Factura de la luz: ¿Por qué el fin de semana es un 95% más barato que entre semana?

Las llamadas horas valle se extienden durante el fin de semana y los festivos nacionales, se persigue un consumo más diversificado

La nueva factura de la luz no ha estado exenta de polémica. Los hogares y las familias no quieren pagar más y se ha popularizado que la única solución es poner lavadoras de madrugada. Pero entre tanto revuelo, ha pasado desapercibido que las nuevas tarifas no influyen en el fin de semana.

Es decir, durante el sábado y el domingo solo hay horas valle, algo que también ocurre los festivos nacionales. Así, la diferencia entre el precio de la hora pico, la más cara entre semana y la hora valle, la más barata, es del 95%. De manera que se pueden aprovechar los fines de semana para poner secadoras o planchar sin tener que hacerlo entre las 12 de la noche y las 8 de la mañana entre semana, que es cuando también hay hora valle.

Igualmente, hay un punto intermedio, y además de las horas punta y valle, existen horas llanas, donde el precio es intermedio y un 69% inferior respecto a las horas más caras. Esto ocurre entre las 8 y las 10 de la mañana, las 14 y las 18 horas de la tarde o de 22 a 12 de la noche de lunes a viernes.

¿Cuáles son las horas más caras y por qué?

Las horas más caras para consumir luz son entre las 10 de la mañana y las 2 de la tarde y entre las 6 de la tarde y las 10 de la noche de lunes a viernes no festivos. Se tratan de horas punta donde se dispara la demanda eléctrica y hace que se encarezca el precio.

El pico de la mañana coincide con que las industrias y empresas españolas están a pleno rendimiento y el de la tarde, con la vuelta a casa. Con esta nueva tarifa, que aplica desde el pasado martes 1 de junio, se pretende precisamente desplazar consumo y que los hogares y empresas se organicen para no consumir todos a las mismas horas.

Los cambios no han gustado a todo el mundo, de hecho, las quejas de los ciudadanos y las asociaciones de consumidores se han disparado. Grosso modo, la denuncia social es que siempre que hay un nuevo Gobierno, se acaba metiendo mano a la tarifa de la luz, como ocurre con la educación.

También se reprocha que las instituciones vendan que se puede logar un cierto ahorro si se aprovechan las horas valle. En este sentido, Facua-Consumidores en Acción, considera que el nuevo modelo de tarificación eléctrica “es denigrante para los consumidores más vulnerables”.

En concreto, carga contra la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) a quien pide que modifique los tramos horarios de la nueva factura de la luz. Por ejemplo, que adelante la hora valle de lunes a viernes a las 22.00 de la noche.

Asimismo, la organización asegura que en junio, los consumidores pagarán el recibo más caro de la historia si se mantienen en esos niveles. Según sus cálculos, tomando en referencia los precios del pasado día 1 de junio, un usuario medio en cada uno de los tramos, pagará un 79,1% más que en junio de 2020.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) también ha denunciado posibles subidas de hasta el 27% este mes de junio con las nuevas tarifas eléctricas.

¿Qué dice la CNMC?

La nueva factura de la luz se alinea con la normativa europea y solo afecta a uno de los dos componentes de la factura, los peajes (el otro son los cargos). Los peajes permiten que un consumidor pueda estar conectado siempre a la red eléctrica, son precios regulados por la CNMC con los que pretenden recuperar los costes de las redes de transporte y distribución.

Con el nuevo cambio, todos los consumidores pasan a tener un peaje con discriminación horaria en los términos de potencia y energía. Lo que implica que el precio es diferente según el horario de consumo.

Los cargos, por su parte, están destinados a cubrir el resto de costes regulados, como la financiación de las renovables, el sobrecoste de producción de energía en los territorios no peninsulares o las anualidades del déficit, y los marca el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

La CNMC justifica que con los nuevos cambios se puede optimizar y tener unas redes mejor aprovechadas, donde no haya siempre unos picos de demanda concentrados en unas horas, que lo que hace es que las empresas eléctricas tengan que hacer fuertes inversiones para mantenerlas y asegurarse de que siempre haya luz.

Y además, que la nueva tarifa contribuye a la descarbonización, porque se pretende que el ciudadano haga un consumo más inteligente, concentrando toda la demanda en unas horas.

En la misma línea, la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, defendía el pasado martes en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que el nuevo reparto de horas es equilibrado, y hay tramos razonables para poder consumir, es decir, que no es necesario poner el lavavajillas de madrugada. Asimismo, destacaba que las tarifas son mucho más baratas los fines de semana y los festivos.

¿Los cambios afectan a todo el mundo?

La nueva tarifa afecta a todos los consumidores domésticos con potencia contratada igual o inferior a 15 Kw/h, estén en mercado libre o regulado. Es la compañía quien debe efectuar los cambios en los contratos con PVPC, precio regulado que fija el Gobierno, o la comercializadora para los que estén en el mercado libre.

En este último caso, se podrá optar entre adaptar el precio del contrato a los nuevos periodos de energía y potencia, o mantener los tramos de precios que el consumidor tuviera acordado previamente en su contrato trasladando al precio la diferencia de costes que resultaría para su perfil de consumo.

El cualquier caso, la comercializadora debe comunicar estos cambios con la suficiente antelación.