Científicos australianos rechazan la vacuna de Oxford y Astrazeneca

Expertos australianos desconfían de la vacuna de Oxford y Astrazeneca y piden al Gobierno paralizar el lanzamiento de este antídoto y comprar más dosis de Moderna y Pfizer

Durante los meses que las farmacéuticas compitieron por sacar una vacuna contra el coronavirus, hasta sufrir su primer revés con una reacción adversa, la de la Universidad de Oxford y Astrazeneca era la que tenía todas las papeletas para proclamarse líder. Esto hizo que algunos países como Australia apostaran por este antídoto: el país reservó 53 millones de dosis de este remedio, mientras que del de Pfizer tan solo 10. Y ahora los científicos piden un cambio de estrategia.

La inyección de la farmacéutica estadounidense tiene una eficacia del 95%, mientras la desarrollada por las entidades británicas se reduce a un 70%, e incluso tuvo que llevar a cabo un ensayo extra para verificar los datos. Ambas están a la espera de ser autorizadas por el regulador el próximo mes para comenzar la vacunación masiva en el país oceánico, pero algunos expertos dudan de que este suero consiga proteger a la población.

“Hasta que obtengamos más datos que demuestren que Astrazeneca es tan buena como las demás, el riesgo científico y médico que corres es que no obtendrás inmunidad colectiva”, aseguró Andrew Miller, presidente de la Asociación Médica Australiana en Australia Occidental, en declaraciones recogidas por Financial Times. “El riesgo político es que obtendrás una buena vacuna para los ricos y una no tan buena para los pobres”, añadió.

“Hasta que obtengamos más datos que demuestren que Astrazeneca es tan buena como las demás, el riesgo científico y médico que corres es que no obtendrás inmunidad colectiva”

Andrew Miller, presidente de la Asociación Médica Australiana en Australia Occidental


Esta opinión la comparten varios inmunólogos y la oposición al Gobierno de Scott Morrison. Algunos incluso algunos reclaman que se paralice el lanzamiento de esta vacuna. “Deberíamos obtener las vacunas con la mayor eficacia”, reclamó el Doctor Miller. Este experto justificó que Australia había conseguido, a diferencia de otros países, controlar en gran medida el virus, por lo que debería “esperar para obtener las mejores vacunas disponibles para generar confianza pública”

Pero Morrison rechazó esta idea y aseguró que no llevaría a cabo un cambio radical de su estrategia. El principal epidemiólogo y asesor del Gobierno australiano, Paul Kelly, insistió en que el antídoto británico es “eficaz, segura y de alta calidad”. “Estará disponible tan pronto como el regulador dé luz verde, que esperamos que sea en febrero”, concluyó.

Los expertos australianos dudan sobre la eficacia de la vacuna de Oxford

La vacuna contra el coronavirus desarrollada por la empresa estadounidense Moderna | EFE/EPA/GC/Archivo
La vacuna contra el coronavirus desarrollada por la empresa estadounidense Moderna | EFE/EPA/GC/Archivo

El baile de porcentajes sobre la eficacia de la vacuna de Oxford y Astrazeneca sorprendió hasta a sus propios fabricantes. Después de demostrar que era de un 70%, las entidades británicas anunciaron una fórmula de aplicación podría aumentar su efectividad hasta el 90%. Pero esta estrategia no convenció a los expertos y generó un alto rechazo en los Estados Unidos.

Este alto porcentaje se alcanzó mediante un error. Las entidades británicas descubrieron que una primera dosis fuerte podría rebajar la eficacia de la segunda. Es decir, dos dosis completas mostraron una eficacia del 62% mientras que media dosis y, posteriormente, una entera, alcanzaba ese 90%.

Ante esta situación, los científicos más escépticos lo tienen claro: “Dar un giro hacia las vacunas Moderna y Pfizer parece una buena idea en una situación ideal”, explicó Stephen Turner, presidente de la Sociedad de Inmunología de Australia y Nueva Zelanda.

No obstante, Turnes advirtió sobre las dificultades de almacenaje de la vacuna de Pfizer, que debe ser a -70 grados, frente a las facilidades de la británica, que puede mantenerse entre 2 y 8 grados bajo cero. Este organismo no está a favor de paralizar el lanzamiento de esta vacuna, pero sí ha insistido en que los datos deben ser “muy bien analizados”, antes de tomar una decisión final.