Un periodista con cáncer acusa al INGESA de negligencia en Melilla y pide la dimisión de la delegada del Gobierno
Denuncia retrasos, errores médicos y falta de responsabilidades políticas tras verse obligado a operarse en la sanidad privada fuera de Melilla
Hospital Comarcal de Melilla. Foto: Colegio Oficial de Médicos de Melilla
La gestión de la sanidad pública en Melilla, dependiente directamente del Gobierno central a través del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), ha vuelto a situarse en el centro de la polémica tras la “denuncia” pública de un periodista melillense que asegura haber estado al borde de la muerte por retrasos, errores médicos y desorganización administrativa.
Javier García Angosto, de 38 años, ha relatado en una carta abierta publicada en El Faro de Melilla, titulada ‘La paciencia de Sabrina Moh mata’, y en una entrevista concedida a la agencia EFE, el recorrido que vivió desde que detectó síntomas compatibles con un cáncer hasta que decidió abandonar el sistema público para operarse de urgencia en la sanidad privada de Barcelona.
En su testimonio, el periodista explica cómo, tras detectar sangre en las heces a finales de agosto, fue incapaz de pedir cita médica por vía telemática debido al mal funcionamiento de la aplicación del INGESA —dependiente del Ministerio de Sanidad liderado por Mónica García—, lo que le obligó a acudir de madrugada a su centro de salud para hacer cola en la calle. Una situación que, afirma, se repite de forma habitual entre los pacientes melillenses.
El 4 de diciembre fue sometido a una colonoscopia en el Hospital Comarcal de Melilla, donde se le detectó un pólipo. Lejos de resolverse el problema, la intervención derivó en una perforación intestinal reconocida en el propio informe médico, que obligó a cerrar la lesión con varios clips metálicos y a dejar restos del pólipo sin extirpar.
Tras pasar una noche ingresado en un clima de confusión y sin recibir explicaciones claras —llegó a pensar que sería sometido a una segunda colonoscopia por un error administrativo— fue dado de alta a la espera del resultado de una biopsia. El diagnóstico, firmado el 23 de diciembre, confirmaba un cáncer. Sin embargo, según denuncia, nadie se puso en contacto con él durante semanas.
Pasadas las fiestas navideñas y ante el silencio del sistema sanitario, García Angosto accedió de forma extraoficial a su historia clínica y comprobó que padecía un adenocarcinoma. Convencido de que esperar los tiempos del INGESA podía ser letal, decidió desplazarse a Barcelona y recurrir a la sanidad privada, donde fue atendido de forma inmediata y operado en cuestión de días. De hecho, como dice en su carta:
“En el Hospital Quirón de Barcelona no hubo colas en la calle, historias clínicas duplicadas, perforaciones o paciencia. El Cirujano Antonio De Lacy me vio de un día para otro, me realizaron un TAC completo de inmediato y programaron una cirugía a los dos días para sacar a ese hijo de puta de mi cuerpo y limpiar el desastre de la colonoscopia”.
“O tienes contactos o dinero, o te mueres”
En la entrevista concedida a EFE, el periodista resume su experiencia con una frase demoledora: “El drama de Melilla es que, o tienes contactos o dinero, o potencialmente te mueres”.
García Angosto sostiene que su caso no es excepcional y que responde a un problema estructural del modelo sanitario en Melilla y Ceuta, los únicos territorios cuya sanidad sigue gestionada directamente por el Estado. En su carta en El Faro de Melilla, asegura que una facultativa del propio sistema público le reconoció que durante el traslado al nuevo hospital y el periodo navideño el servicio de Digestivo quedó bajo mínimos, con un solo especialista y un retraso de meses en la revisión de biopsias.
El periodista denuncia, además, la ausencia total de responsabilidades políticas y reclama la dimisión de la delegada del Gobierno en Melilla, Sabrina Moh Abdelkader, a la que acusa de pedir “paciencia” mientras, según su relato, los fallos del sistema ponen en riesgo vidas humanas.
Su denuncia ha provocado una oleada de reacciones en la ciudad autónoma, con numerosos ciudadanos relatando experiencias similares y cuestionando abiertamente la gestión del INGESA, señalada desde hace años por las listas de espera, la falta de especialistas y los retrasos en diagnósticos graves.
El caso vuelve a poner el foco sobre una sanidad pública que, en Ceuta y Melilla, depende directamente del Ministerio de Sanidad y que figura, de forma cada vez más recurrente, entre las peor valoradas del Sistema Nacional de Salud.
Los datos hablan por sí solos. Incluso el propio Barómetro Sanitario, elaborado trimestralmente por el CIS, arroja cifras demoledoras. Según el último informe —tercera oleada de 2025—, las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla aducen que el sistema necesita profundas mejoras. De hecho, a la hora de elegir entre la atención del SNS público u optar por la prestación de servicios sanitarios por parte de un ente privado, el 64,6% opta por esta segunda opción en Melilla.