Angela Merkel y Pedro Sánchez en el palacio de los duques de Medina Sidonia, en Salúcar de Barrameda, Cádiz, el 11 de agosto. Foto: EFE/LL

Merkel acurruca a Sánchez en espera de las turbulencias de septiembre

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La canciller alemana arropa al presidente del Gobierno, que aprovecha para convertirse en el paladín de una solución europea

Carlos Carnicero

Angela Merkel y Pedro Sánchez en el palacio de los duques de Medina Sidonia, en Salúcar de Barrameda, Cádiz, el 11 de agosto. Foto: EFE/LL

Madrid, 12 de agosto de 2018 (20:39 CET)

Pedro Sánchez aprovecha sus vacaciones para exhibir músculo en Europa, apoyado en Angela Merkel. En un momento de debilidad de la canciller alemana por la crisis latente de su gobierno, la sintonía personal con el presidente Sánchez dibuja un escenario de recuperación de la influencia española en la Unión Europa (UE).

Con el Reino Unido pendiente de rematar el brexit e Italia fagocitada por su giro a la extrema derecha, Sánchez aprovecha la embestida de la inmigración ilegal para convertirse en el paladín de una solución europea. Su objetivo es recuperar el eje con Francia y Alemania para codirigir la UE.

Aparecer como el abanderado de la solución a la inmigración es su mejor opción. Sánchez se ha especializado en convertir la necesidad en virtud. Ahora aprovecha el ferragosto para agrandar su dimensión europea en un tiempo récord. Los aprietos de España pueden esperar.

La amenaza de Sánchez: sus socios parlamentarios

La paradoja a la que se acoge Sánchez es que ahora su amenaza son sus socios parlamentarios y sus ventajas se la proporcionan los dos partidos de la oposición. Los partidos secesionistas catalanes no coinciden en el diagnóstico de su relación parlamentaria con Sánchez.

ERC, con alguna resistencia de sus bases, apuesta por aprovechar la oferta de negociación de Sánchez para recuperar fuerzas en el combate por la hegemonía del independentismo con Quim Torra y Carles Puigdemont. Para eso necesita provisionalmente recuperar la vía estatutaria.

A su vez, Torra y Puigdemont discrepan en el aprovechamiento de la oferta del presidente español.

Puigdemont necesita línea dura para reafirmar su supremacía sobre Torra y el conglomerado de partidos que se están formando en el tránsito de CDC al Pdecat y al movimiento que pretende el expresident. Torra ha pisado moqueta y la lógica de las cosas le impulsa a ocupar el espacio de presidente de la Generalitat.

Cualquier escenario en los actos de aniversario del 17-A afectará a la imagen de Sánchez

Hay que estar muy pendiente del desarrollo de los actos de aniversario de los atentados en Barcelona. Después de los desaires de Torra al rey Felipe VI, que finalmente va a acudir a Barcelona, a los secesionistas se les plantea un dilema.

Si promueven actos de repulsa a la presencia del rey, corren el riesgo de aparecer como oportunistas que desprecian y faltan al respeto a la memoria de las víctimas. Si el acto se desarrolla sin incidentes notables y con respeto de Torra al rey, puede ser interpretado con una concesión en su compromiso frente a la corona.

Como corolario, las dos hipótesis anteriores afectarán a la imagen de Sánchez, que tendría que pensar alguna respuesta a los desplantes en Barcelona del presidente de la Generalitat al rey de España. Probablemente el desenlace será una cortesía formal institucional y serán las organizaciones populares las que promoverán la revuelta.

La deuda de Sánchez con la izquierda

Podemos se encuentra en una encrucijada para atajar sus continuas bajadas en las encuestas. La ausencia por baja de paternidad –y quizá por alguna razón más– de Pablo Iglesias ha demostrado que el personalismo en el liderazgo de Podemos no tiene sustitución en ausencia del líder.

Podemos no tiene otra opción que afilar sus exigencias al gobierno de Sánchez, al menos en asuntos como la exhumación de los rectos del dictador, que aparece aplazada sin día, por la complejidad jurídica con la que amenazan los deudos de Franco.

Es evidente que el Gobierno no ha encontrado todavía un procedimiento legal y sencillo. Ahora, en afirmación de Sánchez, "si hemos esperado cuarenta años, podemos esperar un poco más". Nada que ver con el compromiso adquirido de proceder al traslado del cadáver en el mes de julio.

La debilidad de Casado y Rivera es la fortaleza de Sánchez

Una vez que Sánchez rectificó su compromiso de publicar la lista de amnistiados fiscalmente, ahora se aplaza también sine díe el compromiso de instalar un nuevo impuesto a la banca para financiar la subida de las pensiones.

Quizá la mayor exigencia de Podemos va a venir por el incremento de los presupuestos que superen el techo de gasto, que ahora parece complicado de modificarse, y de los límites de los compromisos con Bruselas. Si Podemos renuncia a sus exigencias originales, el desgaste electoral puede ser mucho mayor.

El fuerte de Sánchez

En estas condiciones, la fortaleza de Sánchez es exclusivamente la debilidad de Pablo Casado y de Albert Rivera.

El máster del presidente del Partido Popular es una espada de Damocles en la formación. Llegado el caso de que fuera imputado en el Tribunal Supremo, la crisis de liderazgo podría impulsar la convocatoria de elecciones anticipadas.

Ciudadanos no termina de encontrar su espacio en la nueva situación. Corre el riesgo de instalarse en un discurso de competencia hacia la extrema derecha con el PP.

Todos estos factores convierten el descanso de Sánchez en el Coto de Doñana, arropado por la canciller alemana, en un bálsamo complaciente a la espera de las turbulencias de otoño.

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