Puigdemont desconecta del día a día en Junts

El presidente lidera el partido, pero deja la gestión política en manos de Jordi Sànchez y la Ejecutiva del partido

Carles Puigdemont entra telemáticamente en el acto final de campaña de Junts para las elecciones del 14-F / Julio Díaz (JxCat)

Carles Puigdemont entra telemáticamente en el acto final de campaña de Junts para las elecciones del 14-F / Julio Díaz (JxCat)

Aunque Puigdemont es el líder indiscutible Junts, un partido hecho a su imagen y semejanza que el expresidente catalán lidera desde Waterloo tras su ruptura con el Pdecat, el expresidente no alberga el poder absoluto de su formación. Quien toma las decisiones sobre el terreno son Jordi Sànchez y la dirección del partido.

El expresidente catalán, consecuencia de su papel como diputado europeo y de su estrategia exterior llamada como “internacionalización del procés”, está menos implicado en decisiones que se toman en el día a día parlamentario y en las decisiones que conforman el Govern, explican fuentes de Junts.

La decisión de la mesa de diálogo fue un golpe en la mesa de Jordi Sànchez, quien lidera el partido con rigidez y ha despertado las antipatías de muchos por su forma tan dogmática de llevar la formación. También tuvo un papel relevante el vicepresidente Jordi Puigneró, la voz cantante de Junts dentro del Ejecutivo catalán, más proclive a sentarse en la mesa.

Junts, inmersa en una crisis interna

Pero Jordi Sánchez no es el único que toma las decisiones políticas sobre el terreno, también hay otros pesos pesados en Junts que tienen un papel trascendental. Jordi Turull, uno de los indultados propuesto para la mesa de diálogo, tiene un músculo de gente muy afin –muchos procedentes, con él, de la antigua CDC–.

El secretario general de JxCat, Jordi Sànchez, en rueda de prensa. El líder del partido se ha negado a incorporarse a la mesa de diálogo. EFE/Toni Albir

Junts atraviesa una crisis interna como consecuencia de su autoexclusión de la mesa de diálogo. El partido decidió imponer los nombres de Jordi Sànchez, Jordi Turull y Míriam Nogueras, sabiendo que el president solo contemplaba miembros del Govern para sentarse en la mesa de diálogo con Pedro Sánchez.

Aragonès vio reducida su comitiva a únicamente dos consellers, lo que provocó por parte de Moncloa que los ministros Manuel Castells y Raquel Sànchez se descolgaran de la delegación que representaba al Gobierno de España. Junts luego intentó justificar su desplante acusando a Moncloa de un supuesto “veto”.

Pragmáticos contra radicales

La situación ha dejado al partido dividido. Por un lado, perfiles más pragmáticos que apuestan por sentarse en la mesa de diálogo con Pedro Sánchez aún y las dudas que les genera en cuanto a utilidad. Por otro lado, los más radicales, que creen que deben exhibir su rechazo a esta ‘hoja de ruta’, que asumieron en el acuerdo con ERC pese a su “escepticismo”.

Además, el plante de Junts a la mesa ha supuesto la primera gran crisis. Pese a que los posconvergentes llevaban meses torpedeando este órgano de Gobierno, aseguraron su presencia si Pedro Sánchez se comprometía a formar parte. Finalmente, tras proponer a los indultados, Aragonès les vetó y ellos respondieron dejando sillas vacías.

Aunque ambos partidos intentan ahora reencauzar la situación. Puigneró y Aragonès se reunieron tras la mesa de diálogo para intercambiar impresiones, y donde el president pidió lealtad a su socio de gobierno. Jordi Sànchez también ha salido a apagar fuegos, tras reconocer la magnitud de la crisis, aunque insiste: “Si se nos invita y se nos levanta el veto, participaremos”.

La desorientación en el espacio posconvergente es palpable, y hay quien critica desde dentro que el partido no tengo un rumbo claro. “ERC tiene un objetivo: ganar elecciones”, explicaron fuentes de Junts a Economía Digital. “Nosotros estamos pensando en 2025 sin tener en cuenta que por medio hay 48 meses”.

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