El empresariado catalán ya le pide a Felipe VI que reconozca “Catalunya como nación”

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SUCESIÓN EN LA CORONA

Gay de Montellà, en el centro, en su conferencia en Oviedo./APD

19 de junio de 2014 (21:33 CET)

El empresariado catalán ya habla alto y claro. Y lo hace justo el día en el que España tiene un nuevo jefe del Estado, Felipe VI, proclamado este jueves en el Congreso.

El tejido empresarial lleva dos años acongojado, intentando aproximar posiciones, buscando consensos que no se producen, alertando de que el “choque de trenes” no interesa a nadie. Y los empresarios han sido incomprendidos en Catalunya, donde se les tacha de “unionistas”, y en el resto de España, donde son vistos como “independentistas radicales”.

La patronal Foment, que agrupa a las grandes empresas catalanas, y también a las medianas con importantes facturaciones, reclama ya un Pacto Institucional que reconozca que Catalunya “es una nación”, si necesidad de reformar la Constitución.

Ni unionistas ni independentistas

Lo ha formulado el presidente de Foment, Joaquim Gay de Montellà, en una conferencia en Oviedo, este jueves, invitado por la Asociación para el Progreso de la Dirección, y junto al presidente de la Federación Asturiana de Empresarios, Pedro Luis Fernández.

Foment, sobre el papel, no se ha movido en la defensa de un pacto fiscal. Gay de Montellà ha lamentado que por ello los empresarios catalanes hayan sido criticados en el resto de España, y desde Catalunya se les haya considerado como “unionistas irredimibles aferrados a la propina económica para adormecer los deseos independentistas de gran parte de la sociedad catalana”.

Y, Foment, se reclama en un termino medio. “Ni una cosa ni otra, defendamos un Pacto Fiscal en un nuevo modelo de financiación autonómica porque creemos que es lo necesario e incluso nos atreveríamos a decir que es inteligente políticamente. Con todos los respetos”.

Los soberanistas "no son manipuladores"


Pero la patronal de patronales ha ido mucho más allá. Defiende ese Pacto Fiscal, pero en el marco de un Pacto Institucional que reconozca a Catalunya su singularidad “como nación”.

Gay de Montella ha asegurado, no en Barcelona, si no en Oviedo, en Asturias, que el movimiento soberanista no es cosa de un grupo de iluminados. “No se engañen, el movimiento soberanista en Catalunya es una propuesta política que hoy mueve mayorías sociales. Sin duda, mayorías que buscan respuestas políticas a interrogantes sociales que no sólo ha despertado esta crisis –económica-- sino también algunos errores cometidos a lo largo de los últimos 40 años”.

Y añade que “no es lo más aconsejable acusar de desinformados, manipuladores, o un largo etcétera de improperios, a unas mayorías que se organizan políticamente dentro de las reglas de un Estado de Derecho. Y de momento es así”.

La vía de Navarra como solución


La vía de solución que propone Foment es similar a la ofrecida por algunos expertos, como Miguel Herrero de Miñón, conocida como la vía Navarra, que consiste en acordar una disposición adicional en la Constitución, sin necesidad de abordar una reforma de la Carta Magna.

“Creemos en la oportunidad de un gran Pacto Institucional para el reconocimiento de la realidad nacional catalana y valorar que el contenido de este pacto, entonces sí, se someta a votación de los ciudadanos de Catalunya”, ha asegurado Gay de Montellà.

Competencias en lengua, cultura y gestión tributaria

En ese Pacto Institucional, que ahora podría impulsar el nuevo monarca, para convencer al Gobierno del PP, de Mariano Rajoy y al Govern de Artur Mas, se debería incluir “la plena competencia en materia de lengua y de cultura, además de la asunción efectiva por parte de las instituciones del Estado de la promoción y defensa de todo su patrimonio lingüístico”, y “la cesión de la plena gestión tributaria”, además de “plena competencia sobre el régimen local de la comunidad y organizarlo acorde con su determinación y tradición histórica”.

Foment pide acelerar las negociaciones, porque el 9 de noviembre se acerca. “Somos muchos los que vemos que nos encaminamos hacia un Pacto Institucional o hacia un choque de trenes, y permitir llegar a esto último sería de una gran irresponsabilidad política”.

Los deberes para Felipe VI y para Mariano Rajoy han comenzado a llegar. Y los empresarios catalanes se han avanzado. Hablan alto y claro.
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