El vicepresidente de DIA, Richard Golding (3i), durante la Junta de Accionistas que se celebra este miércoles, después de que en los últimos meses el grupo de distribución se haya visto inmerso en una grave crisis, golpeada por problemas financieros, la c

Fridman salva a García-Legaz para que dirija la transición en DIA

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Fridman tumbó los puntos clave del consejo de administración e impuso su hoja de ruta en la junta de accionistas

Cristian Reche

Economía Digital

El vicepresidente de DIA, Richard Golding (3i), durante la Junta de Accionistas que se celebra este miércoles, después de que en los últimos meses el grupo de distribución se haya visto inmerso en una grave crisis, golpeada por problemas financieros, la c

Barcelona, 21 de marzo de 2019 (04:55 CET)

La junta de accionistas de DIA se puso de cara para Mikhail Fridman desde el minuto uno. El magnate ruso, con el 29% de las acciones de la compañía, asistió a la cita clave representado por uno de sus hombres fuertes, Stephan Ducharme, quien vio cómo se tumbaban los planes del consejo.

El resultado no pudo ser más favorable para el primer accionista de la cadena de supermercados. No solo cayó la ampliación del consejo, sino que truncó la reelección de uno de los directivos de Borja de la Cierva, consejero delegado de DIA, y salvó a Jaime García-Legaz en su reelección, el hombre al que cada vez más voces apuntan como la persona de Fridman dentro de DIA.

García-Legaz entró en el consejo de DIA oficialmente hace tres meses. Lo hizo cuando los tres directivos de Letterone, el alemán Karl Heinz Holland y el portugués Sergio Dias, además de Ducharme, estaban de salida en el consejo de administración tras sus desavenencias con el nuevo equipo directivo de la compañía, liderado por De la Cierva.

Pero la elección de García-Legaz se llevó a cabo mucho antes por el propio Fridman. Su nombramiento por cooptación para que entrara en el consejo de DIA se comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) a finales de diciembre del pasado año y el visto bueno para salir de Aena lo consiguió el 19 de enero, después de que la Oficina de Conflicto de Intereses, dependiente del Ministerio de Política Territorial y Función Pública, admitiera su solicitud.

En ese momento su nombre ya llevaba dos meses en las quinielas. Concretamente desde mediados de octubre, cuando, de forma anticipada, el consejo de administración de DIA aceptó la dimisión de Ana María Llopis como presidenta no ejecutiva, cargo que ocupaba desde julio de 2011 y que tenía previsto dejar en este 2019.

García-Legaz, figura de consenso

Fuentes del sector apuntan a Economía Digital que García-Legaz ha estado en contacto permanente con los miembros de Letterone, el brazo inversor del máximo accionista de DIA, ejerciendo de mediador entre el consejo y Fridman. 

Los contactos se materializaron en reuniones con los hombres de Fridman en Londres, ciudad en la que el fondo de inversión tiene su base de operaciones en Europa. Desde el entorno de Letterone desmintieron el encuentro a este diario, pero días más tarde el propio Ducharme reconoció los hechos en una entrevista con El Economista

García-Legaz tiene ahora la misión de convertirse en una persona de consenso que pueda acercar posturas entre la banca acreedora y el magnate ruso. Y, vistas las declaraciones del consejo tras la junta de accionistas, parece que la beligerancia ha desaparecido. "El consejo se encuentra a disposición de las partes y continuará trabajando con el accionista L1R Invest1 Holdings, las entidades financieras y sus asesores respectivos para actuar con la máxima celeridad posible a la luz de los exigentes plazos a los que se enfrenta", explicaron en un comunicado una vez conocido el resultado de la junta.

Fridman ya ha dado el primer paso para hacerse con la compañía gracias al visto bueno a su ampliación de capital en la junta, pero todavía está pendiente de recibir un mínimo del 35,51% del capital al que va dirigida su opa (la mitad sobre la parte que no controla todavía).

De la Cierva, señalado

Si Fridman, hombre que apuesta por García-Legaz, fue el gran vencedor, la figura de Borja de la Cierva, el consejero delegado de DIA, quedó muy tocada. La poca asistencia en la junta de accionistas (un 54% de los votos representados, menos que el año anterior) dejó solo al consejo de administración —tan solo contaba con el apoyo del empresario Luis Amaral— y sin la fuerza suficiente para contrarrestar a Fridman. 

De la Cierva fue reprobado al no conseguir sacar adelante la aprobación de la gestión del consejo de administración (punto 1.4) y tuvo que escuchar por parte de los minoritarios todo tipo de reproches. “Somos tontos pero no gilipollas. Han saqueado DIA en dos años. Están al dictado de las entidades financieras y de los bonistas”, denunciaba un accionista minoritario cuando tomó el turno de palabra.

También fue señalado indirectamente al ver cómo la reelección de Miguel Ángel Iglesias Peinado no consiguió los apoyos suficientes. Iglesias, quien era hasta el momento el responsable de la investigación interna que DIA ha abierto tras encontrar irregularidades en las cuentas de 2018, confirmó su salida de la compañía al cierre de mercado.

Tampoco fue aprobada la renovación del auditor KPMG. La junta de accionistas se mostró contraria a que la consultora, que lleva cerca de 27 años trabajando para la cadena de supermercados, siguiera al frente de la vigilancia de las cuentas de DIA. 

Algunas casas de análisis, como la británica PIRC, recomendaron durante los días previos a la junta oponerse a esta medida, precisamente, por el tiempo que lleva  — las prácticas de buen gobierno recomiendan cambiar de auditor con más frecuencia —  examinando los número de DIA.

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