Las enfermeras hablan de la vacuna de Pfizer: “De algunos viales sacamos hasta 7 dosis”

Enfermeras explican de primera mano las confusiones con la vacuna de Pfizer, de la que se han desperdiciado miles de dosis, pero no siempre por no disponer del material adecuado

José Luis, un sanitario del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, trabaja en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) dedicada a pacientes covid del centro hospitalario. EFE/Javier Belver

José Luis, un sanitario del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, trabaja en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) dedicada a pacientes covid del centro hospitalario. EFE/Javier Belver

La vacuna de Pfizer y el sistema sanitario español han sido noticia esta semana por un lío difícil de explicar: el número de dosis que pueden sacarse de cada vial. La farmacéutica en su ficha técnica informó en un principio que serían cinco, pero luego rectificó y aseguró que podían sacarse seis. Mientras tanto, en los centros sanitarios españoles al inicio de la campaña de vacunación se pusieron cinco, seis y hasta siete dosis por vial. Un embrollo que cuentan de primera mano a Economía Digital enfermeras que están participando en el proceso de vacunación.

“La única forma de conseguir sacar seis dosis es con la jeringa de un mililitro”, explica Eva Telmo, coordinadora de Enfermería del centro de Salud de Mas de las Matas (Teruel). “Nosotras el primer día no la teníamos, entonces los dos o tres primeros viales tuvimos que distribuir la vacuna con la de 2ml y así no hubo manera de sacar seis dosis porque no se puede coger exactamente 0,3”, continúa.

Pero pronto se revirtió esta situación. “En seguida nos mandaron el material necesario desde dirección: agujas, jeringuillas y un equipo por si había alguna reacción anafiláctica”, añade.

Cada vial que envía Pfizer contiene 1,8 ml de suero y, por dosis, hay que suministrar exactamente 0,3 ml. Por puro cálculo matemático (0,3mlx6=18ml), de cada vial se pueden obtener seis dosis siempre que se use la jeringuilla de 1ml, que es la que contiene un ‘volumen muerto bajo’, que es como se denomina al espacio existente entre la aguja y el émbolo que evita que se deseche el contenido.

Campaña de vacunación en Montpellier (Francia) EFE/EPA/Guillaume Horcajuelo
Campaña de vacunación en Montpellier (Francia) EFE/EPA/Guillaume Horcajuelo

Pero las alarmas sonaron este jueves después de que saliera a la luz que algunas regiones no estaban utilizando este tipo de jeringuilla y, por lo tanto, estaban echando dosis a perder. Andalucía y la Comunidad de Madrid eran las principales sospechosas, sin embargo, según Giovanna Hernanz, enfermera del madrileño Hospital Gregorio Marañón, este problema tan solo duró 24 horas.

“Nos dijeron que si teníamos suficientes para poner seis que lo hiciéramos, si no, sí que tendríamos que usar la jeringa de toda la vida”

Giovanna Hernanz, enfermera del madrileño Hospital Gregorio Marañón

“Nosotros empezamos a vacunar el día 9 de enero y solo sacamos cinco dosis ese día, pero ya al día siguiente fueron seis por una orden que dio el Ministerio”, afirma. “Nos dijeron que si teníamos suficientes para poner seis que lo hiciéramos, si no, sí que tendríamos que usar la jeringa de toda la vida”, continúa. Aunque este, por el momento, no ha sido el caso y asegura que tienen suficiente material.

Incluso usando la jeringa adecuada, en algunos casos no han salido las seis dosis

Personal sanitario prepara la segunda dosis de la vacuna contra el Covid-19 de Pfizer-BioNTec. EFE/Quique Garcia/Archivo
Personal sanitario prepara la segunda dosis de la vacuna contra el Covid-19 de Pfizer-BioNTec. EFE/Quique Garcia/Archivo

Pero, en un centro de salud zaragozano ocurrió un hecho que ni el propio personal sanitario fue capaz de explicar: incluso usando la jeringuilla adecuada, la cantidad de dosis variaba. “Hay compañeras que sacaron cinco, seis o hasta siete”, cuenta a ED Belén G, enfermera del Sector II de vacunación de Zaragoza.

