Un manifestante independentista iza una pancarta de Tsunami Democràtic el 14 de octubre de 2019, tras la sentencia del 1-O | EFE/Archivo

Tsunami Democràtic: del caos a la desaparición sin aclaraciones de Marlaska

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El grupo independentista se articuló antes de la sentencia del 1-O y lideró los disturbios del otoño de 2019 en Cataluña, antes de volver a las sombras

Alessandro Solís

Economía Digital

Un manifestante independentista iza una pancarta de Tsunami Democràtic el 14 de octubre de 2019, tras la sentencia del 1-O | EFE/Archivo

Barcelona, 28 de octubre de 2020 (13:14 CET)

La primera señal de vida de Tsunami Democràtic tuvo lugar el 28 de agosto de 2019, cuando la plataforma independentista creó su canal de Telegram, el mismo medio que unos meses después utilizó para convocar una batería de caóticas protestas en Cataluña contra la sentencia del procés dictada por el Tribunal Supremo el 14 de octubre de ese mismo año.

Sembró el caos durante tres meses, pero al cabo de ese tiempo volvió a las sombras, donde se ha quedado. Prometió el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, avances en la investigación para aclarar quiénes eran los instigadores de Tsunami, pero nunca más se supo.

Este martes, la Guardia Civil ha lanzado un operativo en el que han resultado detenidos varios empresarios del entorno independentista. Se trata de una operación oficialmente dirigida a esclarecer el supuesto desvío de fondos públicos a Bélgica que habría beneficiado a Carles Puigdemont, pero en el camino los oficiales han hallado posibles vínculos de los arrestados y Tsunami Democràtic, ampliando así la investigación también a desórdenes públicos.

La persecución de los hasta ahora desconocidos líderes de Tsunami Democràtic ha estado sobre la mesa desde que Barcelona y otras ciudades catalanas vivieron lamentables jornadas consecutivas de disturbios a cuenta de la sentencia del 1-O. Incluso Grande-Marlaska en aquel entonces en funciones debido a la convocatoria electoral del 10-N, se comprometió a rastrear a sus impulsores y llevarles ante la justicia.

El Tsunami no era una amenaza menor para las autoridades: cuando salió la sentencia del procés, su canal de Telegram ya tenía en torno a 150.000 seguidores, que se informaban por ese medio de las manifestaciones convocadas en diferentes puntos de Cataluña.

Miles de personas se descargaron también su aplicación, bloqueada el 19 de octubre por la Audiencia Nacional al ver indicios de "terrorismo" en las actividades que desde allí se organizaban.

Ya para noviembre, sus mensajes llegaban a unas 400.000 personas entre Telegram y Twitter, y las aspiraciones de la plataforma pasaban por dar seguimiento a los disturbios por tiempo indefinido hasta que se anulase la sentencia o se avanzara hacia la hipotética independencia catalana.

Pero en algún momento entre octubre de 2019 y enero de 2020, la amenaza se disipó en ruido, y para comienzos de este año el Tsunami estaba prácticamente dormido.

Miembros de la Policía Nacional frente a los manifestantes convocados por Tsunami Democràtic en el aeropuerto de Barcelona el día de la sentencia del 'procés'
Miembros de la Policía Nacional frente a los manifestantes convocados por Tsunami Democràtic en el aeropuerto de Barcelona el día de la sentencia del 'procés'

El bloqueo del Prat que aupó a Tsunami Democràtic

Más allá de las consideraciones ideológicas y políticas, Tsunami Democràtic es un ejemplo de movilización social estratégicamente organizada por medio de un híbrido del uso activo de las plataformas digitales y la puesta en marcha de manifestaciones masivas planificadas hasta el último detalle.

Su surgimiento, antes de la sentencia del procés, fue lo que los expertos en marketing definen como una "campaña de expectativa". Su producto era, pues, la rebeldía.

A comienzos de septiembre de 2019, pocos días después de crear su canal de Telegram, Tsunami Democràtic hizo público su manifiesto. 

Ante la "inminente sentencia del Tribunal Supremo", la plataforma ofrecía el ideal de la "lucha no violenta" y la "desobediencia civil" como "estrategias transformadoras". "No somos una nueva organización; somos una campaña constante, continua e inagotable", rezaba su declaración de intenciones.

Muchos líderes independentistas, desde Carles Puigdemont hasta Oriol Junqueras, difundieron sus primeros mensajes y animaron a sus seguidores en las redes sociales a sumarse a la plataforma.

En la antesala de la sentencia, su primera movilización fue ocupar sucursales de bancos como Caixabank y otras empresas que, a su parecer, financiaban la "represión" del Estado español. Un día después, el 26 de septiembre, convocó una manifestación en Sabadell.

