La delgada línea entre Ormuz y el sector turístico español
El tiempo en Ormuz y el queroseno se agotan. El poder negociador del Gobierno en Bruselas viene a ser la antesala de un impacto seguro en la línea de flotación de su PIB, el turismo. Estamos a treinta días del desastre
El bloqueo del Estrecho de Ormuz está reforzando el poder negociador del Gobierno de España en Bruselas gracias a la situación de riesgo que vive el sector del transporte aéreo debido a la falta de suministro de queroseno. Y a medida que se aproxima el mes de junio con Ormuz inactivo y el precio del petróleo y sus derivados subiendo poco a poco y sin pausa, la posición española gana enteros.
Al ritmo de consumo actual, si sigue el bloqueo, hay queroseno hasta finales de mes. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) avisó a mediados del mes de abril que si continuaba el bloqueo de Ormuz y con él, de las importaciones energéticas, la Unión Europea tenía suministro de queroseno para cubrir la demanda del sector aéreo sólo para seis semanas, esto es, hasta finales del mes de mayo. A partir de ese momento deberían entrar en juego, si fuera necesario, las reservas estratégicas de los Estados miembros. Y es precisamente en esta última fase a la que no se quiere llegar, el “botón rojo”. Es en este punto en el que el Gobierno de España tiene una posición negociadora fuerte en Bruselas.
El liderazgo español en producción de queroseno que lo convierte en proveedor y reserva estratégica europea. Y es que España dispone tanto de reservas, al mayor nivel con 92 días de consumo posible sin suministro extra (2 millones de toneladas de queroseno y destilados listos para usar), como de una capacidad de producción muy importante de este combustible para la aviación, de liderazgo dentro de la propia UE: España es capaz de cubrir hasta un 85% del consumo interno con producción propia en sus 8 refinerías (unos 6,2 millones de toneladas al año), mientras que el 15% restante lo importa de países atlánticos, no vía Ormuz, a diferencia de otros vecinos europeos que están viendo cerrado el grifo del suministro de Oriente Medio desde los últimos meses.
Mientras que otros Estados miembros apostaron hace unos años por desmantelar sus refinerías y externalizar el suministro de queroseno mediante importación directa de otros países árabes, España está siendo capaz de producir en torno a 650.000 toneladas/mes de este combustible. Por su parte, el consumo mensual en suelo español en estos primeros meses de año se sitúa ligeramente por debajo, aproximadamente en 550.000 toneladas de queroseno. Por tanto, el excedente mensual (+/- 80.000 toneladas) lo está exportando actualmente a Francia principalmente, a Alemania, a Portugal y a Reino Unido, y a los depósitos de seguridad de la UE en Ámsterdam-Rotterdam-Amberes. Así, mientras la media de la dependencia europea de la importación de queroseno está en el 35%, Grecia y España se sitúan muy por debajo (12%), y otros países se sitúan en el lado opuesto, como Luxemburgo, que importa el 100% o Alemania, que ronda el 40% de dependencia exterior (vía Ormuz, principalmente).
El eslabón clave: el 82% del turismo que visita España viene por avión. En este contexto es necesario encuadrar también el peso que tiene en la economía española el turismo que viene por avión: un 82% del turismo que visita España entra vía aérea. Sin duda, el hecho de situarnos en la periferia europea y que estemos unidos vía terrestre únicamente a la UE a través de Francia conduce a que prácticamente seamos una isla “turística” además de “energética”, como experimentamos con el apagón. La realidad de movilidad centroeuropea permite numerosas las alternativas de acceso inter-estados miembros (por carretera, por tren y avión). Sin embargo, entrar o salir de la Península con destino u origen europeo, obliga en tiempo y logística a hacerlo vía aérea.
Y si no hay queroseno, no hay turismo, sobre todo en España.Como diría alguno, la dependencia del turismo estatal del avión no es “cosa menor” en estos momentos críticos de escasez de queroseno. Cuatro de cada cinco turistas que visita España lo hace vía aérea. El sector turístico español supone el 12-15% del PIB español, siendo además el país europeo que más rentas genera en volumen vía sector turístico: 220.000 millones de euros. Son números que superan la media europea en PIB, que se sitúa en un 10%, además de la italiana (10%) y la francesa (8,5%).
Duro negociador en Bruselas que esconde su debilidad por elevada dependencia del turismo. Para el Gobierno español, disponer actualmente de las reservas de queroseno en su límite máximo (92 días de consumo cubierto sin suministro) le permite mantener un papel de duro negociador en otros asuntos clave de la agenda fiscal y energética española. Esta posición toma este valor debido a que en España disponemos además de una red de refinerías muy potente que permite la autosuficiencia e incluso la exportación a Europa de queroseno, a diferencia de otros países europeos como Alemania en el que no dispone de tantas reservas debido al bloqueo de Ormuz, pasando de unas reservas que cubrían 45 días el año pasado a sólo 30 días siguiendo el nivel de consumo actual. De hecho, en el Hub de Rotterdam, donde se encuentra la principal capacidad de reserva europea de queroseno, si en 2025 almacenaba 1,2 millones de toneladas, en la actualidad los niveles de almacenamiento se redujeron a la mitad debido al corte de suministro vía Ormuz y al ritmo de consumo hasta el momento. Los países más afectados por la reducción de suministro son Alemania, Polonia y Austria, que ya han empezado a cancelar algunas rutas menores.
