Las mejores series gallegas antiguas y actuales

El audiovisual gallego ha colocado series de éxito en plataformas como Netflix o Prime Vídeo, pero antes de las nuevas plataformas hubo todo un bagaje creativo que dejó series míticas. Estas son algunas de las mejores series gallegas de ahora y siempre

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La difusión de plataformas como Netflix, HBO o Prime Vídeo ha provocado que se disparen las producciones de series. La amplia oferta de acceso asequible, sumado a la situación de confinamiento por la pandemia, ha creado un momento de lo más propicio para el consumo de productos audiovisuales. En ese contexto, vamos a revisar las mejores series gallegas antiguas y actuales.

Las mejores series gallegas actuales

Galicia ha irrumpido en este escenario en uno de los mejores momentos de su sector audiovisual. La etiqueta Novo Cinema Galego, dentro de la heterogeneidad de sus autores, ha servido para poner en el mapa películas que se movían con éxito en el circuito de festivales y que atañen a directores de la calidad de Oliver Laxe, Lois Patiño, Alberte Pagán, Peque Varela o Xacio Baño. La popularidad de O que arde sirvió para tomar conciencia de que algo sucede en Galicia y que merece la pena prestarle atención. 

Fariña (Bambú Producciones)

La serie plasma en el audiovisual el trabajo de Nacho Carretero para construir el libro del mismo nombre, que llegó a ser secuestrado judicialmente por la denuncia del ex alcalde de O Grove, José Alfredo Bea Gandar, que aparece citado en la obra por supuestos vínculos con el narcotráfico. La denuncia del exregidor fue una perfecta campaña de lanzamiento para la serie, que alcanzó una enorme popularidad durante su emisión.

Bambú Producciones, fundada por Ramón Campos y Teresa Fernández-Valdés y responsable también de series como Velvet o Gran Hotel, le dieron forma de historia al trabajo de Carretero vehiculizándola sobre la figura de Sito Miñanco, aunque con todas las principales familias del narcotráfico presentes. El excelente trabajo actoral, con actuaciones memorables como la de Antonio Durán Morris en el papel de Charlín, facilitó el éxito de Fariña, que no obvió tampoco en el audiovisual las conexiones políticas de los narcos y que explica cómo Galicia se convirtió en la puerta de entrada de la droga a Europa.

El desorden que dejas (Vaca Films)

Todo apunta a que será uno de los primeros éxitos de Vaca Films, productora de Celda 211, en la pequeña pantalla y a través de una de las plataformas de contenidos que han revolucionado el sector audiovisual y el consumo de series: Netflix. Con Inma Cuesta y Barbara Lennie al frente de un reparto cargado de actores gallegos, la historia sigue a una profesora de literatura que llega a un nuevo instituto en el pueblo de su marido y cuyas vivencias quedarán marcadas por la vida de la profesora a la que sustituye. La serie se rodó mayoritariamente en Celanova (Ourense) y es indudablemente una de las mejores series gallegas actuales.

Hierro (Portocabo, Atlantique Productions, ARTE France)

Sin una gran campaña mediática detrás, Hierro ha ido acumulando reconocimientos. Creada por Pepe Coria y dirigida por su hermano, Jorge Coira, director de películas como 18 comidas o El año de la garrapata, narra la historia de una jueza destinada a la isla de El Hierro donde investigará el asesinato de un joven en la víspera de su boda. La serie, producida por la coruñesa Portocabo, ha recibido premios Ondas y Mestre Mateo, además de ser finalista en los premios de la Televisión de Venecia.

O sabor das margaridas (CTV)

Más que una serie revelación fue casi un milagro. La obra producida por CTV para la TVG se convirtió inesperadamente en un éxito de Netflix en Reino Unido e Irlanda, donde se colocó entre las series de habla no inglesa más vistas. Méritos más que suficientes para hablar de ellas como una de las mejores series gallegas actuales. María Mera, a la que vimos crecer como actriz en Matalobos, protagoniza una historia centrada en un pueblo gallego donde investigará el secuestro de una chica. La investigación es el hilo conductor de la serie, ganadora de un Mestre Mateo.

Las mejores series gallegas antiguas

Al lado del desarrollo cinematográfico, series como Fariña acumulaban seguidores y promovían actores e historias de sobra conocidas en Galicia, pero observadas de repente con interés internacional. Aunque el éxito es reciente, fue posible gracias a un bagaje creativo de años con series de alta calidad producidas en territorio gallego. Aquí os dejamos algunas de las más representativas series gallegas de siempre.

Mareas Vivas (Zopilote, Voz Audiovisual, CRTVG)

Si hubiese un principio de todo, ese sería Mareas Vivas, la serie que emitió la CRTVG entre 1998 y 2002 ambientada en un lugar de A Costa da Morte llamado Portozás. Basada en una idea original de Antón Reixa, la serie fue capaz de combinar el humor con historias dramáticas –desde los naufragios a las drogas– configurando un ecosistema en el que el mar y el pueblo eran los grandes protagonistas.

Mareas Vivas fue un trampolín de grandes actores. Allí estaba Luis Tosar como el juez urbanita que llega a la villa para encontrarse con un furtivo recolector de percebes encarnado por Miguel de Lira. Isabel Naveira, Luis Zahera, Camila Bossa, Monti Castiñeiras o una jovencísima Lucía Regueiro pasaron por la villa marinera que consolidó en el prime time la ficción hecha en Galicia.

Matalobos (Voz Audiovisual)

Fariña antes que Fariña. Eso sí, sin nombres reales ni conexiones políticas. Emitida en TVG entre 2009 y 2013, la serie orbita en torno al personaje del narco Carmelo Matalobos, representado de manera soberbia por Luis Iglesia. Esta producción tiene una peculiar gramática narrativa, con muchos movimientos de cámara que no son habituales en una serie destinada al prime time.

Matalobos inaugurara una temática recurrente entre las mejores series gallegas antiguas: la Guardia Civil investigando al personaje principal de la trama. En este caso es un narcotraficante asentado como respetado conservero y con un particular código de honor que, al modo americano, antepone la familia a todo lo demás. La obra tiene la virtud de dejarte empatizar con sus anhelos al mismo tiempo que se desempeña con una crueldad intolerable.

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