de una de las fragatas F-110 en Navantia Ferrol / Navantia

Botadura de una de las fragatas F-110 en Navantia Ferrol / Navantia

En abril del año pasado el Gobierno presentó el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y Defensa con una dotación de 10.471 millones, para alcanzar el 2% del PIB en gasto militar comprometido ya en 2014 con la OTAN. El fuerte impulso del gasto público en defensa y el avance de algunos de los grandes programas industriales sitúan al 2026 como un ejercicio decisivo para el sector en España. Navantia y Urovesa, dos de los principales actores de la industria nacional, afrontan ese horizonte con una cartera de contratos en ejecución que ronda los 9.000 millones de euros, un volumen  de negocio que impulsa la actividad industrial y el empleo en un contexto marcado por el refuerzo de las capacidades militares

En 2024 Navantia, el grupo naval público con astillero en Ferrol, incrementó un 6,6% su cifra de negocios impulsada por la ejecución de programas clave como el de las fragatas F-110. A pesar de este aumento no consiguió esquivar los números rojos que superaron en un 63,6% a los 121,9 millones de euros registrados en 2023, encadenando 16 años de pérdidas. El Ejecutivo central dio luz verde a principios de diciembre a una partida adicional de 443,6 millones que se sumarán a los 4.325 aprobados en 2019 para la construcción de cinco buques en el astillero gallego. Se trata de fragatas de escolta polivalentes diseñadas para misiones antiaéreas, antisuperficie, anti submarinas, y en operaciones de seguridad marítima y apoyo civil, que reemplazarán a las fragatas de la la clase Santa María (F-80), que llevan cuatro décadas en servicio. 

En septiembre tuvo lugar la botadura de la primera unidad de la serie, la F-111 Ramón Bonifaz, que será entregada a la Armada en 2028. El astillero ferrolano está construyendo otras dos unidades: la F-112 Roger de Lauria y la F-113 Menéndez de Avilés. Según explicaban desde Navantia el pasado abril, el programa F110 genera anualmente una media de aproximadamente 3.000 empleos directos y 6.000 indirectos. “El pico de empleo comenzará en 2026, cuando coincidirán tres buques en fase intensiva de producción”. 

Submarino de la clase S-80 y las corbetas para Arabia Saudí

El pasado octubre se puso a flote el S-82 Narciso Monturiol, el segundo submarino de la serie S-80, incluido en el programa de modernización que Navantia construye para la Armada.  Estos submarinos tienen una eslora total de casi 81 metros, un diámetro de 7,3, un desplazamiento en  inmersión de alrededor de 3.000 toneladas y cuentan con un sistema de combate y otro de propulsión anaeróbico, el BEST-AIP, que aporta gran “sigilo en inmersión”, según explican desde Navantia. 

Desde Defensa destacan que el proyecto supone una inversión estimada de 4.000 millones entre 2018 y 2032 y genera empleo directo, indirecto e inducido para más de 6.000 personas. 

En diciembre del año pasado Navantia firmó un contrato con el Ministerio de Defensa de Arabia Saudí para el diseño y construcción de una segunda serie de tres corbetas Avante 2200, un proyecto que incrementa la carga de trabajo de los astilleros de la bahía de Cádiz hasta 2028. 

En 2018 la compañía firmó un primer contrato con el gobierno saudí, cuyo  importe ascendió a los 1.800 millones, y por el que le entregó cinco corbetas, diseñadas para misiones de vigilancia, control del tráfico marítimo y defensa de activos estratégicos, incluye capacidades antisubmarinas, antiaéreas y de guerra electrónica. 

A ello hay que sumar que este 2026 la compañía presidida por Ricardo Domínguez entregará a Marruecos el patrullero Altura modelo Avante 1800, el primer buque de guerra que España ha construido para Rabat en las últimas cuatro décadas. El contrato, firmado en 2021 y con un valor estimado de  unos 130 millones, supuso para el astillero de Cádiz y su industria colaboradora más de un millón de horas de trabajo y alrededor de 1.100 empleos entre directos, indirectos e inducidos durante tres años, según los cálculos de la empresa.

Los contratos de Urovesa

Urovesa, el gigante gallego del sector de la defensa especializado en la fabricación de vehículos, cerró el 2024 con una facturación de 122 millones de euros, casi un 12% más. La compañía con base de operaciones en Valga y capitaneada por Justo Sierra elevó sus ganancias de los 15 a los 17 millones en un año en el que la administración pública volvió a ser el principal cliente de la compañía, un impulso al que ha dado continuidad a lo largo del recién cerrado 2025. 

Uno de los contratos estrella es el del suministro de alrededor de 100 vehículos de exploración y reconocimiento terrestre (VERT) adjudicado a principios de diciembre del año pasado por un importe de 321,4 millones cuyo plazo de ejecución finaliza en noviembre de 2030.  El Consejo de Ministros del pasado 14 de octubre dio luz verde a este contrato, que servirá para cubrir las necesidades de todos los grupos de Caballería del Ejército de Tierra. 

Los vehículos VERT están incluidos dentro del ‘Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa’ cuyo objetivo es reforzar la capacidad operativa del Ejército de Tierra con el desarrollo de un sistema de exploración y reconocimiento basado en la plataforma VAMTAC ST5, uno de los modelos del emblemático vehículo de alta movilidad táctica del fabricante gallego, que ya exporta a alrededor de 20 países. 

En julio de 2024 el Ejército de Tierra encargó a la compañía el suministro de 38 de estos  Vamtac. El pedido se repartía en dos contratos, uno para la compra de 18 unidades por 11,2 millones y otro para adquirir 20 Vamtac de alta protección por 12,4 millones. 

Estos contratos se enmarcan en el acuerdo marco que firmó Urovesa con el Ministerio de Defensa en 2020 para el suministro de un máximo de 700 vehículos con capacidad de carga útil de 1.500 kilos por un importe de 146 millones. En dicho acuerdo, que entró en vigor en el mes de julio de la pandemia, especificaba que los Vamtac irían destinados al Ejército de Tierra, Armada, Ejército del Aire y Órganos Comunes, y que comprenderían tres modelos distintos: alta movilidad táctica, alta protección y vadeo sin preparación.

A estos contratos hay que sumar el suscrito el pasado noviembre para proporcionar al ministerio de Robles vehículos pesados todoterreno por un importe de 11,27 millones de euros en el marco del programa de modernización del sistema de misiles antiaéreos ‘Nasams’. Se trata de un sistema de altas prestaciones, de cota media-baja y proyectable

Fuera del territorio español la compañía gallega también tiene contratos en ejecución, como el firmado en 2024 con el gobierno neozelandés por un importe de 56 millones para suministrar 60 vehículos militares, cuya entrega se prevé para 2027. 

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