España es el primer interesado en que el transporte aéreo europeo no colapse, por el impacto que ello tendría sobre el sector turístico. Por eso transmite en Bruselas que estaría dispuesto a ofrecer parte de sus reservas al resto de países europeos si eso ayuda a mantener el flujo aéreo. En todo caso, esta decisión podría tener un coste elevado desde la óptica estatal. Así, si Ormuz sigue bloqueado hasta finales de mayo es casi seguro que podamos ver cancelaciones generales de vuelos en la UE, tanto de los que no cubran el 70% de las plazas como de los que no vayan a aeropuertos principales (a excepción de los de las islas, protegidas por el Gobierno como rutas protegidas), así como el envío de parte de nuestras reservas hacia otros países vecinos. Esto último, sin embargo, debe acometerse con precaución.
Posible escenario en junio: España, obligada a compartir las reservas estratégicas de queroseno. Si en junio se pasa a compartir las reservas estratégicas de queroseno entre los países europeos, estaríamos ante el inicio de la temporada alta turística, momento en el que irremediablemente se vería reducido el almacenaje de queroseno en nuestros aeropuertos y se extenderían, también aquí, las cancelaciones de rutas. Por todo ello, la imagen de España como destino turístico seguro se vería muy afectada. Adicionalmente el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas puede ver cómo, en caso de reducir su stock o ante un incremento aún mayor del precio del queroseno, compañías aéreas que cubren trayectos intercontinentales uniendo Asia y América deciden sustituirlo como punto estratégico de repostaje hacia otras capitales no europeas como Dubai, Doha o Estambul, en las que no hay este tipo de afectaciones ni impuestos ambientales, perdiendo peso internacional.
¿Qué busca obtener a cambio el Gobierno español en Bruselas? Ante ello, el Gobierno de España está buscando hacer valer su posición negociadora fundamentalmente para conseguir de Bruselas tres hitos:
1.- Lograr mantener la reducción fiscal española a los impuestos de hidrocarburos debido a la crisis energética y que la UE no ve con buenos ojos porque potenciar (y no desconectar) el consumo de combustibles fósiles, pero para España es clave para mantener la competitividad de sus empresas
2.- Que se active la plataforma de compra conjunta de combustibles a nivel europeo, con lo que se lograría a su vez mejores precios.
3.- Y, sobre todo, conseguir que la UE financie la reconversión de las refinerías españolas para adaptar sus instalaciones a la producción de combustibles sintéticos y biocombustibles para la aviación conocidos internacionalmente como SAF (Sustainable Aviation Fuel). De esta forma España se podría convertir estratégicamente en el suministrador europeo de este combustible sostenible por el que apuesta la UE para desconectarse de los fósiles en la aviación.
El queroseno se encarece, el doble que hace un año y se reduce la distancia en precio con el sintético no fósil (SAF). En la actualidad, la UE obliga a que al menos el 2% del repostaje sea cubierto en suelo europeo con este SAF. Se trata de un combustible cuya producción aún no es competitiva por los elevados costes que implica. Precisamente, esta diferencia en costes entre el SAF y el queroseno fósil se ha visto muy reducida gracias al incremento de precios derivada del bloqueo de Ormuz. Y es que se ha producido una escalada de precios de este combustible que amenaza la viabilidad y aumenta la posibilidad de cancelación de muchos trayectos aéreos, por ahora de corta distancia. En las últimas 10 semanas el precio del queroseno ha subido un 60% y en abril el precio ha sido el doble que el registrado en abril de 2025. En el caso europeo, el mercado de referencia es el hub de Rotterdam, quien marca además el precio. Ello conduce a que si bien a nivel español disponemos de una oferta robusta, suficiente y en momentos excedentaria que permitiría menores precios, esto no se vea reflejado en menores precios, sino que el precio es el que marca Rotterdam.
Unos costes de oportunidad muy altos: al día más de 100 millones en España y 1.500 millones en la UE. Estamos en un compás de espera. El tiempo se agota. El suministro desde Ormuz sigue bloqueado. Las reservas no estratégicas se están agotando. Está llegando el momento de tener que activar el “botón rojo” de empezar a consumir las estratégicas sin que se vea en el horizonte la reapertura de Ormuz. Si llega este momento España se verá obligada a ser solidaria con el resto de países de la UE para lo que espera obtener a cambio compensaciones clave. Pero si llega este momento será una muy mala noticia para España y tendrá un impacto negativo de consecuencias aún no calculadas en el sector principal que sostiene su economía. El turismo supone más del 12% de su PIB y cuatro de cada cinco turistas que recibe viene en avión. La crisis de suministro de queroseno está llamada a ser una prueba de fuego para la resiliencia de la economía española y un ejemplo claro de los efectos perversos que tiene la exposición europea al consumo de combustibles fósiles.
Actualmente cada día marchan de la UE más de 1.500 millones de euros para pagar la factura de importación de combustibles fósiles. España gasta al día más de 100 millones para disponer de estos combustibles. En dos meses de guerra la UE ha dilapidado cerca de 90.000 millones, y España más de 7.000 millones. Los costes de oportunidad de no impulsar la desconexión de los combustibles fósiles son ya inadmisibles. ¿Por qué no destinar el dinero a “comprar piso” ahora y dejar de “alquilárselo” a un casero que no tendrá inconveniente en subirnos el precio o dejarnos sin él? La transición energética es irrenunciable y costosa, pero necesaria si queremos seguir siendo europeos y poder decidir nuestro propio destino.