“Yo les preguntaba si estaban seguras de que metían 1,8ml y si estaban purgando bien, me decían que sí; les preguntaba si cargaban 0,3 ml por dosis me decían que también; e insistía: pero ¿seguro? Y, aunque no entendían cómo era posible, me aseguraban que sí”, relata.

La única conclusión a la que pudieron llegar es que se trataba de un error de producción por parte del laboratorio. “Cuando lo comunicamos nos dijeron que no nos preocupamos, que en cuestión de días llegarían seis dosis justas, y efectivamente, así fue, de una semana a otra, los viales en los que de normal te sobraba una dosis o aparecía una de más de repente estaban ya justos”, reconoce Belén G.

El caos de la vacunación: “Sobran dosis que se van a echar a perder, difundid”

Vacunación de personal sanitario en el CAP Manso de Barcelona / EFE

Una vez que las vacunas se descongelan tienen una duración de tan solo cinco horas. En ese periodo de tiempo hay que inmunizar al máximo número de personas para no perder las dosis, algo que en muchas ocasiones resulta complicado.

 “Bien porque ese día a quien le toca no puede acudir, está malo, o simplemente decide no vacunarse suelen sobrar dosis, así que en el momento que vamos con prisa porque las vacunas se van a perder y llamamos al siguiente grupo dentro de los sanitarios para no tirarlas, generalmente por orden alfabético”, señala Herranz.

“Si nos sobra alguna dosis nosotras mismas podemos valorar a quién le corresponde y quién puede tener preferencia, siempre que no sean cargos políticos”

Eva Telmo, coordinadora de Enfermería del centro de Salud de Mas de las Matas (Teruel)

Este inconveniente en un pueblo, como ocurre en los de la comarca del Bajo Aragón, donde el personal sanitario es escaso, tiene fácil solución. “Si nos sobra alguna dosis nosotras mismas podemos valorar a quién le corresponde y quién puede tener preferencia, siempre que no sean cargos políticos -aclara Telmo- por ejemplo, aprovechamos para vacunar a las limpiadoras de los centros, al personal sanitario, administrativo…”.

Sin embargo, este proceso se complica en grandes hospitales como es el caso del Gregorio Marañón, uno de los más grandes de Europa. Los grupos de Whastapp de los trabajadores echan humo cada día con mensajes como este: “Volvemos a tener el mismo problema. Han vuelto a descongelar unas 60 vacunas de más y ahora necesitan personal que quiera vacunarse. Difundid, por favor, y si no, decídselo a alguien interesado”.

Pese a esta situación y los nervios del día a día, Hernanz asegura que en el Gregorio Marañón no se ha desechado ni una sola dosis. “Al final en el hospital es fácil, todos tenemos que estar vacunados. Cómo será cuando se tenga que vacunar a las personas de 70 años, 60… ahí ya no lo sé”, apunta.

¿Qué debe hacerse con las dosis sobrantes?

Una enfermera prepara una dosis de la vacuna de Pfizer-Moderna contra la Covid-19 en el centro de atención primaria Montenegre de Barcelona, el 5 de enero de 2021 | EFE/EF/Archivo
Una enfermera prepara una dosis de la vacuna de Pfizer-Moderna contra la Covid-19 en el centro de atención primaria Montenegre de Barcelona, el 5 de enero de 2021 | EFE/EF/Archivo

Este escenario se ha repetido en varias comunidades autónomas. Por ejemplo, el presidente de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, ha asegurado este sábado que aquellos que se hayan vacunado de forma irregular no deberían recibir la segunda dosis. Esto, por lo tanto, implicaría malgastar la primera y, de nuevo, tener que inoculársela en el momento correspondiente.

En un momento en el España ni siquiera lleva un mes de campaña de vacunación es fácil encontrar segundas opciones entre las personas que se encuentran más expuestos a la Covid-19 y, además “hay que tener en cuenta que una vez que se han extraído las dosis del vial la vacuna no se puede transportar“, indica Belen G. El problema será conforme avance el proceso y comience a vacunarse a, simplemente, los primeros que sean capaces de llegar al hospital, sin importar los protocolos.

Suscríbase a nuestro canal de Telegram para conocer la última hora sobre la pandemia del coronavirus en España, Europa y el mundo.