Galicia y el Norte de Portugal: una alianza que ya no entiende de fronteras
Cerca del 30% de las exportaciones gallegas tienen como destino el mercado portugués y Galicia es uno de los principales clientes y proveedores del norte de Portugal
Jose Duarte, embajador de Portugal en España, y Juan Manuel Vieites, presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia
Hay fronteras que separan y otras que unen. La que comparten Galicia y el norte de Portugal pertenece, desde hace tiempo, al segundo grupo. Hoy hablamos de una eurorregión que ha sabido convertir la proximidad geográfica, los vínculos históricos y la afinidad cultural en una ventaja competitiva. Lejos de ser una simple delimitación administrativa, la frontera se ha transformado en un espacio de cooperación donde empresas, instituciones y ciudadanos trabajan con un objetivo común: generar más oportunidades, más crecimiento y más bienestar para ambos territorios.
La Eurorregión Galicia-Norte de Portugal se ha consolidado como uno de los ejemplos más exitosos de cooperación transfronteriza de Europa, demostrando que la suma de capacidades genera más crecimiento, más competitividad y más bienestar que cualquier estrategia basada en trabajar por separado. No hablamos de una simple declaración de intenciones. Hablamos de un territorio integrado por más de 6,5 millones de habitantes, cerca de 250.000 empresas y alrededor de 2,8 millones de trabajadores, que genera un volumen económico superior a los 160.000 millones de euros de PIB. Son cifras que sitúan a la eurorregión como uno de los grandes espacios económicos del noroeste peninsular y como un actor con capacidad para competir en el contexto europeo.
«Cada año, el intercambio comercial entre ambos territorios mueve más de 7.000 millones de euros, una cifra que sigue creciendo gracias a la integración de las cadenas de valor en sectores como la automoción, el textil, la logística, la industria agroalimentaria, el metal o la construcción»
Portugal es, además, el principal socio comercial de Galicia. Cerca del 30% de las exportaciones gallegas tienen como destino el mercado portugués, mientras que Galicia es uno de los principales clientes y proveedores del norte de Portugal. Cada año, el intercambio comercial entre ambos territorios mueve más de 7.000 millones de euros, una cifra que sigue creciendo gracias a la integración de las cadenas de valor en sectores como la automoción, el textil, la logística, la industria agroalimentaria, el metal o la construcción.
Pero la relación va mucho más allá de las mercancías. Miles de personas cruzan diariamente la frontera para trabajar, estudiar o desarrollar su actividad empresarial. Se estima que más de 30.000 desplazamientos transfronterizos se producen cada día, una muestra de hasta qué punto ambos territorios funcionan ya como un espacio económico integrado. Las empresas gallegas encuentran en el Norte de Portugal un socio natural para internacionalizarse y, al mismo tiempo, las compañías portuguesas consideran Galicia una puerta de entrada al mercado español y europeo.
Este proceso de integración no es fruto de la casualidad. Detrás existe un trabajo constante desarrollado por las organizaciones empresariales y por las instituciones públicas de ambos lados de la frontera. Desde la Confederación de Empresarios de Galicia llevamos años impulsando iniciativas junto con la Associação Empresarial de Portugal (AEP), la Confederação Empresarial do Alto Minho (CEVAL), el Instituto Galego de Promoción Económica (IGAPE), IAPMEI y otros organismos que comparten una misma visión: facilitar que nuestras empresas colaboren, innoven y compitan en mejores condiciones.
Uno de los mejores ejemplos de esa cooperación es el proyecto BID4Tenders, financiado por el programa Interreg España-Portugal. Su objetivo era claro: ayudar a que las pequeñas y medianas empresas (pymes) de la Eurorregión pudieran acceder con mayores garantías al enorme mercado de la contratación pública, un mercado que representa aproximadamente el 14 % del PIB de la Unión Europea.
Los resultados hablan por sí solos. El proyecto logró apoyar a más de 1.200 pymes, duplicando ampliamente las previsiones iniciales. Se organizaron jornadas de formación, encuentros empresariales, acciones de asesoramiento personalizado y herramientas digitales para facilitar el acceso a las licitaciones públicas. Gracias a ese trabajo, las empresas participantes presentaron más de 40 ofertas a concursos públicos por un importe superior a tres millones de euros, generando además un importante efecto multiplicador sobre la inversión realizada.
Desde la Confederación de Empresarios de Galicia llevamos muchos años comprometidos con esa visión. Lo hacemos colaborando estrechamente con organizaciones empresariales portuguesas y con instituciones de ambos lados de la frontera, impulsando iniciativas que facilitan la movilidad, la cooperación empresarial y el acceso a nuevas oportunidades de negocio. Creemos firmemente que la competitividad de nuestras empresas será mayor cuanto más capaces seamos de construir un verdadero mercado económico compartido.
