La ANC concluye que ERC es el partido independentista menos ‘puro’

JxCat gana el concurso del 'pedigrí' independentista. La ANC cree que el programa electoral de Laura Borràs es el más fiel al 'mandato del 1-O'

La presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie (derecha), departe con la portavoz del Govern, Meritxell Budó (JxCat), el vicepresidente catalán Pere Aragonès (ERC) y el vicepresidente de Òmnium, Marcel Mauri, durante una manifestación independentista en Barcelona, el 28 de octubre de 2020 | EFE/AG/Archivo

La presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie (derecha), departe con la portavoz del Govern, Meritxell Budó (JxCat), el vicepresidente catalán Pere Aragonès (ERC) y el vicepresidente de Òmnium, Marcel Mauri, durante una manifestación independentista en Barcelona, el 28 de octubre de 2020 | EFE/AG/Archivo

La Assemblea Nacional Catalana (ANC) ha fiscalizado los programas electorales de los partidos independentistas para su particular concurso de pedigrí nacionalista, cuyos resultados se han anunciado a pocos días de los comicios del 14-F. De las formaciones con posibilidades reales de ganar las elecciones, Esquerra Republicana (ERC) flaquea ante el programa de Junts per Catalunya (JxCat), que se iza como el contendiente más ‘puro’ del espacio independentista.

La entidad presidida por Elisenda Paluzie ha puesto en marcha una evaluación “rigurosa y transparente” de los programas electorales. El escaneo independentista ha mirado con lupa la fidelidad de los nacionalistas y separatistas catalanes al llamado ‘mandato del 1-O‘, su disposición a boicotear aún más las instituciones en favor de su causa ideológica y, entre otras cosas, su posición sobre las reformas de calado que demanda la ANC.

El espacio que controla Carles Puigdemont se ha erguido nuevamente como el más próximo a los postulados de Paluzie, que ha abogado por radicalizar aún más su discurso y animar a los dirigentes separatistas a retomar la vía unilateral que el expresidente catalán fugado a Bruselas solo pudo sostener durante unos pocos segundos. La CUP es, a juicio de la ANC, la única otra formación que se apega a estos principios presuntamente ‘democráticos’.

Así, mientras Junts y la CUP aprueban con un 5,7 y un 7, respectivamente, todas las demás listas suspenden el examen de pureza independentista de la ANC. ERC obtiene un 4,9 y el Pdecat un 3,4. Paluzie también incluye a Primàries Catalunya, una lista alternativa que la entidad promovió y que no se asoma ni de reojo en las encuestas. Su calificación le sitúa en el tercer puesto del ranking, con un 5,5.

Solo Pdecat es peor que ERC, según la ANC

ERC y JxCat ya se han enzarzado durante esta campaña electoral respecto del ‘pedigrí’ independentista, una diferencia que los socios del actual Govern arrastran desde hace años y que los republicanos achacan a una suerte de sentimiento de superioridad del espacio postconvergente. Esta pugna tiene entre sus raíces precisamente la presión ejercida por la ANC para que el independentismo acometa la ruptura total con el Estado, lo que ha alejado a Esquerra y acercado a Junts.

No es sorpresa, entonces, que el baremo de pureza de la ANC deje a ERC en tan mala posición ante el electorado independentista. El mensaje es que solo el Pdecat —que desde que se divorció de JxCat se ha esforzado por desmarcarse de los proverbios de Puigdemont— ofrece una peor vía para la independencia que ERC. Y siendo que Pdecat tiene todas las encuestas en contra, el mensaje más transparente es que, entre Esquerra y Junts, Paluzie aconseja votar a los segundos.

A juicio de la Assemblea, son muy pocas las esperanzas independentistas que inspira el programa de Pere Aragonès. Por ejemplo, ERC dice que la independencia es su principal objetivo, pero la entidad observa que solo se menciona al inicio y al final del programa, y siempre “a largo término”. Afea también sus nulas referencias al compromiso con la declaración unilateral de independencia de Puigdemont en 2017, o que ignore la supuesta “vigencia” del ‘mandato del 1-O’.

