Si tienes un perro te pueden multar con 3.000 euros por los ladridos

Los ladridos de perro suele ser el motivo quejas y conflictos en comunidades de vecinos

La pena por una sentencia de quejas de ladrido de perro pueden variar en función de las molestias causadas. Imagen: Freepik.

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Cuidado si tienes un perro, te pueden multar con 3.000 euros por los ladridos. Los perros son grandes animales de compañía, sin embargo, para otros, el ladrido de este animal es un sonido molesto y desagradable, que interrumpe los momentos de descanso.

Es por ello, que en comunidades de vecinos, los ladridos de un perro pueden ser motivo de muchas quejas y conflictos vecinales. De hecho, en la Comunidad Valenciana se ha dado esta situación. una sentencia del Tribunal Superior de Justicia dio la razón al demandante por sus quejas durante años de los ladridos del perro de su vecino.

Multas con 3.000 euros por los ladridos

En concreto, la pena se materializó en una indemnización al Ayuntamiento de Antella de 3.000 euros por no intervenir en el conflicto vecinal, tal y como informa el portal inmobiliario Idealista en su blog. No obstante, la pena no tiene porqué siempre ser la misma, sino que puede variar en función de las molestias causadas.

Dinero. Pixabay.
Los ladridos de tu animal pueden ser motivo de sanción económica. Pixabay.

Recomendaciones si te encuentras en esta situación

Si el perro de tu vecino no para de ladrar, hay un seguido de claves que puedes seguir para intentar solucionar esta situación, antes de tirar por la vía legal, tal y como recoge el portal inmobiliario.

El primer paso que debes seguir es intentar dialogar con tu vecino y llegar a un entendimiento para evitar una desagradable situación en el juzgado. Si este intento fracasa, los expertos recomiendan enviar un burofax certificando el contenido.

Si tras hablar con tu vecino, la situación continua, puedes presentar una queja al Ayuntamiento o una denuncia ante la Policía Local. También puedes acudir a juicio, aunque para que te acepten una demanda, deberás certificar que los ladridos son constantes y repetitivos, así como inevitable e insoportable.

Si, finalmente, la vía diplomática y administrativa no han funcionado, la última opción es recurrir a la vía judicial. Es decir, presentar una demanda y alegar que los ladridos del perro de tu vecino vulnera tu derecho fundamental a la integridad física, protegido por el artículo 15 de la Constitución Española.

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