La ocupación de sucursales continuó unos días más y a finales de septiembre Tsunami Democràtic anunció una "movilización inmediata" en cuanto saliera la sentencia del 1-O.

Ya para entonces Barcelona estaba llena de sus pancartas y carteles. Cuando la plataforma surgió muchos medios le vincularon con los llamados Comités de Defensa de la República (CDR), que llevaban ya un par de años organizando manifestaciones separatistas que se tornaban violentas.

No fue realmente sino hasta el 14 de octubre, cuando salió la sentencia, que el Tsunami Democràtic cogió fuerza propia en la opinión pública.

"Tothom a l'aeroport" fue su mensaje de ese día, que logró que miles de personas se desplazaran al Aeropuerto del Prat (Barcelona) a provocar tal aglomeración que tuvieron que cancelarse más de 100 vuelos. Otras miles se desplazaron a pie, paralizando también los accesos al aeropuerto.

El asedio del aeropuerto fue la inauguración de una temporada de disturbios en toda Cataluña, muchos tras convocatorias del Tsunami pero otros también animados por los CDR y otras agrupaciones independentistas.

No hubo un día de esa semana sin desórdenes y bloqueos de carreteras, dañando severamente la economía e instalando un caos que se sostuvo en el tiempo, con mayor o menor incidencia, hasta pasadas las elecciones del 10 de noviembre.

Manifestantes de Tsunami Democràtic, la organización que Torra se niega a investigar, frente al Camp Nou durante el Barça-Madrid / @Tsunami_dem (Twitter)
Manifestantes convocados por Tsunami Democràtic frente al Camp Nou durante el Barça-Madrid, en diciembre de 2019, con pancartas con el lema 'Spain, sit and talk' | Tsunami Democràtic/Twitter

Investigaciones inconclusas

Grande-Marlaska anunció el 18 de octubre de 2019 que el Gobierno investigaría quién estaba detrás de Tsunami Democràtic. Suposiciones las ha habido muchas, pero ninguna investigación ha aclarado hasta ahora quiénes son los impulsores de la plataforma

El operativo de este martes, como ha sido mencionado, no pretendía perseguir a Tsunami Democràtic, pero hay indicios de que los detenidos pudieron tener algo que ver.

Los disturbios, los bloqueos y las movilizaciones siguieron también en noviembre y diciembre de 2019, pero cada vez con menos fuelle. La jornada electoral del 10-N estuvo marcada por el miedo a desórdenes, y en diciembre intentaron boicotear el clásico Barcelona-Madrid en el Camp Nou.

Pero muchos de los cientos de miles de participantes en las protestas de octubre se habían desentendido, y las detenciones por desórdenes públicos eran un riesgo latente.

El silencio fue poco a poco ganando peso al caos que tuvo durante meses en alerta a Cataluña. Y el grupo separatista que en principio decía que no se regresaría a las penumbras tras unos meses, dio a entender que daba un paso al lado en enero pasado, no tanto por sus palabras sino porque durante todo este año no ha convocado ninguna movilización. Ni cuando Quim Torra fue inhabilitado, ni en la Diada, ni en el aniversario del 1-O: silencio casi absoluto.

En enero, Tsunami Democàtic dio a entender que su estructura organizativa era heterogénea y descentralizada. Haciendo un repaso de sus primeros tres meses en activo, el grupo se congratuló por impulsar formas alternativas de protesta y por conseguir que el lema "Spain, sit and talk" se convirtiese en jerga popular y en parte del discurso político del independentismo.

También se acreditó parte de la iniciativa de la mesa de diálogo entre gobiernos.

Si bien en aquel entonces dijo que seguiría convocando protestas y que entraría en una nueva fase de manifestaciones, lo cierto es que no ha sido así.

Lo único que ha anunciado en su Telegram desde enero ha sido que ayudaría económicamente a las personas denunciadas o sancionadas por los bloqueos y disturbios que convocó en el otoño de 2019, a la luz de varias investigaciones policiales que ponían el foco en la respuesta a la sentencia del 1-O.

Ahora, su nombre vuelve a los titulares noticiosos a raíz de unas pesquisas de la Guardia Civil que podrían revelar quiénes fueron los creadores intelectuales y los impulsores estratégicos de Tsunami Democràtic.

¿Participaron políticos independentistas en la organización? ¿Qué papel supuestamente tuvieron los empresarios detenidos este martes? Cuando sus convocatorias se salieron de control, ¿se desentendieron muchos de sus promotores?

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