Esquerra valora la cooperación pero no concreta si la propone exclusivamente al independentismo o a otros partidos, lamentan los de Paluzie. Otro error de los republicanos ha sido ignorar la reivindicación de la ANC de confrontar los “abusos de los poderes españoles” con “todas las herramientas disponibles”, o no hablar de la importancia de articular los gobiernos municipales en “clave de reconstrucción nacional”.

En este apartado, llamado ‘Respeto por la voluntad de los electores‘, la ANC, en cambio, concluye que JxCat se acerca más a lo que la entidad quiere oír, aunque también con algunas carencias. Hace mal Junts cuando no menciona la independencia en cada página de su programa electoral o que, cuando lo hace, la supedita a “una serie de condicionantes”. Tampoco gusta que proponga ratificar la DUI pero no hacerla efectiva hasta que no se intente negociar un referéndum vinculante.

JxCat propone solicitar la intervención de organismos europeos para lograr un referéndum acordado, en lugar de limitarse al ‘mandato del 1-O’ y dejarse de andar pidiendo aprobación afuera, algo mal visto para los de Paluzie. Pero igual es mejor que lo que ofrece ERC, porque al menos prevé la unilateralidad en ciertos escenarios y se apunta a la unidad de acción independentista. No obstante, no se compromete a revertir pactos como el que tiene con PSC en la Diputación de Barcelona.

¿Quién boicotea más al Estado?

Otro de los asuntos que evalúa la ANC de cara a las elecciones del 14-F es la posición de los partidos sobre “soberanía” catalana y su apuesta por la “no cooperación institucional”. Vuelve a ganar notablemente JxCat frente a ERC. Y es que lo primero que recuerda la entidad es que Esquerra es un socio del Gobierno de Pedro Sánchez y tiene pactos con el PSC en varias instituciones. Otro ‘pecado’ republicano es no proponer el bloqueo institucional en su programa.

ERC más bien ha expresado su voluntad de seguir colaborando en el Congreso, algo deleznable para la ANC. Es más, los de Aragonès no se han posicionado sobre compartir actos institucionales con representantes españoles “de cualquier tipo” (se entiende que excluyendo a los españoles catalanes). Lo que es peor, no se comprometen a contrarrestar con legislación propia la “intromisión española” en las competencias de la Generalitat ni se apunta a la “desobediencia institucional”.

A Borràs le va sobrado en todo esto. Su programa menciona explícitamente su rechazo a colaborar con el bloque del 155 (aunque la ANC recuerda su pacto con el PSC en la Diputación de Barcelona), defiende el bloqueo de las instituciones españolas y desde luego que dice que participará encantada de la “desobediencia institucional”. La “soberanía” del Parlament no la discute JxCat, contrario a ERC, que no la menciona ni parece que vaya a defenderla, según la entidad.

La historia se repite en el bloque sobre la “identidad” catalana. Aquí, JxCat solo falla en un asunto: su programa no propone reforzar los sindicatos y patronales independentistas, mientras que ERC al menos lo menciona. Pero Esquerra, a diferencia de Junts, hace poco por “garantizar una administración fiel al mandato del 1-O”, no menciona ningún “plan de trabajo de política independentista desde los municipios” ni promueve la fusión de las cuatro diputaciones provinciales en una sola.

A la ANC sí que le gustan las propuestas de ERC sobre “soberanía” económica, energética y mediática, y de “justicia lingüística”. Pero incluso en aquello que sí ve bien insiste en recordar que es más completa para los intereses del separatismo más radical la vía que proponen Borràs y Puigdemont. Pero la entidad anima a Junts a mejorar en “acción internacional” y en respetar su voluntad, que asume como la voluntad de todos los electores independentistas.

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