Un año de Trump para Galicia: golpe a la DO Rías Baixas, aranceles a Stellantis y ocasión de oro para Navantia y Urovesa

Los planes de rearme en la UE llevan en volandas a Navantia y Urovesa, que encaran contratos por valor de 9.000 millones este año, mientras Stellantis y el sector vitivinícola gallego capean la amenaza por los aranceles de Estados Unidos

Donald Trump

Donald Trump

Este martes se ha cumplido el primer aniversario desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. El candidato republicano avanza en un segundo mandato que ha tenido como prioridades el proteccionismo en materia comercial, las restricciones a la inmigración, la reestructuración del tamaño de la administración y la puesta en marcha de una política exterior más intervencionista.

Durante estos 12 meses, el S&P 500 (el índice de referencia de la bolsa estadounidense) se ha anotado una subida del 13,3% mientras que el Ibex 35 se ha disparado un 46%. La presión de Trump al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, para aplicar sucesivas bajadas en los tipos de interés ha dado mecha a la renta variable con sectores como el financiero, el energético y el armamentístico han protagonizado las mayores subidas.

El nuevo escenario global marcado por la escalada de tensión entre la Unión Europea tanto con Estados Unidos como con Rusia ha intensificado los planes de rearme en el Viejo Continente. En clave española, buena parte de esta estrategia descansa sobre las capacidades productivas de comunidades como Galicia, que alberga a dos de los principales baluartes del sector de defensa a nivel nacional.

El impulso de Navantia

Se trata de Navantia y Urovesa. Y es que ambas firmas afrontan este 2026 con una cartera de contratos en ejecución que ronda los 9.000 millones de euros. El Gobierno presentó en abril de 2025 el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y Defensa con una dotación de 10.471 millones, con el objetivo de alcanzar el 2% del PIB en gasto militar comprometido ya en 2014 con la OTAN.

Parte de este alza en la inversión se traducirá en más actividad y carga de trabajo para los astilleros de Navantia. En este sentido, el centro productivo de Ferrol tiene ya en fase muy avanzada de construcción la primera de las cinco fragatas F-110 encargadas por el Ministerio de Defensa. Se trata de un contrato valorado en más de 5.200 millones de euros y que se verá complementado con el adjudicado en enero de este mismo año para la actualización de las 5 fragatas clase Álvaro de Bazán, cuyo valor ronda los 3.200 millones de euros.

Navantia también trabaja en la construcción de cuatro submarinos S-80 en Cartagena, dos buques de acción marítima y la modernización de otros siete buques. En el ámbito internacional, Navantia tiene en su cartera tres corbetas para Arabia Saudí (valoradas en más de 2.000 millones de euros) y la construcción de tres buques auxiliares de apoyo logístico para la Royal Navy de la mano de su filial británica, Navantia UK, que compró a su socia quebrada Harland & Wolff.

La expansión de Urovesa

Navantia cuenta, así con carga de trabajo para toda la década en Ferrol, y refuerza su papel como principal exponente del sector de defensa en España. Pero a menos de 100 kilómetros de su astillero de Ferrol se encuentra otro de los grandes representantes de este ámbito a nivel nacional. Se trata de Urovesa. Con sede en el concello pontevedrés de Valga, la compañía que preside Justo Sierra encara dos contratos clave.

La firma, que este año iniciará las obras para duplicar su capacidad productiva, tiene el macrocontrato de vehículos VERT (Vehículo de Exploración y Reconocimiento Terrestre) como encargo estrella. Urovesa entregará 100 unidades al Ministerio de Defensa a cambio de 321,4 millones de euros. Estos vehículos están diseñados para misiones de seguridad y reconocimiento «en profundidad» y está previsto que los primeros prototipos se entreguen a lo largo de este mismo año.

El Gobierno concedió un préstamo de 132 millones de euros al 0% de interés para prefinanciar el desarrollo tecnológico de este programa que coincide en el tiempo con el plan de modernización del sistema antiaéreo Nasams. Urovesa suministrará vehículos pesados todoterreno para su refuerzo. La compañía gallega obtendrá 11,3 millones de euros por esta vía.

Urovesa, Navantia y sus empresas auxiliares se erigen como los principales beneficiados en Galicia por los planes de rearme en la Unión Europea mientras firmas como Stellantis o sectores como el vitivinícola encajan el golpe de estas tensiones geopolíticas.

Las curvas de Stellantis

Las ventas de Stellantis en Estados Unidos se llegaron a desplomar un 26% en el primer semestre ante los aranceles del 25% a las importaciones desde México y Canadá y la acumulación de exceso de inventario en sus concesionarios. La crisis en Estados Unidos fue uno de los factores que precipitó la dimisión de su histórico CEO, Carlos Tavares, y, de acuerdo a los cálculos de la propia empresa, el impacto de estos aranceles fue de 1.500 millones de euros solo en 2025.

Stellantis llegó a detener temporalmente la producción en varias plantas de México y Canadá y anunció una inversión de 13.000 millones de dólares en Estados Unidos a final de 2025 para esquivar estos aranceles. El consorcio automovilístico logró remontar el vuelo en la recta final del año y despidió el ejercicio con la venta de 1,26 millones de vehículos en este país, lo que supone una caída del 3% respecto a 2024. De cara al futuro, buena parte de las expectativas de crecimiento en el país pasan por la buena acogida en el mercado de nuevos modelos como el Jeep Recon (eléctrico) y el nuevo Dodge Charger.

La fortaleza del vino gallego

El impacto de los aranceles también ha amenazado al sector vitivinícola gallego. Tras llegar a especularse con gravámenes de hasta el 200%, este se acabó situando en el 15%. Los datos acumulados hasta julio de 2025 revelan un descenso cercano al 7% en las ventas de vino español a Estados Unidos como consecuencia de este aumento de costes.

La Denominación de Origen Rías Baixas era la más expuesta al exportar casi tres millones de litros a Estados Unidos, lo que supone sobre un 15% de sus ingresos en el exterior. Sin embargo, Ramón Huidobro, secretario general de esta Denominación de Origen, reveló en el foro Los retos de la Galicia rural, organizado por Economía Digital Galicia, que «los aranceles han servido para posicionarnos en precio. Nos ha permitido seguir creciendo».

«Hemos cerrado la última campaña (septiembre-agosto) con crecimiento de casi el 6%, puede que por miedo y necesidad de anticiparse a las restricciones comerciales», recalcaba el representante del sector. Estados Unidos es el principal mercado exterior. Allí venden 96 bodegas de esta Denominación de Origen que ya en 2019 sufrieron un jaque similar como consecuencia de la guerra comercial por los aranceles a Boeing. «Este año han salido los vinos de la bodega a 7,1 euros el litro», celebraba Huidobro, que ponía en valor la capacidad del sector para sobreponerse a este tipo de medidas a priori adversas.

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