Durante estos dos años hemos trabajado para acercar la contratación pública a las pequeñas y medianas empresas de la eurorregión. Con demasiada frecuencia, este mercado se percibe como complejo, excesivamente burocrático o reservado para grandes compañías. Sin embargo, la contratación pública representa uno de los mayores mercados económicos de Europa y ofrece enormes oportunidades para las pymes que disponen del conocimiento y las herramientas necesarias para competir.
Pero sería un error medir el éxito únicamente en cifras. El verdadero valor de BID4Tenders reside en las relaciones empresariales que ha ayudado a crear. Empresas gallegas y portuguesas que antes apenas se conocían hoy colaboran, comparten experiencias y exploran oportunidades conjuntas. Se han generado redes de confianza, se ha incrementado el conocimiento mutuo y se ha fortalecido un ecosistema empresarial transfronterizo que seguirá dando frutos mucho después de que el proyecto haya concluido.
«Cuantas más empresas concurren a una licitación pública, mayor es la competencia, mejores son las soluciones que reciben las administraciones públicas y más eficiente resulta la utilización de los recursos públicos»
La cooperación empresarial tiene, además, un efecto positivo sobre el conjunto de la sociedad. Cuantas más empresas concurren a una licitación pública, mayor es la competencia, mejores son las soluciones que reciben las administraciones públicas y más eficiente resulta la utilización de los recursos públicos. Ganan las empresas, gana la administración y, en definitiva, gana el conjunto de los ciudadanos.
Sin embargo, sería un error pensar que hemos llegado al final del camino. En realidad, apenas estamos comenzando una nueva etapa. La eurorregión dispone hoy de una base sólida, pero todavía existen retos importantes que debemos afrontar conjuntamente si queremos consolidarnos como uno de los principales polos económicos del Atlántico europeo.
El primero de ellos pasa por mejorar las infraestructuras y la conectividad. La conexión ferroviaria de alta velocidad entre Vigo y Oporto constituye una necesidad estratégica para reforzar la movilidad de personas, mercancías e inversiones. No hablamos únicamente de reducir tiempos de viaje; hablamos de integrar mercados, facilitar la actividad empresarial y fortalecer nuestra posición dentro del Corredor Atlántico europeo.
Otro reto fundamental consiste en seguir avanzando hacia un auténtico mercado laboral integrado. Miles de trabajadores cruzan cada día la frontera, pero todavía persisten obstáculos administrativos, fiscales y laborales que dificultan esa movilidad. Debemos seguir impulsando medidas que aporten seguridad jurídica tanto a las empresas como a los trabajadores y que faciliten la circulación del talento entre ambos territorios.
Igualmente importante será reforzar nuestra capacidad para atraer inversiones conjuntas en sectores estratégicos como la automoción, la logística, la economía azul, la industria agroalimentaria, la energía o la innovación tecnológica. Galicia y el norte de Portugal cuentan con puertos, universidades, centros tecnológicos, tejido industrial y capacidad emprendedora suficientes para competir conjuntamente en un contexto internacional cada vez más exigente.
El próximo marco financiero europeo ofrece una oportunidad extraordinaria para seguir profundizando en esta estrategia compartida. Europa presta una atención creciente a los proyectos desarrollados desde la cooperación entre regiones, y pocas eurorregiones reúnen tantas fortalezas como la nuestra para convertirse en un referente de integración económica.
Estoy convencido de que el futuro de Galicia pasa también por el futuro del norte de Portugal. No porque renunciemos a nuestra identidad, sino precisamente porque la fortalecemos cuando somos capaces de construir alianzas estratégicas. Las empresas no entienden de fronteras cuando existen oportunidades de crecimiento, innovación o internacionalización. Las administraciones deben ser capaces de acompañar esa realidad y crear las condiciones para que la cooperación resulte cada vez más sencilla, más ágil y más eficaz.
La historia demuestra que los territorios que cooperan avanzan más deprisa que los que compiten entre sí. Galicia y el norte de Portugal ya han demostrado que juntos somos capaces de generar más riqueza, más empleo y más oportunidades para nuestras empresas. Ahora nos corresponde dar un paso más, consolidando una auténtica estrategia compartida de competitividad que nos permita afrontar con éxito los desafíos de la próxima década.
Porque, en una Europa cada vez más interconectada, la mejor manera de crecer sigue siendo avanzar juntos.